INTERFERENCIAS
12 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.ES QUE NO PARAN. Ayer me desayuné con el Telediario matinal de La Primera, cadena que últimamente vale la pena seguir en sus informativos por su agudizada condición de portavoz oficial del Gobierno... Bush. Enviaba al estómago un reconfortante zumo de naranja mientras lo de Irak se sostenía sobre imágenes de señores trajeados, foros y despachos, cuando llegó la hora de los uniformes militares y las armas. Subgénero bélico a tope se supone que generosamente servido por el Pentágono, faltaría más. Otra vez imágenes de maniobras, simulacros, en fin, una producción que dejaría con el culo al aire a una película tan horrenda como Pearl Harbour. Si solamente fuera esto, pues mira, lo de todos los días. Pero no, había un detalle inquietante. Se trata de una bomba especial de «probada eficacia». La lanzas, cae en el lugar señalado y se lo fuma absolutamente todo... La mostraban en un hangar, larga, esplendorosa en su color amarillo, tanto que de tener otra escala, cualquier niño la tomaría por un juguete. Al parecer, los muchachos a las órdenes de ese gran humanista e intelectual sobrado que parece ser el tal Donald Rumsfeld confían en que con un par de ellas, las huestes de Sadam se kguenxlapata , y entreguen sus armas una vez comprobadas las virtudes salutíferas de la referida bomba, que tal como son esos de Washington, no tardarán en bautizar Big B , ya verán... Y para acabar de jorobarme el desayuno, la voz en off advertía de que su efecto era más devastador que la bomba margarita utilizada en Vietnam. Tanta indecencia sólo puede tener un efecto positivo: que nos multipliquemos quienes estamos contra la guerra.