Lluís Llongueras cuenta en un libro su larga amistad con Dalí y cómo logró que el pintor se pusiera rulos

La Voz EFE | PÚBOL (GIRONA)

TELEVISIÓN

14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Lluís Llongueras describe la gran creatividad del que fue su amigo Salvador Dalí en Todo Dalí , un libro en el que revela la relación personal y las complicidades que mantuvo con el pintor. Llongueras presentó ayer en Púbol esta obra, que muestra la gran actividad del pintor como precursor de la publicidad moderna y como un virtuoso diseñador de joyas y escenarios teatrales. El polifacético Lluís Llongueras conocía a Dalí desde 1961 y mantuvo una amistad con él hasta la muerte del pintor, en mayo de 1989. Explicó que decidió escribir este libro después de constatar que los textos existentes sobre Dalí «no acababan de presentar en toda su magnitud la gran creatividad daliniana, los trazos vitales del personaje, su entorno indescriptible ni las circunstancias apasionantes que le tocó vivir». Peluca para el Guinness Para escribir el libro, de gran formato, papel cuché y con más de 400 páginas, Llongueras recurrió a sus recuerdos, a los documentales de televisión realizados sobre Dalí, así como a vídeos, libros y su propia hemeroteca. Tras leer Todo Dalí, el crítico de arte Francesc Miralles ha destacado el esfuerzo de Llongueras por convertirse en un biógrafo meticuloso.El estilista cuenta que Dalí le llamaba cada vez que viajaba a París o a Barcelona y mantenían largas conversaciones en el refugio que el pintor tenía en Portlligat. De aquellos encuentros salió la propuesta de que su peluquero se encargara de elaborar la gigantesca peluca que serviría de cortina para la habitación que el pintor dedicó a Mae West en una de las salas del Teatro-Museo Dalí de Figueres. Con más de mil horas de trabajo invertidas en la peluca, ésta figura en el libro Récord Guinness de 1992 por ser la más grande del mundo. Llongueras también hizo para Dalí una colección de pelucas, unos bigotes postizos y se enorgullece de haber conseguido que el artista se pusiera rulos por primera vez -el peluquero guarda una fotografía de esta ocasión-.El estilista le dio a Dalí consejos para conservar su peculiar bigote enhiesto y realizó algunos postizos para el tupé de Gala, la esposa del pintor.