El Gran Wyoming revela que sufrió una agresión al grito de «rojo»: «Me calzaron una hostia»

LA VOZ REDACCIÓN

TELEVISIÓN

El Gran Wyoming, en «La noche de Aimar»
El Gran Wyoming, en «La noche de Aimar» ATRESMEDIA

El presentador de La Sexta narró este episodio, sucedido hace poco en la vía pública, en el programa «La noche de Aimar»

14 may 2026 . Actualizado a las 18:28 h.

El Gran Wyoming ha revelado una agresión sufrida en plena vía pública hace no mucho. Ha sido el propio presentador quien lo ha relatado en una reciente su visita al programa de La noche de Aimar, conducido por Aimar Bretos en La Sexta, donde charlaban sobre las consecuencias de la exposición pública y los riesgos asociados a la visibilidad de las figuras televisivas. 

«A mí ya me han agredido», explicó con naturalidad el presentador de El intermedio, ante la sorpresa de su interlocutor. Según indicó, intentó ocultar este episodio violento sufrido en la calle. Aunque en un principio fue «corriendo a poner hielo» para intentar bajar la hinchazón, ya que le «apañaron la cara», no consiguió disimular sus efectos. Para evitar la preocupación de sus allegados, contó que había sido «jugando al baloncesto», por «un codazo y tal». 

Ahora, en cambio, ha querido ser sincero públicamente para visibilizar estas consecuencias de ser un personaje público y especialmente ante la polarización actual en la sociedad. Según su relato, iba por la calle cuando unos desconocidos —«tres gilipollas», dijo cuando Bretos intentó tener datos sobre la identidad de los agresores— empezaron a insultarlo llamándole «hijoputa» o «rojo». Wyoming no lo dejó pasar. Al contrario, se giró y les preguntó: «¿Qué os pasa? ¿Cuál es el problema?». La respuesta vino en forma violenta. «Me calzaron una hostia y me dieron la vuelta», prosiguió.

«Me fui rápido, me apañaron la cara y muy bien», expresó el presentador de El Intermedio sobre un episodio sufrido «hace no mucho», aunque prefirió no entrar en más detalles sobre los hechos.

En el programa, El Gran Wyoming repasó su su juventud en instituciones como la OJE, la Falange o el Opus Dei, así como su paso por colegios muy estrictos. «La letra con sangre entra es verdad, pero no es un sistema adecuado» resumió en una entrevista en la que recordó también anécdotas de su paso por la mili, que realizó tarde y de forma interrumpida tras intentar incorporarse a una misión en el Líbano.

El presentador se definió como alguien «verborreico» y recordó una infancia muy distinta a la actual, en la que sus padres tenían unos roles muy definidos en la época con respecto a su educación. «Fui muy buen hijo porque no me veían el pelo. El tema es que yo no estaba diagnosticado de esta cosa que tengo; ahora lo llaman déficit de atención, hiperactividad...Todo eso soy yo. Puedo estar hablando 24 horas seguidas», comentó.