Lucasfilm prescinde de una de las protagonistas de «The Mandalorian» por comparar a EE.UU. con el nazismo

La Voz REDACCIÓN

TELEVISIÓN

Gina Carano, que en el pasado había difundido bulos sobre el coronavirus, no volverá a trabajar en «Star Wars» tras unas polémicas publicaciones en Instagram

11 feb 2021 . Actualizado a las 17:46 h.

Gina Carano no volverá a trabajar en el universo Star Wars. Lucasfilm ha decidido prescindir de la actriz estadounidense (Dallas, 16 de abril de 1982), conocida por interpretar al personaje de Cara Dune en la serie The Mandalorian, tras unas polémicas publicaciones en redes sociales. 

Carano publicó en Instagram una fotografía de guerra del siglo XX con el siguiente texto: «Los judíos fueron golpeados en las calles no por soldados del nazismo, sino por sus vecinos. Incluso por niños». «Como la historia se altera, la mayoría de la gente no se da cuenta de que para llegar al punto en que los soldados nazis pudieran arrestar fácilmente a miles de judíos, el gobierno provocó antes que sus propios vecinos los odiaran simplemente por ser judíos. ¿En qué se diferencia eso de odiar a alguien por sus opiniones políticas?», escribió la actriz.

A ese texto le siguió una foto de un hombre con la cabeza cubierta de mascarillas y el texto: «Mientras tanto en California». Y se desató el escándalo

La actriz había protagonizado en el pasado otras polémicas en redes al haberse posicionado en otras ocasiones contra el uso de mascarillas y al haber apoyado comentarios que aseguran que no existe el racismo en Estados Unidos y que los seguidores del expresidente Donald Trump son tratados injustamente, según informa Efe. Anteriormente había ayudado a difundir bulos sobre el coronavirus y las vacunas, y también otras «bromas» sobre personas transgénero. Y luego se retractó tras una explicación / reprobación de su compañero de serie, el actor Pedro Pascal.

La actriz, que también ha participado en películas como Deadpool (2016) y que fue una figura de las artes marciales, ha borrado las controvertidas publicaciones. Pero su gesto parece que llega tarde. 

Tras el monumental éxito de The Mandalorian, Lucasfilm (en la actualidad una filial de Disney) había estudiado la posibilidad de convertir a Carano en protagonista de una serie independiente, pero esos planes ya son historia. «Gina no trabaja actualmente para Lucasfilm y no hay planes de que lo haga en el futuro», dijo un portavoz de la compañía que gestiona Star Wars en un comunicado recogido por medios estadounidenses. «En cualquier caso, sus publicaciones en las redes sociales denigrando a la gente basándose en sus identidades culturales y religiosas son aberrantes e inaceptables», añadió.

 «Han buscado (en Lucasfilm) una razón para despedirla durante dos meses y esto fue la gota que colmó el vaso», dijo una fuente de la compañía al medio especializado The Hollywood Reporter.

La pareja que llegó para salvar el legado de Star Wars

C. Pereiro

Ya, Star Wars no necesita salvación porque Star Wars es un mito pop que nunca podrá extinguirse. Es posible, pero la última trilogía de películas acabó por ser un producto demasiado irregular, a todas luces incapaz de generar esa ilusión novedosa por el universo galáctico que antaño vivió una generación de espectadores, con una réplica similar en la siguiente serie de películas, iniciada en 1999; quizás no tan redonda, pero sí muy efectiva en atracción y captación.

 

No, El despertar de la fuerza (2015) y las dos películas posteriores dividieron a un público polarizado entre los seguidores más duros y tradicionales, y aquellos dispuestos a asumir nuevos niveles de apertura sobre los Jedi y la Fuerza. Más allá de eso, vive el gran público, ese que no está al tanto de todos los productos que Star Wars fue lanzando en las dos últimas décadas, construyendo un universo vasto y con auténticos eruditos, dividido en novelas, series de animación, videojuegos, canon o no canon -cuando lo que narran se incluye dentro de la historia oficial o no-, cómics...; y que no acabó de entrar o valorar positivamente estas nuevas cintas. Eso sí, ha habido obras de enorme calidad dentro de esas producciones no cinematográficas -salvando Rogue One-, como es el caso de la serie de animación Star Wars: The Clone Wars, pero que, por su propia naturaleza, puede quedar vetada por ciertos prejuicios insanos a la hora de acercarse al género. Lo mismo ocurre con Star Wars: Rebels.

Seguir leyendo