Jorge Lorenzo, gorrilla ganador en «Land Rober»

El piloto se gana al público con una entrevista en la que recuerda sus veranos en Galicia y reconoce que suspendió el examen teórico del carné de motos. Se presta a posar con «chaquetiña», gorra del Rácing de Ferrol y riñonera


Al igual que Alba Carrillo desmontó el pasado jueves la imagen que muchos espectadores de Land Rober tenían de ella, Jorge Lorenzo logró desprenderse anoche de esa percepción chulesca con la que aún se le identifica. Un piloto «máis maduro», en palabras de Roberto Vilar, conductor del programa de la TVG, tranquilo y relajado -a diferencia de la tensión que mostró en el plató de El Hormiguero-, se ganó al público gallego tanto con una entrevista en la que echó la vista atrás para recordar sus veranos en Galicia y repasar su trayectoria como con el último número del programa, en el que, disfrazado de gorrilla, logró que todos los presentes terminasen coreando su nombre. 

El piloto, que se declaró 30 % gallego -su padre emigró de Porto do Son a Venezuela para instalarse posteriormente en Mallorca, donde creció el motociclista-, destacó cómo en sus épocas estivales en Galicia disfrutaba del pulpo y de su pandilla de amigos con la que jugaba al escondite o correteaba por Porto do Son. «Éramos muy activos, no había PlayStation», confirmó ante un Roberto Vilar que se declaró fan del piloto. Ya de mayor recuerda cuándo iba a pescar calamares «con caña» con su padre al puerto de la localidad sonense.

En la entrevista, más personal de lo que es habitual en Land Rober, Jorge Lorenzo repasó sus precoces inicios y tiró de retranca para reconocer que «fui prácticamente campeón del mundo cuatro veces sin tener carné de conducir de moto». Y es que fue a los 23 cuando pasó el examen y dejó «sorprendido» al examinador al ver a quién tenía que evaluar. «La teórica la suspendí a la primera, no a la segunda», explicó entre risas. 

Jorge Lorenzo, aunque con cierto pudor, no tuvo reparos en hablar de su vida privada y de las decisiones difíciles que tuvo que afrontar, como elegir vivir con su padre tras la separación del matrimonio. También recordó esos momentos de incesantes caídas y operaciones que le hicieron flaquear y no se escondió cuando directamente Roberto Vilar le preguntó por la polémica que arrastran Valentino Rossi y Marc Márquez al acusar el italiano al español de ser peligroso en la pista. «Una cosa es arriesgar cuando estás solo pero cuando tocas al otro y este tiene que levantar la moto o se cae... No es culpa de Mázquez, es culpa de dirección de carrera por no poner más sanciones», insistió Lorenzo que recordó que en sus inicios él fue un piloto «agresivo».

Lorenzo, que tampoco dudó en alabar la trayectoria de Rossi -«hay que sacarse el sombrero ante el rival»-, reconoció finalmente que «personalmente estoy muy feliz. Profesionalmente no puedo decir lo mismo». «Una carrera es como una montaña rusa. Ahora estoy en uno de esos momentos bajos. No salen las cosas, la moto no me acaba de gustar. Estoy muy motivado pero las cosas no salen», explicó ante un público que cada vez le dedicaba más aplausos. 

El Jorge Lorenzo con más retranca

Tras la entrevista, el piloto, al que le enseñaron fotos sobre sus sucesivos y llamativos «peiteados», recordó que su padre le hizo con una maquinilla una estrella en el pelo. Un peinado que llamaba la atención pero que le supuso algún inconveniente escolar. «El problema era cuando iba al colegio de monjas y no me querían dejar pasar», explicó Lorenzo. 

Roberto Vilar también ironizó con la crisis en la Casa Real y le preguntó por esa recordada imagen del rey emérito tratando de mediar entre Lorenzo y Pedrosa. «No lo consiguió porque nuestra enemistad duró más tiempo. Pero al final nos hicimos amigos, entre comillas», subrayó el piloto, ante un presentador que divertido, e imitando a don Juan Carlos, le aconsejó «levaros ben, como se leva Sofía con Letizia».

Fue a continuación cuando llegó el momento más esperado de la noche, el número en el que Jorge Lorenzo se sumó como un gorrilla más a esa cómica pareja interpretada por el propio Roberto y Xosé Antonio Touriñán. 

A pesar de que no entró en plató en la icónica moto de los gorrillas, Lorenzo sí se prestó a ponerse una «chaquetiña», una gorra del Rácing de Ferrol y una riñonera para mimetizarse con Vilar y Touriñán. «Parezco Luigi, de Mario Bros», destacó entre risas el piloto. También emuló la voz del dúo y terminó repitiendo su frase más representativa («Hay que ser legales») ante un público ya levantado y unos compañeros que reconocieron su actitud de «gorrilla ganador».

Un jueves más, Land Rober conserva la fidelidad de los gallegos aunque baja ligeramente en audiencia respecto a la semana pasada. Si con Alba Carrillo en plató logró un 23 % de cuota de pantalla y 182.000 espectadores, con el piloto sumó un 21,1 % de cuota y 176.000 espectadores. Suma y sigue.  

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