¿Y si «Juego de Tronos» se hubiese rodado en Galicia?

Fortalezas, abadías y espectaculares cascadas, conjuntos históricos medievales, monasterios, precipicios y lenguas de tierra en pleno mar. Nada tiene que envidiarle esta tierra a Croacia, ni a Irlanda del Norte ni a Malta

Pudieron ser y no fueron, y ahora ya es tarde, pero puestos a lloriquear, hagámoslo con argumentos y no con quejas. Juego de Tronos, esto es lo que te has perdido: una tierra muy virgen con historia intacta en cada una de sus piedras y un aplastante -por hermoso, abundante y desconocido- patrimonio (arquitectónico y natural). Ángulos fascinantes, rocas con aspecto de templos (bóvedas de piedra, cúpulas, grabados de líquenes), fragas sobrenaturales y un océano tan airado como estoico. Canteras y cañones. Fervenzas  y cúspides desiertas, a ras de cielo. Pazos. Lagunas. Cavernas. Panorámicas opresivas de tan despejadas. Fortalezas y casas señoriales.

Todo Poniente y parte de Essos cabría aquí. Así es exactamente como nos lo imaginamos: 

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¿Y si «Juego de Tronos» se hubiese rodado en Galicia? Castillos y espectaculares cascadas, conjuntos históricos o rincones medievales. HBO, esto es lo que os habéis perdido

Invernalia: Monfero

Este bastión fortificado de Juego de Tronos, hogar ancestral de la casa Stark y capital del Norte, está ubicado en el corazón de la provincia norteña de los Siete Reinos, cerca del Camino Real que lleva a Desembarco del Rey. Se trata de un inmenso recinto, posado sobre fuentes termales que, canalizadas, consiguen mantener templado el lugar -lo que hace más llevaderos los largos periodos de invierno-, y «rodeado de una doble muralla de granito con un foso con agua entre ambas», tal y como se detalla en la enciclopeado online  sobre la serie de fantasía épica Hielo y Fuego Wiki. Tiene este baluarte unos 25 metros de altura y el interior, unos 30, un laberinto de torres, muros y múltiples edificios de roca plutónica gris a diferentes alturas que descansan sobre un terreno irregular.

«Bajo tierra, bajando una escalera de tortuosos peldaños, se encuentra la cripta, una larga sala con columnas donde siempre hace frío. Entre ellas se sitúan los sepulcros de los Stark, sentados en tronos de piedra contra las paredes, con una espada cruzada en el regazo en el caso de los reyes y señores del Norte». Dentro del espacio fortificado se encuentra también el Bosque de Dioses -con robles, centinelas, palos santos y el árbol corazón, junto a un estanque-, la plaza del mercado y el pueblo de Invernalia, con casas de troncos y piedra.

Irlanda del Norte fue el lugar escogido por Juego de Tronos para recrear Invernalia: en el Castillo de Ward, a unos 50 kilómetros al sur de Belfast, en el condado de Down, se rodaron las tomas del patio del castillo -la llegada del rey Robert Baratheon con su tropa, el recibimiento de los Stark y la conversación con Ned durante la cacería- y en el frondoso bosque de Tollymore, situado a los pies de las montañas Mourne, las del Bosque Encantado, por el que cabalgan los jinetes de la Guardia de la Noche y donde los Caminantes Blancos iniciaron su marcha hacia el reino de los hombres, donde los hermanos Stark dieron con sus lobos huargo, donde Bran se encontró con el Cuervo de Tres Ojos y donde el bastardo Bolton atrapó a Theon. Es un escenario onírico, romántico e inquietante a la vez, con vegetación espesa, pinos como lanzas y secuoyas centenarias, puentes góticos y ruinas del siglo XVIII.  Pero también Escocia fue Invernalia, concretamente el castillo de Doune, una fortaleza del siglo XIII que aparece en el piloto de Juego de Tronos. 

¿Y si tuviésemos que buscar un lugar en Galicia donde rodar Winterfell? El Monasterio de Monfero sería una opción perfecta.

