Saramago: «La relación de Galicia y Portugal termina en el Duero»

El escritor pondrá su nueva novela en Internet Cansado e incluso escandalizado por un mundo en el que «hasta los filósofos (por Fernando Savater) tienen que llevar escolta», no resulta extraño en labios de José Saramago escuchar la reivindicación del realismo como nombre propio del pesimismo.

R.D.
A CORUÑA

José Saramago sostiene que la existencia de una cultura gallego-portuguesa «es casi teórica, ya que la relación de Galicia y Portugal termina en el Duero». Explica que «lo que está al sur ya no pinta nada y llega hasta el Duero porque esos dos pueblos tienen intereses comunes; tenemos intereses exclusivos de uno y otro lado, pero no se llega a ninguna parte si no se busca lo que es común, lo que es nuestro». En la misma línea, argumenta que «necesitamos miles de enfermeros, aquí los tenéis, así que si quieren venir a trabajar, estupendo. Y si aquí necesitáis algo que no sea el fado y las sábanas, mejor que mejor».Sobre el papel de los nuevos escritores como recambio de figuras ya desaparecidas, Saramago sostiene que «incluso Torrente hubo un tiempo que no lo era» y por ello «hay que apoyar y estimular a quien empieza, pero a los autores jóvenes sólo les diría que me hagan el favor de crecer para que yo sienta cómo son verdaderamente». Les aconseja asimismo que se trata de «trabajar, trabajar y trabajar, porque la nueva literatura está condenada a ser una literatura madura».Tras ganar el Nobel, le preguntan sobre todo tipo de cuestiones habidas, algo de lo que «me sorprende que la gente no sepa darse cuenta de que tener el Nobel no añade ninguna sabiduría».La mano del hombreSin prisas habla un Nobel de Literatura con acento portugués para el que la mano del hombre es tan culpable como inocentes son los logros tecnológicos. «El mundo ideal no existe _dice_, por eso se llama ideal», de modo que el uso y el abuso radican cada momento así se hable de Internet o de la literatura novel.Aunque no navega por la Red, tras quince horas de vuelo, Saramago aterrizó ayer en A Coruña para participar en el Seminario Humanismo y telecomunicación. Por algo su próxima obra, La caverna, estará a la venta en Internet el día 1 de enero.A la hora de escribir, usar pluma u ordenador es algo que carece de importancia para el escritor. Argumenta que siempre hubo nuevas tecnologías y puntualiza que «hay personas que por motivos sentimentales siguen ligadas a la pluma o a la máquina de escribir». Reconoce que trabaja con ordenador, pero matiza que «ni impide la creatividad ni desmejora el estilo».En cuanto al riesgo de la deshumanización, dice que Internet no tiene ninguna culpa, ya que «es una creación humana y, como en el avión, depende del comandante que te toque».

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