Assange a Jordi Évole en el «Salvados» sobre la transparencia: «Cualquier documento que controle el Estado, debe ser un documento público»

El fundador de Wikileaks, protagonista en el prime time del domingo. Y en Twitter


Redacción

Julian Assange es el protagonista del último Salvados. Jordi Évole entrevista al controvertido fundador de Wikileaks, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde julio del 2012, representado legalmente por Baltasar Garzón, una figura reconocida internacionalmente por la divulgación a escala global de todo tipo de documentos gubernamentales secretos.

Assange es el reclamo estrella de un programa que tiene como tema la transparencia, materia de una de las leyes que más expectación levanta en España. Salvados se pregunta: ¿Hay límites para la transparencia? Busca respuestas en la opinión de varios expertos. Y mucha repercusión tanto en audiencia televisiva como en Twitter, donde promocionan el hashtag #sintransparencia.

El programa ha arrancado fuerte. Con un repaso a la actualidad de la semana. Y con una batería de preguntas a Duran i Lleida sobre los lemas más coreados en los movimientos sociales: «No hay pan para tanto chorizo», «democracia real ya» o «la banca al banquillo».

Tras una pausa publicitaria, Évole entró en materia con una entrevista a la periodista Mar Cabra sobre la situación de la transparencia en España y sobre el proyecto de ley que prepara el Gobierno. Fue contundente: España está a la cola de Europa en esta materia. Y más aún si se compara con la situación de una democracia tan vieja como la británica. E incluso con Ruanda. Según la periodista, la ley que acaba de aprobar Ruanda es más avanzada que la que se discute en España.

En Londres Salvados conoció la existencia de una auténtica cultura de la transparencia. Y también de una ley.

Évole entrevistó al corresponsal Borja Bergareche. Y charló con el diputado laborista galés Chris Bryant, que explicó que los ciudadanos tienen acceso directo a sus parlamentarios (su sistema electoral utiliza circunscripciones uninominales). Los políticos deben atenderlos. Personalmente. Y los gobernados tienen acceso a todos los gastos e ingresos de sus representantes.

Pero la transparencia en el Reino Unido no es perfecta, según Chris Bryant. Tiene margen de mejora, sobre todo en relación con la familia real británica. Y con la forma en la que está organizada la información.

La entrevista con el diputado laborista sirvió a Évole para enlazar con su cita estrella de la noche: su conversación con Julian Assange, el fundador de Wikileaks, que ha dejado un titular: «Cualquier documento que controle el Estado, debe ser un documento público».

En la embajada de Ecuador Assange -recluido desde hace más de un año allí para evitar su extradición- se declara partidario de la transparencia total. Y manifiesta que ya es posible gracias a Internet, pero fluye de manera inversa, de los menos poderosos a los poderosos.

Assange dice que toda comunicación electrónica puede utilizarse en un proceso de espionaje. Y que el correo es la forma menos segura de comunicarse.

Preguntado sobre la posible amenaza para la seguridad que pueden suponer ciertas filtraciones como las de Wikileaks, Assange niega que se hayan dado esos casos en la realidad. Y proclama que es una «absoluta mentira».

Assange también cuestiona el concepto de seguridad nacional, lo relativiza, y lo identifica con los intereses de grupos privados. Dice que Estados Unidos sortea la ley de transparencia contratando con corporaciones (como Lockheed Martin o Blackwater) a las que otorga autorizaciones de seguridad.

Preguntado por Jordi Évole acerca del juicio al soldado Bradley Manning (que proporcionó numerosos documentos clasificados a Wikileaks), Assange dice que el juicio al que van a someterlo es un juicio-espectáculo.

Después el presentador y Assange repasaron varias filtraciones de la organización vinculadas con España: la muerte del cámara gallego José Couso y la opinión que en Estados Unidos tenían de Aznar.

Évole incidió con sus preguntas en los daños colaterales que pueden causar las revelaciones de Wikileaks. Y relativizó algunas de sus aportaciones. Pero Assange respondió contundente: «Cuando Obama le cuenta un chiste sobre Netanyahu a Sarkozy, no es sólo un chiste», dijo. Y justificó las revelaciones de su organización.

Assange tiene claro que sería arrestado si abandonara la embajada de Ecuador. Sería extraditado a Suecia y después a Estados Unidos. El fundador de Wikileaks esgrimió información desclasificada del servicio secreto británico sobre él. Y ahí concluye una entrevista que se convirtió en trending topic desde su arranque. Una vez más, Jordi Évole ha impactado a la audiencia con su Salvados.

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