El Monasterio de Santa María, situado en la parroquia de San Fiz de Monfero, en un pequeño valle donde nace el río Lambruxo, es, junto a la de Caaveiro, una de las dos abadías escondidas en el parque natural de las Fragas do Eume. Construido hace 800 años, actualmente sus claustros y sus muros se caen a pedazos entre la frondosa vegetación, pero su espectacularidad sigue ahí, bien identificable a pesar de la maleza.

Por sus balcones, donde ahora solo emergen toxos, se asomaban nobles gallegos en el siglo XII y en su imponente fachada de líneas barrocas luce aún un ajedrezado de pizarras incrustadas en granito. Conserva una de sus dos torres y un muro románico, del siglo XII, parte del muro meridional de la iglesia primitiva que sostiene las bóvedas del tramo septentrional del claustro reglar. No resulta difícil imaginar paseando sobre esa planta de cruz latina, bajo su cúpula octogonal o entre las tumbas de los Andrade a Sansa Stark cubierta con una generosa capucha de pieles. Tampoco a Jon, junto a la fuente central de su patio o a Robb Stark, aún con vida, recorriendo el Refectorio.

Para la alameda norteña que se extiende de Invernalia hasta más allá del Muro se nos ocurren varias opciones: desde las fragas del Eume hasta la de Catasós, en Lalín o la de las Barbudas, en Aranga; el propio Bosque Encantado de Aldán, en Cangas de Morrazo; la serra do Courel o la Fervenza de Lugo.

Braavos: Ferrol

También conocida como Braavos de las Mil Islas, es la más grande y poderosa de las Ciudades Libres de Juego de Tronos, lugar de marineros y maestros espadachines, ubicada donde el Mar Angosto se encuentra con el Mar de los Escalofríos. Es, en realidad, un gran archipiélago de pequeños atolones de tierra conectados a través de puentes de rocas y custodiados por una estatua gigante a la entrada del puerto, conocida como el Titán de Braavos, que reproduce un alarido estruendoso cada vez que entra o sale un barco, o cuando se pone el sol.

«Está rodeada por una hilera de riscos que surgen del mar y de laderas escarpadas cubiertas de pinos soldados y píceas negruzcas». Abrazan una gran laguna y un arsenal, y cuenta también con un astillero, con muelles, cobertizos y atracaderos. La villa, a orillas de esa ría de aguas «verde guisante», es «una gran extensión de cúpulas, torres y puentes, todo ellos en gris, dorado y rojo». Sus edificios son de piedra plomiza, de cuatro o cinco pisos de altura, muy estrechos y con tejados en forma de pico.

Para reproducir este fabuloso lugar repleto de callejuelas, barcos y tabernas, en el que Arya inicia su entrenamiento al servicio del Dios de Muchos Rostros y sede del famoso Banco de Hierro, Juego de Tronos se decantó por la soleada Croacia, en concreto por la coqueta ciudad medieval de Sibenik, patrimonio de la Humanidad UNESCO. Su catedral acoge la entidad bancaria más solvente de Poniente, a la que acude Stanis Baratheon antes de ser derrotado y a la que se aferra ahora Cersei para resistir la invasión de Daenerys. Sus calles, sin embargo, se turnan con las de Gerona para recrear los viales y callejones de este asentamiento fundado por esclavos, prostitutas y ladrones. 

En tierras gallegas, es fácil localizar una ciudad con geografía similar a la de Braavos: una gran lengua de agua en su apertura al mar, puerto pesquero, arsenal y astillero. Ferrol se postula como la mejor localización para acoger esta localidad libre de Juego de Tronos: vale que no está serperteada por canales ni hay una sola isla en sus alrededores que sirva de gancho, pero ahí están sus iglesias y su barrio viejo y marinero, sembrado de callejones, sus palacetes modernistas, el mercado del pescado, sus cervecerías y sus burdeles descascarillados. Y esa entrada de la ría, velada por sus dos castillos, perfecta para colocar el colosal Titán de granito negro, ojos llameantes, pelo verde al viento. ¿Se lo imaginan?

Roca Casterly: Loiba

El asentamiento de la Casa Lannister es uno de los mayores logros arquitectónicos de los Siete Reinos. Se localiza en Tierras del Oeste de Poniente, ante la costas del Mar del Ocaso, y cuenta la saga literaria que la fortaleza se levanta sobre una tierra rica en minas de oro -de ahí, entre otras cosas, la significativa fortuna de esta familia-; también, que parece un león, reposando ante la puesta de sol.

