El incierto futuro del Duque

Telecinco ha preparado dos finales para el desenlace de «Sin tetas no hay paraíso» y hasta el último minuto no se sabrá si su protagonista muere o no

En el otro desenlace, el protagonista de la serie logra redimirse
En el otro desenlace, el protagonista de la serie logra redimirse

¿Muere el Duque? Telecinco deja este jueves la intriga hasta el último momento, en el final de la segunda temporada de Sin tetas no hay paraíso. La escena del protagonista, Miguel Ángel Silvestre, tendido en el suelo víctima del disparo de uno de sus narcos hace pensar que fallece tirado en la calle, al lado de Catalina, su amor.

Pero la cadena de Mediaset ha grabado dos finales. Uno esperanzador, en el que el traficante arrepentido logra redimirse y salvarse. El otro plantea la imposibilidad de eludir las consecuencias de los propios actos y culmina con su muerte. Se emitirá uno de los dos. El otro interrogante que no se resolverá ahora es saber si habrá una tercera parte de esta ficción de éxito, con una media de cuatro millones de espectadores. Silvestre, convertido en un ídolo de las féminas gracias a este título, está entregado al cine y, con un buen número de proyectos en marcha, da la espalda a la televisión, al menos de momento. Si persiste su actitud, como parece, la tercera parte de la serie tendría que dar un vuelco y convertirse en otra.

En esta temporada, Catalina juró vengarse del Duque por el asesinato de su hermano.?La forma de hacerlo fue casarse con Miguel Cortés (Josep Linuesa), sin saber que era uno de los personajes más peligrosos del mundo del crimen. La joven logra salir de las garras del mafioso y el Duque fue cambiando poco a poco hasta terminar colaborando con la policía para detener a Cortés y poder emprender junto a su amada una vida alejada de peligros. Con ello, el narcotraficante fue sembrando la desconfianza entre sus propios hombres.

Ahora, tras haber recuperado el dinero y los pasaportes falsos, el Duque y Catalina inician su huida, llena de peligros. El protagonista logra curarse de las graves heridas producidas en un primer enfrentamiento con Morón (Mario Bolaños), que sigue pisándole los talones. Este, sus sicarios y el Duque tendrán un nuevo choque a vida o muerte.

«La evolución de mi personaje en esta segunda temporada plantea una enseñanza moral con la que me siento muy comprometido», manifiesta Miguel Ángel Silvestre al llegar a este final, al tiempo que agradece el respaldo de la audiencia. Su papel le ha valido el premio Ondas del 2008 a la mejor interpretación en la categoría de televisión.

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