La vida de Greggs pende de un hilo

La Voz REDACCIÓN/LA VOZ.

TELEVISIÓN

«The Wire» puede seguirse también en versión original a partir de las 22.00 horas

04 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

V Televisión programa esta noche, a partir de las 22.00 horas, dos nuevos episodios de The Wire , la serie con guión de David Simon. En estas entregas, los seguidores de esta ficción, una de las más aclamadas por la crítica televisiva, podrán seguirla también en versión original.

En el primero de los episodios, la vida de la detective Greggs pende de un hilo después del fracaso de redada encubierta. Mcnulty se siente culpable por haber ideado la operación, pero el teniente Rawls, a pesar del trato que tiene con él, le quita la responsabilidad. Por otra parte, en vista del ataque a Kima Greggs, el comisionado ordena una gran operación contra las Torres para intentar «poner toda la droga que puedan sobre la mesa». La policía de Baltimore intentará hacer creer que la situación, a pesar de todo, está bajo su control.

En el siguiente episodio, después de la operación antidroga contra las Torres, el capo Barksdale cambia las normas de sus trapicheros. Además, junto a su mano derecha, Stringer Bell, y su abogado, Levy, acuerdan la estrategia a seguir ante el acoso policial: eliminar a cualquier persona que pueda conectar a Barksdale y las drogas. Por su parte, Wallace regresa a las Torres y pide droga para volver a la venta. Sin embargo, Stringer tiene otros planes para él y ordena a Bodie que los cumpla. El final se acerca. ¿O no? The Wire avanza ya en sus tramas de la primera temporada de esta producción que es el relato de la brutal guerra de desgaste entre las fuerzas policiales de Baltimore y los principales traficantes de drogas de la ciudad.

Para recrear con total fidelidad el ambiente de los bajos fondos de esta ciudad norteamericana, el equipo de David Simon logró meterse en las calles donde diariamente se producen los hechos que relata esta ficción.

Simon, un ex periodista de sucesos, logró incluso que los propios maleantes le contasen historias que luego se añadieron a los guiones de The Wire. Su realismo y el duro juicio moral y ético de la sociedad norteamericana no dejó a nadie indiferente.