Los Casterly, casa extinta de los Primeros Hombres y dueños originales de este conjunto arquitectónico -Lann el Astuto los despojó de su alcázar sin más arma que su ingenio y fundó la casa Lannister-, alzaron en una de las crestas de esta región un fuerte que fue creciendo con murallas, puertas y torres de vigilancia gracias a los accidentes naturales: grandes cavernas talladas en el mar, pozos de minas en las profundidades. El resultado fue un laberinto de mazmorras, barracones, cuarteles y establos, salones, escaleras y patios, jardines y estancias en las que descansaban leones enjaulados, un septo -templo dedicado a la Fe de los Siete- y celdas «tan ajustadas como armaduras». Como entrada principal -la Boca del León-, una gran caverna natural de 200 pies de altura por la que caben unos 20 jinetes, y en su puerto, muelles y astilleros. «Bajo el castillo puede escucharse el sonido del mar tan fuerte como un trueno».

En realidad, Roca Casterly se ha visto muy poco en la ficción de David Benioff y D. B. Weiss: lo único que sucedió allí fue el asedio de los Inmaculados, ideado por el propio Tyrion y Daenerys creyendo que allí derrotarían a los Lannister. Jaime, sin embargo, usó el lugar como distracción y se largó a Altojardín. El rodaje de Juego de Tronos hizo aquí dos por uno: escogió el Castillo de Trujillo, en Extremadura, construido entre los siglos X y XI y rodeado de varias torres defensivas, para el ataque y también para la toma de la casa de los Tyrell, en el arranque del capítulo final de la séptima temporada.

Los seguidores de Canción de hielo y fuego, donde este asalto nunca sucedió (es una de las tramas con las que la serie se distancia de las novelas), todavía confían en que alguno de los tres hermanos Lannister conduzcan de nuevo la trama hasta allí. ¿Se refugiará Cersei en la Roca? ¿Servirá este emplazamiento como calabozo de alguno de los prisioneros de Jaime? ¿Se reunirá Tyrion con sus mellizos en la casa familiar para, en un inesperado volantazo final, traicionar a Daenerys con los de su propia sangre?

¿Qué punto del mapa gallego podría convertirse en Casterly Rock? Una ubicación perfecta, al menos como escenario exterior para acoger la fortaleza, sería Loiba, en el municipio de Ortigueira, provincia de A Coruña. Este punto de la costa norte no solo puede presumir de contar con el mejor banco del mundo, sino también (y sobre todo) con unos espectaculares acantilados de infarto que bien pasarían por el gigantesco peñasco que sostiene a la fortificación de Poniente.

Cumple, como mínimo, el requisito del rugido del mar que recogen los libros de Juego de Tronos, pero también el aspecto salvaje y arcaico de la piedra, muy erosionada, capaz de albergar, echándole imaginación suficiente, grutas subterráneas y pasadizos secretos. Junto a la costa, ya en pleno mar, se erige además una impresionante mole rocosa llamada Pena Furada. Cuando las aguas están agitadas, las olas rompen contra ella rugiendo y generando una sobrecogedora paleta de colores. ¿Y el castillo?

Tenemos tres opciones: el castillo de Monterrey, el de Monterreal en Baiona o el de la Palma, en Mugardos. Pero en Galicia contamos todavía con alguno más que tampoco desentonarían en la serie de HBO. 

Islas del Hierro: As Catedrais

Las Islas del Hierro son un grupo de siete islas desoladas en pleno Mar del Ocaso, tormentoso y agitado, ubicado al oeste del río Tridente y el Cuello, justo al noroeste de las Tierras del Oeste. El archipiélago está gobernado por la Casa Greyjoy, que se asienta en la isla Pyke, la que más interesa en Juego de Tronos. A esta familia de feroces conquistadores venidos a menos pertenecen varios personajes importantes de la historia: Theon Greyjoy, su hermana Yara Greyjoy y su tío Euron Greyjoy

