INTERFERENCIAS
30 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.RECONOZCO que cuando asomó El show de Flo a La Primera, ignorar el ligero olor a cadáver que desprendía, era un acto de heroísmo. A ver. Cadáver catódico, de esos que se enfrían porque la audiencia pasa cantidubi y en las alturas alguien decide que a las tres semanas de ponerse por debajo del 20% de share, hay que liquidar al culpable. Florentino Fernández comenzó dudando, diría que transcurridos dos programas, sentía en el cogote el espeso aliento del verdugo dispuesto a fulminarlo. Pero remontó, amigos. A sus indiscutibles cualidades de showman , una inteligente combinación de jeta y unas sanas pizcas de morro simpático, sazonadas con un rentable recurso al archivo, se está apoderando de las noches de los miércoles a mayor gloria de un espectador que implora una limosna de humor por caridad. Está harto de sal gruesa. Anteayer, Flo estuvo sobrado. Al margen el recurso al colegueo de los amiguetes (el otro día le tocó a Manel Fuentes...) y algunos sketches afortunados, refrescó para la memoria a Raffaela Carrá, pero también rescató aquel glorioso momento catódico que Cela protagonizó en 1983 para Mercedes Milá, cuando le aseguró de su capacidad para absorber «litro y medio de agua por via anal». Pertenece a la memoria de la televidencia de este país que haya superado la treintena. También llama la atención la permisividad de la que disfruta Flo en tiempos tan confusos para el primer canal público. Miki Leno, su colaborador, no dudó en espetarle a Fuentes cuando este aseguró que le gustaría ser presidente del Gobierno, que «tú también hablas catalán en la intimidad...» Eso es una puya.