Un testamento vital y un código de conducta subversivo, opuesto al discurso de la modernidad

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31 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo libro de Fernando Sánchez Dragó, El sendero de la mano izquierda, es la obra ganadora de la cuarta edición del premio de espiritualidad Martínez Roca. El escritor ofrece en 181 preceptos un código de conducta que desde la editorial del libro se califica de «subversivo y radicalmente opuesto al discurso de la modernidad». En otros adjetivos sobre el contenido de las casi trescientas páginas del volumen argumental que es un código «más oriental que occidental, pagano y heterodoxo». Indican también que se trata del primer testamento vital del escritor. - Para experimentar con la muerte usted propone el sexo. ¿Algo más? -La ingesta de determinadas drogas, las llamadas enteogénicas (alucinógenas) y prohibidas por este Estado tan libre. Estas drogas inducen al nacimiento de la autoconciencia. Antes se tomaban en los espacios sagrados y ahora se toman en discotecas. Hay que tomarlas para adquirir conocimiento, no para divertirse. Además de todo esto, también está el ayuno, la soledad... Morir no importa, lo que importa es el cómo. Es que además es estúpido tenerle miedo a la muerte, porque si no hay nada, se acabó, y si hay algo es bueno, es un acto positivo. La muerte es la gran hora de la verdad. - El miedo al infierno existe en muchas personas... -Eso lo han enseñado sólo las religiones monoteístas. Y además el infierno es este, el miedo, la pobreza... Si existe el más allá es bueno