Quique Dacosta versiona la última cena en el canal Historia

El cocinero intenta, esta semana, recrear el menú más famoso siendo fiel a su estilo y llevando el Mediterráneo al Monte de los Olivos


madrid / colpisa

Cada vez que los historiadores intentan recrear el menú que Jesús y los apóstoles degustaron en la última cena solo existe consenso en tres cosas: los nombres de los comensales, que se tomó pan ácimo y vino (los únicos que nombra explícitamente la Biblia) y que se fraguó una gran traición. Por eso cada vez que el menú se ha pintado o esculpido a lo largo de la Historia del Arte, los artistas siempre han optado por representar en la mesa lo que tenían en sus despensas. Pero ¿quién mejor que un cocinero para diseñar la carta? Como cada Semana Santa desde hace cuatro años, el canal de pago Historia se empeña en dar su versión de los hechos -a lo largo de esta semana se podrá ver en distintos horarios-. Y aunque la comida más conocida de todos los tiempos tuvo que ser sencilla y austera, ellos se empeñan en elevarla al mundo de las estrellas Michelin. En esta ocasión el menú corre a cargo del chef Quique Dacosta.

El reconocido cocinero también ha sido fiel a su estilo, llevar el Mediterráneo al Monte de los Olivos. Dacosta, que posee un restaurante en Denia (Alicante), solo usa ingredientes locales y esta vez no ha hecho una excepción. «Conmigo van a comer de forma muy mediterránea, he usado mi propia despensa pero siendo respetuoso con el legado de la última cena, como historia que ha conmovido a una gran parte del mundo. También me he inspirado en algunos cuadros, como el mítico de Leonardo Da Vinci, en el que sorprendentemente no hay copas de vino», explica el cocinero.

«Soy consciente de la responsabilidad de lo que representó, pero es muy difícil cocinar la tristeza porque la cocina quiere ser agradable en boca. Yo una vez intenté representar la muerte, cuando murió mi hermano, e incluso con eso me era difícil cocinar sabores malos. No sé, la cena pudo ser triste pero seguía siendo una celebración. Por ejemplo, las lágrimas, que representan el dolor, las hago mediante salazones y encurtidos, con ese punto salino. 

El polémico cordero

El ingrediente que siempre trae cola cada vez que se versiona esta cena es el asunto del cordero, pese a ser un plato que se santificaba en la Pascua judía. Según los paleogastrónomos, los historiadores que estudian las costumbre culinarias, lo más seguro es que no lo comieran porque los apóstoles se querían distanciar de los ritos judíos. Sin embargo, Dacosta ha decidido usarlo por otros motivos. «En aquella época, por la ganadería del momento y la coyuntura económica, escaseaba el cordero y abundaba la codorniz. Sin embargo el cordero era el que se sacrificaba antes de las fiestas judías, y apuesto por meterlo en el menú, así que hemos rellenado las aves con los sesos del cordero». En cuanto al pescado, otro asunto delicado, el chef opta por sardinas y anchoas. «Más allá de que se consumieran en la época, he querido llevarlas a un estilo mar y montaña para representar ese Monte de los Olivos», comentó.

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