Lujurexia: la enfermedad de los ricos y famosos

Cientos de famosos derrochan el dinero en caprichos incomprensibles. Están enfermos. Son lujuréxicos.


Dicen que el dinero no da la felicidad pero lo cierto es que ayuda mucho.Ricos por su esfuerzo o de cuna, los más adinerados del planeta cubren sus carencias con costumbres que la mayor parte de los mortales no se podrán permitir nunca. Pero, lejos de quedarse en una anécdota, estas excentricidades ya se han catalogado como enfermedad. Hablamos de la Lujurexia. Esta dolencia afecta a ricos y famosos y se manifiesta con los deseos irrefrenables hacia el lujo. Esta patología lleva a muchos famosos a comprar de forma compulsiva artículos carísimos.La lista de famosos que padece lujorexia es muy amplia. El cantante Luis Miguel, el matrimonio Beckham, Jennifer López o Paris Hilton forman parte de este selecto grupo. Pero no sólo famosos con dinero están en él. Últimamente, con los casos de corrupción, hemos visto ejemplos de lo que los nuevos ricos pueden llegar a comprar con tal de alcanzar la ostentación y el lujo. Dos de estos personajes son Paco el Pocero y Juan Antonio Roca. El primero, conocido por el Manhattan de Seseña, posée un yate más grande que el de la Familia Real; del segundo, cerebro del caso Malaya marbellí, conocemos su afición por coleccionar mirós auténticos encima de la bañera.Otro caso que no tiene desperdicio es el del diseñador Karl Lagerfeld. Por lo visto, se le ocurrió plagar su casa de iPods (concretamente 70 unidades) para cuando tenga deseos irrefrenables de escuchar música. Para mantener semajente hilo musical, cuenta con una especie de sirviente que le carga permanentemente los aparatos con las últimas novedades del mercado. Los más excentricosLuis Miguel exige cortinas negras para que no le de la luz del sol en la cara. Jennifer López no puede dormir en habitaciones en las que impere el color blanco.Los Rolling, por su parte, para sus actuaciones necesitan camerinos con centenares de toallas, litros de alcohol y una sala de primeros auxilios. Victoria Beckham se desplaza con su séquito de todoterrenos llenos de guardaespaldas hasta el barrio de Chueca para comprar las patatas fritas de su marca inglesa favorita (es el único sitio de Madrid donde las venden), David se gasta 1.000 ? al mes en calzoncillos Calvin Klein, ya que los usa y los tira, nunca repite.Paris Hilton, gasta su fortuna sin medida. Ya tiene reservado su viaje al espacio para rodar allí su propio reality. También compró una tierra al lado de la tumba de Marilyn Monroe nada más y nada menos que para enterrar a su cabra.Sharon Stone, también ha protagonizado en alguna ocasión inusuales capítulos. Una vez invitó al escritor mexicano Octavio Paz a Georgia, donde ella se encontraba rodando una de sus películas. Lo hizo simplemente para charlar con él de poesía y ética de la vida profesional. Le pagó el avión, comida...

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