Demasiada tele, Pablo


Podemos, sí, podemos decir que Pablo Iglesias es el primer líder político que nació fundamentalmente en la televisión. Como creación mediática es digna de estudio, sus mensajes llegaron primero a través de la pequeña pantalla y día sí, día no nos fue entrando por los ojos. Lo conocimos primero (a diferencia de otros que salen mucho, pero no traspasan el filtro) en un directo curioso. Fue a partir de entonces cuando las encuestas empezaron a serle favorables, cada vez que Pablo Iglesias chupaba cámara la «cosa política» le iba bien. Sin embargo, de un tiempo a esta parte ese calor de los focos lo está quemando a la misma velocidad que lo iluminó. Podemos decir que es una percepción que empieza a cuajar. El sábado pasado Pablo estuvo en su tertulia habitual de La Sexta y los ganchos que antes tan bien le funcionaban no noquearon ni a Inda ni a los espectadores. Sobre todo cuando en directo se permitió ser entrevistado por Monedero, al que en un tono reseso y muy monjil, de esos que por aquí dan grima, apeló bajo el apodo de «Juanqui». Muy poca frescura se le percibe al líder de Podemos, y este exceso de televisión, como no cambie su discurso (que no cambia), puede dejarlo K.O. antes de lo que cree. La tele tiene esa capacidad de agujerear y ver más allá para lo bueno y para lo malo. Tanto te sube como te tumba sin más. Y es demasiada tele, Pablo.

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