Es un lugar pequeño y no muy rico, asentado sobre un puñado de rocas enormes, cimientos cubiertos de musgo, grandes arcos, puentes que conectan sus torres y una ciudad portuaria en la que resguardarse de la cólera del mar. «Los fríos vientos del mar aúllan a través de la isla, cuyas aguas circundantes son a menudo tormentosas»

Para evocar este desapacible escenario, Juego de Tronos se trasladó de nuevo hasta Irlanda del Norte, esta vez a la costa norte de Antrim. Allí se rodaron los exteriores de Pyke: el puerto de Ballintoy Harbour se convirtió en la ciudad ficticia de Puerto Noble, adonde Theon regresa después de muchos años y se encuentra con su hermana Yara; y el castillo de Dunluce, en la residencia de los Greyjoy.

Los que proceden de este angosto lugar son norteños, fríos, por lo que es obvio que si Juego de Tronos recalase en nuestra esquina de la península para rodar, elegiría A Mariña como tierra de esta estirpe de saqueadores. ¿Qué tal As Catedrais?

Pinta bien este arenal de Ribadeo para servir de decorado exterior, escarpado, tallado en piedra, con apariencia curvada, como si fuese una pasarela sobre el mar. La piratería es la razón de ser de esta familia, por eso su acceso abierto al Cantábrico aquí sería perfecto para acoger las escenas de la playa.

También los pueblos marineros de la costa lucense serían grandes candidatos para grabar en ellos las escenas de Puerto Noble: O Vicedo, con su fondeadero y sus castros, sus acantilados, sus playas de arena fina y los islotes que las rodean; Portocelo, en Xove, con su ensenada de tierra clara y su pequeño muelle, embarcadero de pesqueros de mediano tamaño; el puerto de Nois, en Foz, con su orilla rocosa; o el de Rinlo, con sus casas marineras cobijadas bajo precipicios, huertas de campesinos, cetarias y almacenes de aparejos de pesca.  

Yunkai: Monte Pindo

La Ciudad Amarilla, donde Daenerys Targaryen recluta a los inmaculados, los convierte en hombres libres y les ofrece formar parte de su ejército, es una villa esclavista de la costa este de la Bahía de los Esclavos. Limita al oeste con tierra de nadie. Nada hay más allá. 

Yunkai es un núcleo amurallado, con pirámides escalonadas y construido con adoquines amarillentos. Toda en esta localidad, en pleno desierto, es ocre, caluroso, polvoriento. Incluso sus habitantes tienen la piel de tono ambarino; el pelo, rojo y negro. Hablan un dialecto del Alto Valyrio con un marcado acento y las clases altas visten túnicas y lucen extravagantes peinados con forma de alas y cuernos.

En Juego de Tronos, la ficticia Yunkai se hizo realidad en la ciudad marroquí de ladrillos de barro Aït Ben-Haddou. Declarada Patrimonio de la Humanidad, a unos 30 kilómetros al noroeste de Ouarzazate, está rodeada por torres en forma angular y una gran muralla defensiva, e integrada por edificios de adobe. Se encuentra a orillas del río Ounila, casi seco, pero que hace que a su alrededor, antes de llegar al desierto rojo, broten palmeras y vegetación baja. Aquí se rodaron también otras grandes producciones como La Momia, Gladiator o Prince of Persia.

 

En la geografía gallega es difícil encontrar una localización que encaje mejor con la Ciudad Amarilla que el kasbah más icónico de todo Marruecos, pero no con sus afueras, donde se desarrollan las escenas de la rendición y la partida de Daenerys hacia Meeren. Un lugar perfecto para grabar estas secuencias sería Monte Pindo: imaginen a Rhaegal, Viserion y Drogon sobrevolando el macizo granítico de 627 metros de altura que se ubica en Carnota. 

Meereen: Ézaro

Meereen es también ciudad esclavista, hermana de Yunkai y Astapor y quizá, de las tres, la que más movimiento y presencia tiene en Juego de Tronos. En sus colinas abunda el cobre y su suelo se cuece bajo el sol abrasador. Es grande, con calles anchas de adoquines, «callejones estrechos y tortuosos, templos y graneros, chozas y palacios, burdeles y casas de baños, jardines y fuentes». Cuenta, además, con grandes y circulares arenas de combate, torreones defensivos, una pirámide inmensa y una alta muralla, desde la que, a lo lejos, puede distinguirse el mar, de color estaño. Hasta él, los meandros del río. 

