«Me siento como un animal al que tienen que cazar»

Angélica Martínez LOS ÁNGELES

TELEVISIÓN

VINCENT KESSLER

La actriz, una de las mejor pagadas del momento en Hollywood, pone la voz a la princesa Fiona en la segunda parte del éxito de animación «Shrek»

20 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Cameron Diaz tiene tanto desparpajo como la princesa Fiona, personaje al que la bella actriz norteamericana presta su voz en Shrek, cinta de animación cuya segunda entrega se estrena esta semana en Estados Unidos. La chica de Gangs of New York ha estado promocionando la película esta semana en Cannes, donde acudió con su novio, el músico Justin Timberlake. -¿Vive sólo para el trabajo? -Estoy presentado Shrek 2 y acabo de terminar el rodaje de In Her Shoes. Una película te quita todo el tiempo, pero es genial porque cuando lo has pasado bien haciendo un trabajo, me encanta hablar de ello. -La princesa Fiona es muy buena chica, pero no es nada glamurosa. Nada que ver con usted, que es alta, rubia y con unos ojos muy azules... -Nadie es perfecto. Todos somos ogros. Fiona es un ogro bellísimo, adorable y tiene unas cualidades maravillosas. Además, a mí me gustan las mujeres con curvas, y Fiona tiene muchas. No hay que olvidar que cada mujer es una pieza de arte. -Sí, pero, tanto Fiona como «Shrek», tratan de cambiar su aspecto porque, cuando uno es guapo, la vida resulta más fácil... -No veo nada malo en ser un ogro verde. Lo importante es ser uno mismo. Cuando Fiona se convirtió en ogro, sus padres la encerraron en una torre, pero ella es un ogro y se enamora, se acepta como es y también como es su amor, porque cuando te enamoras no necesitas nada más. -Eso es fácil de decir cuando se sale en la exclusiva lista de las mujeres más bellas del mundo. -Conozco mucha gente que es atractiva exteriormente, sobre todo en Los Ángeles, pero nadie quiere pasar con ellos más de cinco minutos. Para mí no es importante el aspecto físico, sino lo que ofrece cada persona interiormente. Muchas veces me he sorprendido con gente que te cautiva con su sentido del humor, su inteligencia, su bondad... Con esto no quiero decir que ser atractivo sea algo negativo. -El culto a la imagen que vivimos apunta en una dirección opuesta. -Estamos perdiendo nuestra individualidad. La grandeza de este país siempre ha sido que cualquiera podía venir aquí a vivir sin problemas. Ahora, con tantas prohibiciones nadie puede expresarse libremente, ni practicar la religión que quiera. Mi idea es que cada uno debe llevar el color de pelo que quiera y la ropa que le gusta.