Una mujer barbuda, lo que le faltaba a Eurovisión

Austria envía al festival de la canción un candidato travesti, una elección que ha levantado ampollas entre los países menos tolerantes con los homosexuales


Redacción

A Eurovisión le chifla regodearse en lo friki, acogiendo bajo la etiqueta de festival de la canción -ese que un día tuvo cierto prestigio- a todo tipo de personajes. Convertido en un estrafalario espectáculo, ha llegado al punto de rechazar por insulso lo normal y elevar al rango de éxito cualquier esperpento que se suba al escenario. Cantar bien ha pasado a un segundo plano. Lo que prima ahora es llamar la atención. Instrumentos exóticos, aparatosos disfraces y espectáculos paralelos a la canción que, a fin de cuentas, compite por el oro son solo el principio. Melenas al viento, plataformas de vértigo y escenarios de película completan la función. Y, ahora, una mujer barbuda. Es la candidata que este 2014 alzará la voz representando a Austria. Más bien el candidato, un artista, vestido de diva, con una frondosa barba, que responde al nombre artístico de Conchita Wurst (que en alemán significa «salchicha»).

La Terremoto de Alcorcón austriaca intentó escalar hasta el plató eurovisivo el año pasado, entonando el tema That's What I Am. Pero se quedó a las puertas. La audiencia se escoró entonces hacia un grupo de rap que consiguió el 51 % de los votos.

Volverá a probar suerte este año -esta vez con el himno Rise Like A Phoenix- aunque a algunos no les haga ni pizca de gracia. Rusia y Bielorusia, concretamente, con su característica intolerancia por bandera, ya han puesto en marcha campañas para censurar su actuación en la televisión. El representante de Armenia, Aran MP3, también ha dejado clara su postura antiConchita antes de que empiece la carrera eurovisiva: «No es normal, es inadecuado (...) Con suerte, le ayudaremos a decidir si es una mujer o un hombre», opinió durante una entrevista.

Convertida en todo un símbolo de la lucha por la igualdad y la no discriminación por sexos, Conchita Wurst, que en realidad se llama Tom Neuwirth, se presenta con un transgresor estilo a golpe de alisado japonés, infinitas pestañas, escote vertiginoso y altos tacones. Nació en el año 1988 y saltó a la fama tras participar en Factor X cantando My Heart will go on. Su abuela, asegura, ya era una mujer barbuda.

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