Para recrear este paisaje, los productores de la serie se decantaron por hasta tres localizaciones distintas, dos de ellas españolas: en Split, Croacia, se rodó en el Palacio de Diocleciano, en la fortaleza de Klis y en sus propias calles; en la plaza de toros de Osuna, en Sevilla, se grabaron las secuencias de las arenas, de las más multitudinarias y caras de Juego de Tronos; y el castillo de Peñíscola, en la Comunidad Valenciana, sirvió para mostrar una imagen más general y también más detallada de la ciudad amurallada: por sus calles pasearon Tyrion Lannister y Lord Varys, ambos conversaron en su batería medieval, acicalada con cañones, y apoyados en sus escaleras y en sus portalones se puede ver a los inmaculados y a los rebeldes.

Hay, sin embargo, en Galicia un emplazamiento perfecto en el que podrían haberse rodado las tomas de las murallas o las vistas desde la Gran Pirámide, un monumento de 250 metros de altura que Daenerys utiliza como palacio cuando conquista la ciudad y desde la que se ve todo el territorio: el incomparable mirador de O Ézaro, en Dumbria, desde el que se puede contemplar la desembocadura del río Xallas, las laderas del monte Pindo, la ensenada, los atardeceres y el cabo Fisterra (y el océano), al fondo. 

Cuenta con un saliente rocoso que funciona como balcón natural. Y, junto a él, una cascada desde la que el río se precipita de forma espectacular al mar

Rocadragón: O Fuciño do Porco

Rocadragón es una fortaleza ubicada en la isla homónima de la bahía de Aguasnegras. Era propiedad de los Targaryen hasta que el rey Robert se la concedió a su hermano Stannis Baratheon. Construida al pie del volcán Montedragón, fue tallada en la piedra con fuego y magia antigua, de ahí que sus edificaciones tengan formas fantásticas, de dragones acuclillados o a punto de emprender el vuelo, y que en lugar de almenas, los muros estén coronados con gárgolas que representan seres fantásticos: grifos, demonios, mantícoras, minotauros, basiliscos, sabuesos infernales, dragones alados y dragones con cabeza de ave. Tres murallas delimitan tres patios y varios puentes de piedra elevados y galerías conectan sus torres.  

En la séptima temporada de Juego de Tronos, Rocadragón se convierte por su situación estratégica en un importante enclave, tanto que hasta le da nombre a su primer capítulo. Fue aquí donde Aegon el Conquistador rezó la noche antes de emprender la conquista de los Siete Reinos. Ahora, Daenerys la ha tomado como base dispuesta a hacerse con el tronos.

Para recrear Rocadragón, ee han utilizado dos localizaciones españolas: las imponentes playas del Flysch de Zumaia y las interminables y sinuosas escaleras de San Juan de Gaztelugatxe. En la primera, los efectos especiales eliminaron cualquier atisbo que pudiera haber de la localidad y sus edificaciones, incluyendo, en su lugar, una lengua de mar que se introduce donde debería estar el pueblo y sus terrenos. La segunda se convirtió por su espectacularidad en todo un atractivo turístico: el nombre de la ermita vasca a la que conducen los escalones significa «castillo de piedra», justamente en lo que la han convertido para Juego de Tronos

Pero en Galicia también contamos con nuestro propia Rocadragón, un camino sinuoso en la costa lucense, concretamente en O Vicedo, que conduce a una punta conocida como O Fuciño do Porco.  

Oficialmente se llama Punta Socastro, un saliente que se adentra en el mar Cantábrico y que marca el extremo oeste de la ría de Viveiro. Para facilitar el mantenimiento de una baliza marítima ubicada en su extremo, hace más de cinco años se construyó una pasarela de madera sobre los acantilados, un «sendero azul» que cobró personalidad por sí mismo y que bien podría convertirse en los peldaños que ascienden a la ancestral residencia Targaryen. 

