Los expertos advierten de un posible estancamiento de los precios del arte

Los continuos récords en cada subasta pueden propiciar el estallido de la burbuja Las nuevas fortunas asiáticas han empujado las cotizaciones de los grandes artistas


t. l. | washington

Cuando en 1948 el rey del expresionismo abstracto, Jackson Pollock, pintó su famosa obra Número 5, pocos imaginaron entonces que aquel pedazo de tela se convertiría algún día en el cuadro más caro de la historia, después de que el pasado noviembre un empresario mexicano pagara por el lienzo 140 millones de dólares. Desahuciado por la sociedad y los marchantes, si el icono estadounidense hubiera vivido en esta era no habría tenido que esperar a entrar en la gloria de los póstumos para que alguien pagara una fortuna por uno de sus cuadros. En uno de los mejores momentos del mercado del arte, y con las casas de subastas batiendo récords en cada puja, la caza de jóvenes talentos es sólo una de las consecuencias de lo que muchos consideran una «burbuja económica» a punto de explotar. Hace tan sólo unas semanas la casa de subastas Christie?s lograba lo imprevisible tras recaudar 491 millones de dólares con un lote de pintores impresionistas. Su éxito venía precedido de otro hito logrado por su rival, Sotheby?s, que llegó a rozar los 300 millones por varias obras modernistas. Un derroche de dinero parecido al experimentado en los años noventa, cuando el desarrollo de Internet produjo una nueva generación de millonarios dispuestos revalorizar con su dinero el arte pop. Como en aquel entonces, los analistas temen que todo se trate de un espejismo que acabe estacando los precios por años. Sin embargo, y a pesar de las sospechas de especulación que rodean a estos nuevos mecenas, varias podrían ser las razones que expliquen este fenómeno económico. Por una parte, y según explica el consultor de arte Ralph Lerner a la revista Time, en los últimos años, «y debido a la incorporación de nuevas fortunas procedentes de China y de Rusia», se ha incrementado el número de personas que pueden afrontar colgar un Van Gogh en su despacho. Una realidad constatada por las cifras, ya que, sólo en el pasado año, 600.000 personas ingresaron en el selecto club de los seis ceros, o millonarios, según un estudio realizado por el Banco Merryl Llych. El fin de las donacionesPero no sólo las bonanzas económicas son responsables de ventas como la conseguida por Andy Warhol hace unos días. Su Marilyn en Naranja cambió de manos por 17 millones de dólares. Desde los despachos de los museos se acusa a la administración Bush de haber aprobado una ley que podría acabar para siempre con la antológica moda de las «donaciones». Durante décadas, los filántropos estadounidenses han utilizado este sistema, que permitía prestar una obra a un museo a cambio de deducciones fiscales como método para rentabilizar sus adquisiciones. Sin embargo, y tras la entrada en vigor de la nueva regulación, los coleccionistas prefieren dejar al mejor postor el futuro de la obra. Una situación que podría cambiar si, tal y como se predice, se produjera un estancamiento en el mercado. De momento, los expertos advierten: si tiene un Picasso en el desván, es el momento de hacer limpieza.

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