El tratamiento del tema en la serie ha dividido a la audiencia en EE. UU. Muchos alaban su valentía, mientras otros la acusan de equidistante
18 abr 2026 . Actualizado a las 09:45 h.Las series que se ciñen a la actualidad más absoluta y buscan servir de espejo a la sociedad circundante tienen, muchas veces, una cualidad casi profética y otras, por el contrario, corren el riesgo de quedarse cortas cuando la realidad supera con creces a la ficción. En el caso de The Pitt, la multipremiada serie médica de HBO Max, ambas cosas se han dado a la vez y con un mismo caso: la presencia en el hospital de los miembros del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés), cuyas operaciones, intensificadas tras la segunda presidencia de Donald Trump, están más que nunca en tela de juicio.
En el undécimo capítulo de la segunda temporada, 5:00 PM, la tensión se hace casi irrespirable en el hospital de Pittsburgh ante la llegada de dos agentes federales que acuden al servicio de urgencias para que se trate a una detenida antes de llevarla al centro de deportación. La presencia de los agentes en el recinto tiene consecuencias inmediatas: la sala de espera comienza a vaciarse rápidamente, y ciertos trabajadores del hospital, como limpiadores o enfermeros, abandonan sus puestos de trabajo por miedo a que caiga sobre ellos la errática política de sospecha sobre su legalidad en el país. El estrés acaba con la paciencia de Robby (Noah Wyle), que les pide que dejen trabajar a los doctores y todo acaba saltando finalmente por los aires cuando uno de los enfermeros sale en defensa de la mujer detenida.
El episodio ha helado la sangre a muchos espectadores ante su extrema actualidad, ante los abusos y a la impunidad de algunos agentes en los últimos meses. Sin embargo, su guion se creó hace más de un año, poco después de terminar la grabación la primera temporada y apenas un mes después de la llegada a la presidencia de Donald Trump. En ese momento, la situación con el ICE —ya debatida en la época de Biden— aún no había escalado como lo haría meses después.
Los guionistas de la serie han tenido una puntería notable, ya que el episodio se ha emitido justo cuando el tema está más candente que nunca.
Es en buena medida por la notable labor de los creadores de la ficción médica, que, en sus contactos con trabajadores sanitarios para ver qué se cuece en los hospitales, identificaron que el ICE había empezado a trastocar su día a día, por lo que consideraron que el tema era pertinente. «No intentamos profetizar; simplemente extrapolamos qué es lo que puede pasar», ha explicado a The Hollywood Reporter su creador, R. Scott Gemmill, que asegura que ya se habían anticipado a la realidad en otras tramas, como el brote de sarampión o el ciberataque a los sistemas médicos.
En el caso del ICE, asegura que tomaron ese camino movidos por el pesimismo, al intuir que las situación no iba a calmarse. «Era una de estas decisiones en las que no tienes nada que perder. Cualquier opción habría sido buena: si las infiltraciones del ICE desaparecían, sería positivo para todos; y en el caso de que no, lo sería para nuestra historia, ya que la haría más relevante», reflexiona. Y así ha sido, aunque solo en parte.
«Las cosas, desafortunadamente, se han agravado más de lo que jamás nos habríamos imaginado», lamenta el guionista. Y es ahí donde viene la otra cara de la historia, ya que mientras muchos espectadores alaban la valentía de la ficción, muchos otros creen que la escena se ha quedado corta o, incluso, peligrosamente equidistante.
«Lo complicado es representar algo así de forma neutral —se justifica Gemmill—. Tratamos de mostrar lo que pasa, pero sin caer en el proselitismo, para que sea la audiencia la que decida qué partido toma». Aunque, al mismo tiempo, cree que las reacciones de médicos y pacientes durante el episodio hablan por sí mismos.
El enfoque no fue tarea fácil, y ni siquiera la primera opción planteada. HBO les pidió adoptar una óptica equilibrada, y hubo intensas negociaciones por razones políticas, creativas y también por una pizca de miedo o dudas. El propio protagonista de la serie, Noah Wyle, llegó a estar preocupado por los primeros montajes del capítulo. «El resultado final al que se llegó es más elegante y comedido, y deja un punto de mayor ambigüedad, que creo que, a largo plazo, es más sano para la trama», defendió en una entrevista a Variety. «Y, como todo el contexto surgió después del rodaje, ya no tuvimos que hacer la mitad de lo que habíamos planeado; todo se había quedado ya grabado en la mente de los estadounidenses», reflexionó.