A ESTAS alturas debiera ser mandamiento obligado en los productos ambientados en el pasado mayor rigor en la dirección artística y en el acabado visual. Hace dos, tres décadas, no se le habría exigido a una tvmovie, por lo general material fungible destinado sin más a futuras reemisiones. Ahora se puede aspirar a venderla a otras televisiones o a comercializarla en vídeo. O sea, habrá un público más amplio y también más cualificado visualmente, capaz de detectar que los paños y telas utilizadas en el vestuario de Las cerezas del cementerio no son de comienzos del XX. Eso, por ejemplo. O que la fotografía elegida era demasiado luminosa como para restarle capacidad evocadora. Tal como quedó, por momentos el drama de una señora madura enamorada de su joven sobrino se aproximaba más al teatro filmado que a una miniserie de época planteada con rigor. Lo hacen muy bien británicos e italianos. Aunque Concha Velasco se esfuerza en su personaje, Félix Gómez denota necesidad de foguearse más ante las cámaras, sin mencionar su errado look capilar... La Primera hace muy bien en recuperar su tradición de producciones que hoy son historia en la tele (comenzada con Los gozos y las sombras ), pero Las cerezas del cementerio resultó tópica en lo dramático y floja en lo artístico.