«Eurovisión es un festival moderno»

La pontevedresa Julia Varela viaja hoy a Estocolmo, donde retransmitirá el certamen al lado de José María Íñigo


Redacción / La Voz

Las banderas regionales están prohibidas en el festival de Eurovisión, pero la pontevedresa Julia Varela pondrá la cuota gallega a la retransmisión no deportiva con mayor audiencia del año. La reportera del programa Comando actualidad viaja hoy a Estocolmo para convertirse, por segunda vez, en comentarista de este clásico de la televisión europea al lado de otra institución, José María Íñigo. «Desde niña he seguido Eurovisión -asegura-. No llego a la categoría de eurofan, porque ellos son auténticas enciclopedias, pero sí me he puesto las pilas y ya controlo bastante de geopolítica del festival».

-¿Qué hay de cierto en el mito del voto político?

-Es cierto que los países a veces votan por afinidades, pero no son afinidades políticas, sino culturales. Quizás en España nos suene mejor una canción francesa o italiana por una cuestión de proximidad. Sin embargo, los países nórdicos van a encontrar su gusto reflejado en otros países cercanos, igual que pasa con las repúblicas exsoviéticas.

-Pero la música que triunfa en el certamen no suele tener tintes folclóricos o nacionales.

-Eurovisión es un concurso y hay que ganar. Ahora se habla del asunto de que se cante en inglés. Estadísticamente, la mitad de las canciones ganadoras de estas 61 ediciones han sido cantadas en inglés. De hecho, desde el 2008 solo han ganado canciones en inglés. Los números también demuestran que suelen ser mujeres solistas rubias. Es por eso por lo que al final las propuestas se van asimilando unas a otras.

-¿Cómo ha visto Eurovisión desde dentro?

-En España tenemos ideas un poco tópicas acerca de Eurovisión. Lo vemos como algo trasnochado, kitsch y de otra época. Y sin embargo, llegas allí y ves una organización brutal. He trabajado en Radio-3 y he estado en festivales muy importantes, pero no había visto esa organización milimétrica. Lo primero que observas es que Eurovisión es un festival muy moderno y muy bien organizado en cualquier ámbito. Nosotros tenemos unos cuarenta segundos para hablar entre canción y canción y te tienes que ceñir a eso, respetar una serie de pautas. También es inmenso, aunque eso depende de la edición y del país anfitrión. Este año, el Globe Arena de Estocolmo es el mayor edificio escénico del mundo. Es todo a lo grande, todo XL. Otros países se toman el festival mucho más en serio que nosotros e invierten mucho más. La prueba de preselección que se hace en Suecia, llamada el Melodifestivalen, tiene incluso más audiencia que la final de Eurovisión.

-¿Qué opciones ve para Barei este año? ¿Cantar en inglés influirá?

-Creo que el inglés nos va a ayudar. El español es una lengua muchísimo más rica y más bella que utilizan 500 millones de personas en el mundo, pero el inglés es la lengua de los negocios, de la informática, de la política y también de la industria musical. Y la viabilidad para conectar con otros países es mayor en inglés. Este es un punto a su favor. Otro es que Barei va con una canción que es su criatura; ella es la compositora y la va a defender. Bárbara tiene muy buena voz, es muy segura en el escenario y muy natural. Tiene un punto de música negra y las coristas son gospel, lo que le da un toque funky que está muy de moda. Las apuestas la sitúan el puesto 13.º. Yo siempre confío en ganar, pero si quedáramos al menos entre los diez primeros puestos estaría muy bien. Ganar en Eurovisión es muy difícil.

-¿Se imagina retransmitiendo la victoria y la edición del año próximo desde España?

-Mucha gente piensa que para el país es una gran inversión y que nosotros ahora no podemos afrontarlo, pero yo creo lo contrario. Para la ciudad anfitriona sería un motor económico en términos turísticos de ocupación hotelera y de atención mediática.

-La propuesta rusa va a emular la interacción con las pantallas del ganador del pasado año. ¿Es la que tiene más posibilidades?

-Todos los años en el festival se producen modas copiadas de los ganadores de la edición anterior. El año pasado, proliferaban los dúos de chico y chica porque en la edición previa había quedado de segundo un dúo mixto de Holanda. Este año, hay más solistas masculinos haciendo cosas similares al último ganador. Estas modas siempre se producen. El aspirante ruso cuenta con bastantes papeletas y lo que va a hacer con las pantallas creo que va a superar a lo del año pasado. Pero a Rusia no le benefician las leyes homófobas del país, porque el festival tiene una audiencia enorme entre el público gay y homosexual. Otro que está brillando en los sondeos es el representante francés, muy carismático.

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