La filosofía debe volver al concepto de lo humano, según Savater

Camilo Franco MONDARIZ BALNEARIO

TELEVISIÓN

ÓSCAR VÁZQUEZ

Finalizan os Encontros no Atlántico organizados por la Fundación Carlos Casares Eugenio Trías considera que lo filosófico y lo religioso deben convivir

26 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?n algunos cuarteles filosóficos permanece la idea de lo humano como argumento central sobre el que pensar a la especie. Fernando Savater, que es más reflexivo cuando habla de filosofía que cuando lo hace sobre el conflicto vasco, quiso recuperar en los Encontros no Atlántico, la aseveración de que para que existan los derechos humanos, primero tendremos que saber en qué consiste lo humano. Savater no concibe lo uno sin lo otro y entiende que es necesario recuperar como principio aquello que es homogéneo para los humanos «porque puedes escribir en contra de tu tribu y siempre hay alguien que se da por aludido, pero escribes contra la especie humana y hasta te aplauden». El escritor y ensayista considera que uno de los objetivos para la especie humana en la actualidad es «extender la democracia para todos y no para una minoría, que quiere decir que hay que librarse de la coacción y de la miseria, sin entender la democracia como la apertura de mercados». En la sesión de la tarde, Eugenio Trías constató que «aunque en la posmodernidad se dio como seguro el declive de las religiones, el presente indica que hubo un renacer de las mismas». Religiones Trías considera que, siguiendo la tríada hegeliana de religión, ética y arte, «es necesario que la filosofía y las religiones convivan para que la primera aporte a la existencia de las segundas el contrapeso de la razón». En este sentido, indicó en los actos que organiza la Fundación Carlos Casares que «la filosofía debe reconocer a las religiones en lo que tienen de necesidad para los individuos o las comunidades». También explicó que esto debe ser así porque el peligro de las religiones «radica en el literalismo en la interpretación de sus libros o en el integrismo en la aplicación de sus doctrinas». El filósofo dijo que la reflexión sobre lo religioso desde el pensamiento, agnóstico o ateo, puede marcar una distancia con los fenómenos de carácter fundamentalista y no reflexivos.