Jesús Calleja: «Sé donde están mis límites, todavía no me he roto una uña»

Aunque es fiel a la montaña no se pierde un verano en el cámping de Nigrán en playa América, donde veraneaba de pequeño junto a su familia. «Me encanta dar un garbeo por Galicia», dice el aventurero

M.V.

Un viajero incansable. Jesús Calleja (León, 1965) se ha pasado la vida escalando montañas y entre sus logros más importantes figura el ascenso a las siete cumbres más altas de cada continente. No tiene límites y cada vez aspira a más con nuevos retos y lugares que descubrir.

-De todas las montañas que has subido a lo largo de tu vida, ¿con cuál te quedarías?

-Sin duda alguna me quedaría con el monte Everest porque fue allí donde empezó todo, allí fue donde decidí cambiar mi vida, allí es donde planeé lo que hoy estamos viendo en la televisión, fue allí donde surgió, entre la cima y el campo hasta los 8.000 metros.

-¿Alguna vez tienes miedo, o lo disimulas bien delante de las cámaras?

-Miedo siempre tenemos, la ventaja del miedo es que te ayuda a tener siempre todos los sentidos alerta y no cometer errores de seguridad. Lo importante es no dejar nunca que el miedo se apodere de ti y entrar en pánico.

-¿Alguna vez has pensado en abandonar?

-Nunca jamás. No concibo otro trabajo mejor que el que tengo.

-Con todos los accidentes que ha habido actualmente de amigos y de gente cercana... ¿no te has replanteado tu profesión?

-No, porque cada uno se conoce a sí mismo y creo que cada uno se puede poner los límites, y yo sé ponérmelos muy bien. Yo estoy absolutamente convencido de que todo lo hago con mucho criterio y no me va a ocurrir nada. Y sé que me vas a decir: '¡pero eso lo decís todos!' Ya, pero en mí sé que es así, y a las pruebas me remito y lo demuestran, llevo toda mi vida haciendo esto y todavía no me he roto una uña del pie, así que creo que lo hago correctamente.

-¿Qué es lo que se te pasa por la cabeza cuando te encuentras en lo más alto?

-Pues casi te quedas en blanco. La verdad que a la cima no se sube para ver un paisaje, es la consecución de un proyecto que empieza cuando estás en tu casa con los amigos, con el equipo de rodaje, con la motivación del lugar al que quieres llegar, así que cuando consigues llegar es algo como de éxtasis, de aislamiento, de plenitud de haber alcanzado el objetivo.

-¿Haces algún ritual antes de empezar los retos?

-No, para nada, no tengo ninguna manía de ningún tipo, yo me centro en lo que voy a hacer, me preparo lo mejor que puedo. Lo que sí me gusta es liderar el proyecto.

-¿De todo el equipaje que llevas, hay algún objeto que te acompaña siempre?

-Llevo un amuleto que me dan siempre mis amigos los nepalís y tibetanos que dicen que protege las montañas y luego de vez en cuando me encuentro algún crucifijo que me mete mi madre, que me esconde ella dentro del equipo.

-De todos los famosos que te han acompañado de aventura, ¿cuál es el que peor preparado iba?

-No hay ninguno que iba peor preparado que otro, yo admiro que ellos realicen un trabajo diferente al mío y lo resuelvan así de bien.

-Además de aventurero... ¿cómo te definirías?

-Pues no sé, soy absolutamente normal [risas]. Ahora estoy en una playa de Asturias con mi padre, mi madre y mi hermano y estamos al sol, no tengo ninguna cosa rara.

-¿Eres de playa o de montaña?

-De montaña, pero bueno siempre te apetece ir a la playa, es algo que siempre mola.

-Siempre tan valiente... ¿pero hay algo que le dé miedo a Jesús Calleja?

-Me da miedo la muerte, y es algo que me fastidia. Con lo bien que nos lo estamos pasando en la vida me da rabia. Pero no hay nada que me coma la cabeza.

-¿Qué haces cuando llegas a casa justo después de conseguir un reto?

-Llego a casa, me ducho, me meto en la cama y al día siguiente ya me voy a la montaña con mis amigos. No puedo parar quieto en casa, soy muy hiperactivo.

-¿Cómo lleva la familia que te juegues la vida cada fin de semana?

-Nunca hablamos de eso, nunca empleamos esta expresión, nosotros pensamos que yo no me juego la vida. Yo me he profesionalizado en mi trabajo, valoro mucho los riesgos y los consigo controlar. ¡Oye!, ¿Que también puedes ir por la calle y que se te caiga una maceta ¿eh?

-¿A quien te gustaría llevarte a la montaña?

-Se lo he dicho al Papa y a Obama. No es una broma [risas]. Nada es imposible, ya llevé al presidente Zapatero una vez, así que ¿por qué no?

-¿Y a quién te gustaría subir pero para dejarlo allí?

-Hostia, pues ahí ya me pones en un compromiso [risas]. De lo que está pasando ahora mismo en España, hay varios que los dejaría ahí para que no bajaran. ¿Ya te haces una idea no? Solo tienes que leer el titular de la prensa de hoy de una famosa familia catalana. Yo los dejaría allí para que vean lo que es la vida, para que reflexionen y que pongan los pies en la tierra.

-¿Qué es lo próximo?

-Estamos rodando la segunda temporada de Planeta Calleja. Y luego estamos con otro proyecto muy ilusionante con algo que se aleja y que nunca he hecho antes en mi vida, algo que no tiene nada que ver y es espectacular. Yo creo que os va a encantar.

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