O Fuciño do Porco es un mirador natural sobre la playa de Pereira. Hacia el este aparecen la ría de Viveiro, el islote A Gaveira, la playa de Area y el otro saliente donde comienza la ría viveirense, Monte Faro. Hacia el oeste, la playa de Area Grande o San Román, y también se divisan otros parajes de la costa de O Vicedo, como la isla Coelleira, donde moraron templarios. De frente, el Cantábrico y la línea del horizonte. Además de las vistas, la pasarela ofrece la experiencia única de una caminata sobre las cimas de acantilados.

Desembarco del Rey: A Coruña

Desembarco del Rey es la capital de los Siete Reinos -ubicada en la costa este de Poniente, en la bahía de Aguas Negras- y, por tanto, sede del Trono de Hierro. Lo acoge la Fortaleza Roja, palacio real, un alcázar al borde del mar encaramado en la cima de la Colina Alta de Aegon, que domina toda la ciudad.

La localidad más importante del mapa de Juego de Tronos está completamente rodeada por una muralla, custodiada por la Guardia de la Ciudad, también conocidos como los Capas Doradas. Es una ciudad sucia, fea y muy poblada, con casas de madera y paja amontonadas unas sobre otras, mercados, tabernas y mansiones, cementerios, prostíbulos  y un importante puerto, frente al que únicamente rivaliza el de Antigua.

Desembarco del Rey tiene forma rectangular y se accede a ella a través de siete puertas. Se asienta sobre tres colinas, llamadas Aegon, Rhaenys y Visenya. Sobre la primera descansa la Fortaleza Roja; sobre la segunda, el Pozo Dragón, en ruinas y abandonado desde la muerte del último de los dragones; y sobre la tercera, el Gran Septo de Baelor, sede de la Fe de los Siete. Lecho de Pulgas, un laberinto de calles y callejones estrechos, acoge a los ciudadanos más pobres y a los mendigos. 

Para Juego de Tronos, dar con un lugar donde reproducir el complejo Desembargo del Rey ideado por George R.R. Martin fue todo un reto. Finalmente, su equipo se decantó por Dubrovnik, en Croacia, dueña de tres antiguas fortalezas que dieron forma en la pequeña pantalla al Castillo de los Lannister. Pero de la perla del Adriático también se puede reconocer en la serie su Puerta de Pile, entrada principal de la ciudad, donde se rodó una pequeña revuelta contra del rey Joffrey en la temporada dos y el regreso de Jaime con una mano menos en la temporada seis, y la muralla que la rodea, escenario de varias secuencias importantes, entre otras, una conversación entre Tyrion y Varys con vistas a la Fortaleza Roja. Su bahía se convirtió en la de Aguas Negras y las escaleras que conducen a su iglesia jesuita, en el camino de la vergüenza que recorrió Cersei, como Dios la trajo al mundo, purgando sus pecados. También en estas coordenadas croatas se puede identificar el parque donde se rodó la muerte de Joffrey, el prostíbulo de Petyr Baelish o el Muelle de Piedra, donde los Lannisters se despiden de la princesa Myrcella Baratheon.

Parece claro que si hay en Galicia una ciudad que encaje con la geografía de Desembarco del Rey esa es A Coruña, portuaria, completamente abierta al mar. Situada en el litoral noroeste de la comunidad, se extiende sobre una península unida a tierra firme por un estrecho istmo y, como la capital de los Siete Reinos, descansa sobre al menos dos colinas: el monte de San Pedro y la zona de Monte Alto, donde perfectamente podría instalarse la Fortaleza Roja, ocupando el lugar de la Torre de Hércules, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo.

La ciudad, que además -como la sede del Trono de Hierro- cuenta la mayor densidad de población de toda Galicia y una de las más altas de España, es rica en un patrimonio histórico que se ajusta a la estética de Juego de Tronos: un castillo defensivo, el de San Antón, empotrado en plena bahía que también fue una prisión; colegiatas e iglesias de estilo románico, barroco y medieval, como la de Santa María, la de San Jorge, la de San Nicolás o la de Santiago; y una ciudad vieja amurallada, surcada por escalinatas, grandes puertas, plazas, casonas nobles y estrechos callejones. A diez kilómetros del centro de la ciudad se encuentra, además, el Castillo de Santa Cruz, una vistosa fortaleza levantada en una isla con el objetivo de completar el sistema defensivo de la bahía coruñesa.

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