La abuela Herminia de «Cuéntame»

María Galiana asomó por primera vez ante las cámaras con el medio siglo ya cumplido, cuando otras actrices comienzan a retirarse. O casi.


Aunque para millones de españoles será para siempre la abuela Herminia de Cuéntame (desde el 2001, mucho tiempo para no consolidarse en la memoria catódica), su personaje inolvidable es la abnegada vecina de un modesto barrio sevillano, que visita a diario a su marido enfermo en el hospital, cuida de su hija en crisis e incluso contribuye a sacar de su depresión a un vecino solitario. Fue Solas, debut de Benito Zambrano, la que en el año 2000 daría a María Galiana el Goya a la mejor actriz de reparto. Es su auténtica vocación, la de secundaria de lujo desde que en 1987, Armiñán la incluyera en la teleserie Juncal (aunque dos años antes apareciera en un breve papel para el cine). Con todo, Galiana, gaditana de cuna, pero sevillana de raíces, de 76 años, asomó por primera vez ante las cámaras con el medio siglo ya cumplido, cuando otras actrices comienzan a retirarse. O casi.

La primera vocación de María es la enseñanza. Licenciada en Filosofía y Letras, ejerció la docencia en un IES de Sevilla hasta jubilarse como catedrática de instituto. Aunque mantenía una estrecha relación con los ambientes teatrales aficionados andaluces, la llamada de las cámaras casi fue por casualidad, y a partir del éxito de Solas trabajó para directores como Trueba, Gutiérrez Aragón, Aranda, Olea y Cuerda, entre otros. Más de una veintena de largos a los que se añade el más reciente, Los muertos no se tocan nene, su cuarto trabajo con José Luis García Sánchez. Su caso tiene mucho de insólito como su personaje de Herminia, señora abnegada e íntegra, que se ganó el corazón de una audiencia millonaria.

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