María Teresa Campos, ¿condenada a galeras?


Qué quieren? Lo de María Teresa Campos defensora del espectador en Sálvame parece cosa chunga. La nacida en Tetuán aunque malagueña de militancia, a punto de los setenta tacos muy bien servidos, es una institución de la tele española que los dados al boato llegaron a calificar como reina de la mañana porque en los años noventa convertía en oro, perdón, en líder de audiencia, cualquier formato que tocaba en esa franja y en cualquier cadena.

Desde Pasa la vida en TVE a Día a día en Telecinco, junto a otros formatos, en su mayoría exitosos gracias a su tirón. Este comentarista, bien que le zurró por su entusiasmada entrega al marujeo más plano, que visto ahora el nivel alcanzado (justamente con Sálvame a la cabeza), los aportes de Campos al entertainment televisivo casi saben a gloria.

En fin, quién te ha visto y quién te ve. Total que, hace unas semanas, la veterana periodista a la que Telecinco concedió las migajas del sabatino ¡Qué tiempo tan feliz! (al menos ahí rentabiliza su incuestionable background), anunció su desembarco en el nuevo magacín para La 10, En boca de todos, con la intención de compatibilizarlo.

Y en esto que Vasile mandó parar. Sabe que la Campos goza de predicamento consolidado entre el target femenino, y le dice como en el chiste: tu parroquia está en Fuencarral y a ella debes tu fidelidad. Perfecto, le habrá dicho la malagueña, pero dame cancha (perdón, audiencia) y Telecinco tiene la ocurrencia de atraerla al redil de Sálvame para una especie de limbo llamado defensora del espectador? Francamente, María Teresa Campos no merece ese ninguneo. Todo sea por su trayectoria.

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