Clara Lago y Tamar Novas: «Saber qué mueve a estos personajes es un entretenimiento fascinante»

BEATRIZ PALLAS REDACCIÓN / LA VOZ

TELEVISIÓN

Tamar Novas y Clara Lago encarnan de nuevo a Daniel y Ana en la segunda temporada de «Clanes»
Tamar Novas y Clara Lago encarnan de nuevo a Daniel y Ana en la segunda temporada de «Clanes» Jaime Olmedo / Netflix

«Clanes» estrena el 3 de abril en Netflix su segunda temporada, grabada en la ría de Arousa

28 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los narcos de Clanes vuelven a surcar a toda velocidad las aguas de la ría de Arousa en la segunda temporada de la serie de Vaca Films para Netflix, que llegó al número 1 de la plataforma en 28 países. Sus protagonistas, Tamar Novas y Clara Lago, regresan a Cambados y exploran cómo se han transformado las vidas de sus personajes, Daniel y Ana, tres años después del impactante final de la primera entrega. Sus seis nuevos episodios, dirigidos por Marc Vigil y Javier Rodríguez, se estrenan el 3 de abril. Completan el reparto Luis Zahera, Xosé Antonio Touriñán, Melania Cruz, Miguel de Lira, María Pujalte, Chechu Salgado y Diego Anido.

—¿Les sorprendió el éxito global de «Clanes» en su debut?

—[Clara Lago] Fue una sorpresa, pero no porque la serie no lo mereciera, sino porque he aprendido a no crearme expectativas. El éxito no siempre es un reflejo exacto, porque hay muchas producciones maravillosas que no lo tienen y no porque no lo merezcan. En ese sentido, fue una grata sorpresa ver la acogida que tuvo Clanes, no solo en España, sino también fuera, como número uno en 28 países y top 10 en 82. Fue muy bonito ver esa acogida y el reencuentro ha sido fantástico.

—[Tamar Novas] Creo que estamos de vuelta precisamente debido a ese éxito. Nos embarcamos en la primera temporada pensando que se contaba esa historia y punto. Pero la demanda del público, sumada al hecho de que los personajes lo merecían, ha hecho posible esta vuelta. Y el buen ambiente del rodaje también ha sido la causa de que haya funcionado todo tan bien.

—¿El éxito previo hace que el reto sea ahora sea mayor?

—[T. N.] Diría que sube la confianza, porque la serie ha funcionado y creemos en nuestros personajes. Pero, al mismo tiempo, a mí me influye el sentido de la responsabilidad y las ganas de que la gente siga enganchada, que esté a la altura de la anterior temporada. Creo que la historia tiene una coherencia y los personajes y la relación entre ellos evolucionan en muchos aspectos.

—¿Qué les queda por vivir a Ana y Daniel?

—[C. L.] Partimos de que han pasado tres años y, en ese tiempo, cada uno ha vivido sus cosas; Daniel, en la cárcel, y Ana, huyendo de todo el mundo y, además, con una hija. Esto cambia bastante la partida y las prioridades. Así como en la primera temporada Ana se dejaba llevar por todo lo que pasaba a su alrededor, ahora ella es la que, para proteger a su familia, decide volver a meterse de lleno en el mundo del narcotráfico para poder salir y olvidarse.

—[T. N.] En el caso de Daniel, si la primera temporada tenía mucho que ver con heredar el peso de una familia, la actividad de su padre y que, de repente, el encuentro con Ana suponía un conflicto, en esta temporada este hombre, que ha querido salir de ahí y decidir quién quiere ser, se ve abocado a volver a enfrentarse con su propia imagen, su clan y el conflicto que tiene es casi mayor. Porque aquí ya hay una familia creada en unas circunstancias muy extrañas, pero hay algo que recuperar y tendrá que ver si es capaz. Es un dilema al que todo espectador puede enfrentarse más allá de la actividad que ejerce este hombre.

