Jorge Javier Vázquez: «Pensábamos que en España ya habíamos visto un culo, pero se ve que no»

Dentro de una semana se podrá ver en Vigo su faceta como actor y cantante en la obra «Grandes éxitos»


vigo / la voz

Jorge Javier Vázquez (Badalona, 1970) deja momentáneamente el plató de Telecinco para subir al escenario e interpretar a un presentador que se llama como él en una comedia musical titulada Grandes éxitos. El 1 y el 2 de julio se podrá ver en el Teatro Afundación de Vigo.

-¿Va en serio esta vía actoral?

-Sí, tenía claro desde el principio que una vez que probara el teatro sabía que me iba a gustar. Kiti Mánver, que fue la protagonista de Iba en serio, le dijo a una persona muy cercana a mí, cuando ya llevábamos algunas funciones de la gira: «A este ya no lo bajas del escenario». Y es verdad, tengo ganas de estar todo el día subido al escenario.

-¿Y seguirá con esa combinación de música e interpretación?

-Sí, me encantan los musicales; me encanta cantar y además, en esta ocasión, vamos con cuatro músicos en directo. Si pudiera, siempre haría comedias musicales.

-¿Cómo definiría «Grandes éxitos»?

-Es una comedia muy disparatada, escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio, en la que se narra el encuentro de dos personalidades muy desquiciadas. Está Blanca del Bosque, una artista que en su día tuvo mucho éxito, pero que en la actualidad es una artista trasnochada, y un presentador, al que doy vida, que se llama Jorge Javier Vázquez.

-¿Es el mismo que vemos en la televisión?

-Tengo poco que ver con el personaje que me ha creado Juan Carlos Rubio, que es muy desquiciado y con muchísimas manías, pero que luego se va amansando cuando se reencuentra con su vida. Creo que los espectadores van a ver a una persona que disfruta mucho sobre el escenario.

-¿Cómo ha sido el acoplamiento con Marta Ribera y el resto de los actores?

-Muy bien desde el principio porque yo la admiro desde hace mucho tiempo. Ha sido una compañera estupenda, que me ha ayudado muchísimo. Me ha dado muchos consejos porque ella ha cantado muchas comedias musicales. Ensayábamos en invierno por la mañana y a esas horas la voz no está en sus mejores condiciones, pero era un placer estar con ella. Ya en el escenario tenemos una química muy especial.

-¿Qué sensación le produce tener público bajo el escenario?

-Es maravillosa porque en la televisión la gente te encuentra, mientras que en el teatro va a verte, por lo que se crea una fuente de emociones muy potente que dura hasta mucho después de que se acabe la función. Eso es lo que más me impacta. Acaba la función y es como si te llenaras de cariño.

-¿Esta faceta funciona como una terapia en su vida habitual?

-Sí, si no hubiera aparecido el teatro, mi vida televisiva habría sido más complicada; me ha servido para abrirme a nuevas experiencias y emociones, tomándomelo siempre con muchísimo respeto y profesionalidad. En Grandes éxitos está lo mejor de cada casa, tanto los actores como los músicos. La factura es impecable.

-¿Valora tocar otros campos de la interpretación, como el cine?

-No, no me interesa nada y creo que tampoco el cine está muy interesado en mí.

-¿Hay una televisión buena y una mala?

-Yo hago televisión para que la gente me vea, si no, haría tertulias en mi casa.

-¿Reflejan las audiencias cómo es un país?

-Sí, a veces utilizan esto para cargar contra la audiencia que ve Sálvame y yo siempre digo que la gente que lo ve demuestra tener pocos prejuicios.

-¿Tiene entonces largo recorrido «Sálvame»?

-Yo creo que sí, aunque he aprendido a no teorizar mucho sobre mi vida profesional porque luego se va todo al traste. Lo más seguro que tengo es el teatro porque todo se tiene que hacer con un año de antelación. Así, lo único seguro es que estaré hasta julio del 2019 con esta función y, por supuesto, también con la televisión.

-¿Fue una provocación su posado de culo o había otra razón?

-Me parece una chorrada. Un amigo mío me puso un mensaje después de ver la que se había liado, y creo que tenía mucha razón. Pensábamos que en España ya habíamos visto un culo, pero parece que no.

-¿Qué pensó cuando eligieron a Màxim Huerta ministro de Cultura?

-Me alegré mucho, pero me duró poco. No sé qué pasó, pero creo que hizo bien en dimitir porque no le quedaba otra salida, pero nos quedaremos con la duda de saber si hubiese sido un buen ministro; estoy convencido de que él sacará una buena novela.

-¿Tienen límites los «realities»?

-A mí no me gusta vivir con límites, porque de ahí a autocensurarnos no hay nada. Si pensásemos que tenemos límites tampoco hubiésemos avanzado mucho.

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