Hollywood aprieta el acelerador

César Wonenburger A CORUÑA

TELEVISIÓN

LUCY NICHOLSON

El otoño propicia el regreso de «pesos pesados» como Quentin Tarantino, Clint Eastwood, Robert Altman y Woody Allen

21 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Qué podrían tener en común realizadores tan aparentemente dispares como Quentin Tarantino, Clint Eastwood, Robert Altman, Jane Campion, Anthony Minghella, Woody Allen o los hermanos Farrelly? Muy fácil, todos tienen película a punto de estrenarse en los próximos meses. Y con ellos, una impresionante nómina de actores que incluye, entre otros, a Sean Penn, Tim Robbins, Daryl Hannah, Uma Thurman, Nicole Kidman, Matt Damon, Meg Ryan, Malcolm MacDowell, Jude Law o Christina Ricci. De lo más esperado será el regreso, después de seis años de voluntaria ausencia, del hombre que para algunos reinventó la violencia en el cine, Quentin Tarantino. En Kill Bill, el autor de Reservoir Dogs, enfrenta a Uma Thurman con Daryl Hannah en un duelo que el propio realizador ha definido como «una película japonesa de monstruos, algo así como Godzilla contra Rodan». Thurman contra Hanna La ex de Ethan Hawke y el antiguo amor del difunto John-John Kennedy se enfrentan a golpe limpio de samurai por una vieja querella mafiosa. Uma Thurman, conocida como La Novia, quiere cambiar de vida y abandona su pertenencia a una banda criminal para casarse. Pero el día la boda recibe una visita inesperada. Sus antiguos colegas de fechorías (Lucy Liu, Michael Madsen y Daryl Hanah), y el jefe de todos ellos, Bill (David Carradine), se presentan en la ceremonia disparando contra los contrayentes. Él muere, y ella regresa a la vida después de pasarse varios meses en coma. Cuando por fin sale del hospital, La Novia sólo quiere ya vengarse de sus compinches. La acción, que se encargaron de supervisar algunos de los nombres legendarios en las artes marciales filmadas, como Sonny Chiba y Gordon Liu, está garantizada. Menos violencia, pero más intensa, habrá en el regreso de Clint Eastwood al realismo trágico de filmes como su aclamado Sin perdón. Su obra más reciente, Mystic river, ofrece otro singular duelo interpretativo: Sean Penn es el padre de una adolescente brutalmente asesinada y Tim Robbins, el principal sospechoso del crimen, víctima de abusos sexuales durante su infancia. Con esos mimbres, el veterano actor y director revelación, Eastwood, traza un retrato nada complaciente de la sociedad norteamericana actual, en el que la mentira, la hipocresía y la doble moral ocupan un lugar destacado. In the cut es el nuevo trabajo de la neozelandesa Jane Campion, que nunca ha visto repetido el éxito internacional de El piano. Volverá a intentarlo en esta ocasión con un intenso thriller erótico, basado en el best-seller de la escritora Susanna Moore. Meg Ryan es una profesora de literatura que se ve involucrada en una trama de asesinatos en serie. La mujer vivirá una tórrida relación con el policía (Mark Ruffalo) que investiga los crímenes. Todo un cambio de registro para una actriz abonada hasta ahora a las inocentes comedias románticas. Además, en esta cinta Ryan aparecerá, por primera vez, desnuda. El papel que interpreta Meg Ryan en In the cut estaba pensado originalmente para Nicole Kidman, que también iba a producir la cinta. Pero finalmente, la protagonista de Los otros se arrepintió y cambió de opinión. Superproducción En cambio, la ex de Tom Cruise no puso objeciones a trabajar con Anthony Minghella, el director de El paciente inglés, que regresará a la pantalla con Cold Mountain. La película narra un drama de época, basado en la novela de Charles Frazier, y reúne a Nicole Kidman, Jude Law y Renée Zellwegger en un triángulo amoroso situado en los finales de la Guerra de Secesión. Su reparto, cuajado, como queda dicho, de estrellas de primera fila, y la puntillosa labor de recreación de un episodio clave de la historia norteamericana convierten esta superproducción de ochenta millones dólares en una de las apuestas, sin duda, más seguras de la temporada de otoño invierno.