TVE entra en un nuevo período de interinidad con la salida de Echenique

Montoro sostiene que el ente es viable, pese a sus pérdidas de 716 millones

Echenique es el tercer presidente que dimite desde el 2007.
Echenique es el tercer presidente que dimite desde el 2007.

redacción / la voz

Leopoldo González-Echenique confirmó ayer su dimisión como presidente de RTVE, lo que lo convierte en el tercer directivo que abandona ese sillón desde que el ente público se convirtió en corporación, en el 2007. Él, al igual que su antecesor, Alberto Oliart, adujo «motivos estrictamente personales» para dejar su puesto, sumados a su convencimiento de que es «lo mejor para la casa». Pero un repaso a sus dos años en el cargo y la delicada situación financiera que atraviesa RTVE permiten entender que el abandono esconde mucho más.

Esa versión de las razones personales, ofrecida ayer en los informativos, causó malestar entre los trabajadores del ente, cuya redacción convocó «una asamblea sobre la marcha, en pleno Telediario» por el tratamiento dado a la noticia, según señaló Afp. «No teníamos la financiación suficiente, no se podía sacar una programación adecuada», explicó a esta agencia un portavoz del consejo de informativos. «Eso, junto con que no ha cumplido los objetivos previstos: la audiencia ha bajado», agregó. La 1 obtuvo un 9,3 % de cuota de pantalla en agosto, por detrás de Antena 3 y Telecinco.

Con pérdidas acumuladas de 716 millones de euros entre el 2007 y el 2013, un déficit de 113 millones al cierre del último ejercicio, una plantilla de 6.400 empleados y un presupuesto de 940 millones que amenaza con menguar, Echenique había hecho depender la posibilidad de salvar la difícil situación financiera de una ayuda adicional de 130 millones de euros a la que Hacienda, en principio, se había comprometido, pero que nunca llegó.

El ministro Cristóbal Montoro aseguró ayer que la viabilidad de Televisión Española está garantizada y explicó que la presidencia es un mandato muy largo y difícil, «con un presupuesto muy limitado». «Pero eso ya se sabía desde el principio», apostilló, para dejar claro que González-Echenique conocía dónde se metía cuando llegó a su cargo, en junio del 2012. RTVE venía entonces de un largo año de provisionalidad con presidentes rotatorios, durante el cual se paralizó la producción propia y todo estreno que hiciera crecer la cuenta de gastos.

Con su llegada la cosa no fue a mejor. En el aspecto económico, el agujero se fue haciendo mayor. En el aspecto de contenidos, su mayor acierto fue desatascar la producción propia en series de ficción que estaban paralizadas como la serie Isabel o los nuevos capítulos de Águila Roja o Cuéntame. Por lo demás, gran parte de los nuevos programas puestos en marcha por su equipo fracasaron en audiencia y, en algunos casos, generaron amplia polémica social. En los últimos meses, algunos de los directivos que llegaron con él a TVE le precedieron en abandonar el barco.

José Manuel Peñalosa, miembro del consejo de administración desde junio del 2012 a propuesta del PP, ocupa ahora el cargo presidente en funciones a la espera de un nuevo nombramiento.

Los sindicatos mostraron ayer su preocupación por las verdaderas causas que subyacen detrás de la dimisión de Echenique y la Asociación Española de Anunciantes se apresuró a reclamar la vuelta de la publicidad a RTVE como único camino para solucionar su acuciante problema de financiación.

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