—[C. L.] Otra de las cosas que cambian es que, aunque sigue presente esa cosa shakespeariana de Romeo y Julieta y el amor imposible, Daniel ya es conocedor de quién es Ana. En la primera temporada, el personaje de Daniel estaba en la oscuridad de no saber y de creer que esta chica era otra persona. Verlos con todas sus contradicciones a cada uno, con esa pulsión tan fuerte del uno por el otro, pero ya sabiendo quiénes somos, también es un cambio, una evolución.

—El concepto de familia es muy importante en todos los clanes mafiosos y estos personajes son ahora familia, unidos por una hija.

—[T. N.] Sí, es lo que materializa o fructifica la relación en común. El dilema es ese, quiénes eran y hacia dónde quieren seguir en la vida y de qué se quieren ocupar. El tema de la familia es muy importante en la serie, en el sentido de clan familiar y también de dónde te lleva el amor. Porque hay una familia que uno trae —eso lo entiende cualquiera, da igual que se dedique al narcotráfico o a la abogacía— y hay una familia que uno elige. Y ahí siempre puede haber un choque entre lo que uno creía que era y lo que consigue ser. Sin hacer spoiler, creo que el final es muy potente en ese sentido.

—La serie muestra la faceta humana de los narcotraficantes.

—[T. N.] Sí, totalmente. Lo más interesante como actores es que las historias tengan un contenido humano con el que uno pueda empatizar. Eso no significa justificar a los personajes, a veces es comprender sus pulsiones y vivir a través de ellos experiencias que uno en la vida por suerte no tiene que vivir. Para nosotros es muy importante saber qué les mueve y creo que para el espectador también es un entretenimiento fascinante. Ver esa historia en ese entorno y ver que a estos dos personajes los mueve, sobre todo, el amor que sienten.

—El título en inglés, «Gangs of Galicia», habla del carácter gallego de la serie, no podría haberse ubicado en otro lugar...

—[C. L.] Desde luego sería otra serie y otro tipo de personajes. Al no ser gallega, no sé si lo vivo de la misma forma, pero al ver la serie y al estar rodando allí veo que hay algo de lo que transmiten que no sería lo mismo si se hace en otro lugar. Siento que empatizo más con el gallego por alguna razón.

—[T. N.] Yo qué voy a decir, si es mi tierra y allí donde pones la cámara lo que tienes detrás es fascinante, eso lo sabe todo el mundo y, sobre todo, lo sabe Netflix. Tenemos un tipo de humor, de retranca, que se ha buscado, haciendo que se entienda en todas partes. Cuanto más local y más genuino es algo, más universal resulta, más nos lo creemos y más nos proyectamos ahí.

—¿Cómo ha sido la llegada de Luis Zahera a esta historia?

—[C. L.] Una maravilla. No lo conocía personalmente y estoy absolutamente fascinada con Luis Zahera, ya no solo como actor, que obviamente sí lo conocía, sino también como persona. Me daba rabia, porque mi personaje no comparte tantos momentos con el suyo, pero los momentitos que tuve los gocé, porque es una persona que trae mucha, mucha alegría al set. Es un grandísimo actor y el personaje que interpreta en Clanes tiene un halo misterio, una cosa magnética y enigmática que le da otro color a la serie que lo hace muy atractivo.

—Conducir coches deportivos, pilotar una planeadora por la ría de Arousa. ¿Para Tamar Novas «Clanes» es cine de acción?

—[T. N.] Para mí es puro Clanes el momento en el que puedo estar pilotando un vehículo que jamás he pilotado de vida. Es una serie que contagia muchísima energía y me lo paso muy bien. Soy como un niño con juguetes, me lo he pasado muy bien pilotando Ferraris, Lamborghinis, avión, lancha... Siempre hacíamos la broma de qué le queda a Daniel por pilotar. La serie misma es como un vehículo trepidante y yo soy feliz. Para mí un plan perfecto sería ir todos los veranos a Galicia y tener esos momentos, porque, aunque lo digo con la boca pequeña, me da la sensación de que lo haría casi gratis. Me lo paso genial.