«Torrente Ballester me contó que él y yo éramos parientes»

La escritora brasileña anima a los jóvenes a aprender, «porque la cultura sirve para enamorar»; dice ser «una gran solitaria» y «una devoradora de la inteligencia»


a coruña

Es una humanista en sentido pleno que disfruta con los clásicos. Nélida Piñón, autora de obras como A república dos soños (Galaxia) participa mañana en las actividades paralelas del premio Torrente Ballester, que organiza la Diputación coruñesa.-¿Conoció a Torrente?-Lo conocí y me encantó. Yo estaba en Santiago para un encuentro del PEN. Saramago me dijo: «Nélida, Torrente tiene muchas ganas de conocerte, porque dice que sois parientes». Me quedé contenta y sorprendida. Torrente me dijo éramos parientes porque él era Piñón también, me parece que era por el padre de su madre.-¿Cómo lo recuerda?-Llegó, fue muy cariñoso conmigo y nos quedamos juntos los cuatro días que siguieron. Yo quedé fascinada con su inteligencia, sobre todo cuando habló para el público: empezó como si estuviera distraído, desobligado y mostró su saber, su visión mitológica del mundo. Tuve una gran afinidad intelectual con él, porque tengo esa formación de los griegos, de los latinos, del Antiguo Testamento, incluso tengo una formación teológica que me encanta: Leo casi todos los días a San Pablo, que dicen que es misógino y yo soy una feminista. ¿Y qué pasa? Era una época misógina. Ha sido un gran gusto, también intelectual, conocer a Torrente.-¿Se siente intelectual?-Hace poco hice una relectura de Herodoto, me encanta la historia, acabo de releer a Montesquieu... Me gustan, son personajes que crearon un edificio de especulaciones mentales. A mí me encanta la inteligencia, soy una devoradora de la inteligencia, si pudiera me la comería como aperitivo, con aceitunas rellenas de anchoas.-¿Pulpo no?-¡Sí, pulpo sí! Yo hago pulpo muy bien, cocino un pulpo ta y como aprendí de mi madre, que aprendió con mi madrina, que aprendió... Las mejores comidas de mi vida no fueron en los grandes restaurantes, fueron dos grandes comidas en la isla de Arousa, un desfile de mariscos, de pescados... Algo inolvidable.-Va a hablar sobre la fabulación, ¿fabulamos mucho?-El arte no es el producto de un escritor, es una demanda de la comunidad humana. La historia ha sido inventada por todos nosotros; cada uno somos chamanes...-¿Todos chamanes?-Todos. ¡Y hay de quien llega a su casa sin una historia que contar! Es un desprestigio personal.-Dice un personaje de su «república» que precisa viajar para contar historias.-No hace falta que sea un viaje con recorrido geográfico, es un viaje hacia sí mismo, hacia las palabras, hacia las intenciones... Pero sí, hay que aceptar los desplazamientos personales: Un día, el lunes, es un viaje, el martes otro...-¿Usted fabula mucho?-Todo el tiempo, soy una gran fabuladora porque me encanta pensar, pienso todo el tiempo y siempre digo que pensar es muy erótico. Incluso les digo a los jóvenes que tendrían que tener un poco más de cultura, que la cultura seduce a quien sea y la mejor seducción es saber, dominar las palabras y contar historias.-Entonces, ¿para ligar mejor más cultura?-La frase es suya, no mía; yo digo que para enamorar, para seducir, hay que explotar los caminos de los saberes... Es que son una maravilla. Eso no es una exhibición personal, sino un homenaje a nuestros ancestros que fueron erigiendo con los años esa construcción del saber.

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