La depresión del eurofán español

Fangoria se autodescarta para la cita del 2014, pero reivindica una propuesta diferente

De Forest celebró ayer en Copenhague su victoria.
De Forest celebró ayer en Copenhague su victoria.

malmö / e. la voz

Solo lágrimas (Only teardrops) era el título de la canción que ganó el sábado el 58.º festival de Eurovisión. Lágrimas de alegría para la delegación danesa, que acogerá el evento el año que viene, y de tristeza, para los españoles de El Sueño de Morfeo, que quedaron penúltimos, con los 6 puntos recibidos de Albania y los 2 de Italia. Es el peor resultado en más de 40 años, a excepción de los cero puntos de Remedios Amaya en 1983 y el punto de Lydia en 1999, y a pesar de que ahora participan casi el doble de países que en aquella época.

Los eurofáns españoles desplazados hasta la ciudad sueca de Malmö se preguntaban tras el festival por qué Europa dejó tan abajo en la clasificación a los chicos de El Sueño de Morfeo. Quizás la respuesta esté en que Raquel del Rosario no estuvo vocalmente bien, la canción no acababa de enganchar, el orden de participación no era bueno y nunca estuvo entre los favoritos. Muy pocos mostraban entusiasmo por un tema, Contigo hasta el final, que a casi todos gustaba, pero a casi nadie encantaba.

Al final, tras algunos errores técnicos -muchos más de los que cabría esperar para una superproducción como esta- Emilie de Forest se proclamaba vencedora, apoyada por los cientos de compatriotas desplazados hasta la vecina Suecia. Imagen muy distinta a la de los españoles, que un año más veían cómo Europa los dejaba de lado. Si el año pasado la decepción de los españoles era por no quedar más arriba que un décimo puesto, esta vez el batacazo ha sido mayor. Penúltimos, como ya habían previsto las casas de apuestas, que también acertaron la victoria de Dinamarca. Era tan previsible que la televisión danesa ya tenía preparada una gran pancarta que rezaba: «Nos vemos todos en Eurovisión 2014 en Dinamarca, a 14 kilómetros».

Fangoria se apea

Cerrado el capítulo de Eurovisión 2013, salta una vez más el debate sobre qué tipo de artista debería subir RTVE a este carro, del que se apea voluntariamente el dúo Fangoria, una de las opciones mejor valoradas por los eurofáns. «No podríamos porque no tenemos espíritu competitivo en absoluto», señala Alaska, una respuesta extensiva a las Nancys Rubias, el grupo de su mediático marido, Mario Vaquerizo.

Aún así, coinciden en que no estaría mal que se diera cabida a un artista diferente y recuerdan el caso de la banda de pop electrónico La Casa Azul, que a punto estuvo de representar a España con La revolución sexual en el 2008, el año de Rodolfo Chikilicuatre. «Ese tema era total», señalan los protagonistas de Alaska & Mario.

En la última década, solo Pastora Soler y Ramón, que fueron décimos en el 2012 y el 2004, respectivamente, lograron sacar a España de su querencia por la segunda mitad de la tabla, cuando no por los últimos puestos.

Entre medias, España ha apostado por la irreverencia extramusical del mencionado Chikilicuatre, que fue decimosexto; por el vals de Daniel Diges, decimoquinto; por los sones pachangueros de Lucía Pérez, vigesimotercera, y por la propuesta bailable de inspiración oriental de Soraya, que también fue penúltima.

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