«Es más fácil decir que la culpa es de un videojuego que hacer autocrítica»

Marco Mourão es fundador y CEO de Penguins, un club de deportes electrónicos con sede en Ourense. La multinacional LG les patrocina


REDACCIÓN / LA VOZ

Explica que se debe escribir ‘esports’, no ‘e-sports’ ni ‘eSports’. «Nuestro sector es muy purista», aclara Marco Mourão, fundador y CEO de Penguins, un club de deportes electrónicos con sede en Ourense y que se ha convertido en uno de los más importantes de España. La multinacional LG acaba de cerrar un acuerdo con ellos para patrocinarlos.

-¿Cuándo surgió la idea de montar un club de esports?

-En verano del 2015, pero hasta enero pasado no se hizo efectiva, pues había que elegir un nombre, un logotipo, registrar la marca, patentar la imagen, establecer un presupuesto, buscar personal...

-Un portugués al frente de una empresa española y que se establece en Galicia...

-Sí, parece un chiste. Siempre me he movido por el mundo y viví fuera muchos años [nació en París en 1978, pero desde los dos meses vive en Portugal], no creo en las fronteras. España fue mi primera opción, es el país europeo donde la industria de los esports está más desarrollada. Galicia ya fue una opción más personal, siempre me ha gustado mucho esta tierra, por su gente, por su cultura, mi idea era vincular el proyecto a una comunidad.

-¿Cómo se selecciona a los jugadores?

-Como cualquier empresa, buscamos lo mejor. Intentamos ocupar determinados perfiles y que se complementen. Nuestro staff observa cómo juegan, cómo se comportan, y después se les hace una entrevista individual.

-¿Tienen que entrenar? ¿Cuántas horas al día?

-Dependiendo de la modalidad hay unas exigencias u otras, ya que tenemos amateurs y profesionales. El equipo profesional de League of Legends, que viven y tienen las oficinas en Ourense, hacen una jornada de trabajo muy parecida a cualquier otra profesión. Los jugadores se levantan, desayunan y van caminando a la oficina, donde deben estar a las 10 de la mañana. Ahí realizan entrenamientos individuales, jugando por libre con la supervisión del entrenador. Sobre las 13.30 van juntos a comer a un restaurante, y regresan a las 15 horas para empezar los entrenamientos en equipo, en partidas privadas contra equipos de toda Europa. Suelen terminar sobre las 18.30 y después ya son libres de hacer lo que quieran. Otros días los entrenamientos grupales son sustituidos por entrenamientos teóricos por parte del entrenador, revisión de partidas de las jornadas de liga, etc.

-¿Los resultados en competiciones os permiten vivir de esto o dependéis de los patrocinadores?

-A día de hoy aun es complicado vivir de las competiciones, diría que nadie lo hace aún. La industria de los esports se está haciendo un hueco en el sector del entretenimiento competitivo y eso hace que las grandes marcas de consumo se fijen en nosotros. Entre eso y la valorización de los derechos de imagen, estamos dando pasos muy grandes para llegar a un punto en que la industria sea autosostenible.

-¿Podrá Fortnite polarizar los esports igual que ocurre con el juego doméstico, o no tiene nada que hacer frente a LoL o DOTA?

-Fortnite tuvo una aceptación fantástica entre el consumidor casual, que llevó a este bum que estamos viviendo. El que dé el paso al universo esports depende del publisher, la empresa propietaria de la comercialización de la marca. Los clubes de esports ya hemos empezado apostar por el título de forma amateur. Algunas empresas organizadoras como LVP o ESL se han interesado para realizar competiciones regulares, pero la ultima palabra la tiene Epic Games.

-¿Por qué no tenéis un equipo de DOTA?

-Si el público muestra interés por una modalidad y eso se traduce en audiencias, montamos hasta un equipo de muiñeiras online [risas]. Pero en nuestro mercado el DOTA no tiene una audiencia suficientemente grande.

-La gente no tiene mucha idea de lo que mueven actualmente los deportes electrónicos.

-Hace unos años esto era un nicho de cuatro amigos jugando a videojuegos, pero hemos trabajado duro para mostrar la potencialidad de esta industria. Estamos creando nuevos puestos de trabajo, nuevas profesiones, gestionando talento y aportando valor. Los jóvenes cada vez ven menos la televisión, su interés esta en las plataformas digitales, y nosotros, como en su día hicieron otras industrias como los deportes tradicionales, estamos ocupando ese espacio, entreteniendo.

-¿Hay premios y contratos muy elevados, verdad?

-Existen torneos aislados donde los organizadores colocan un premio para atraer a los equipos o ligas profesionales. En cuanto a los sueldos, en modalidades profesionales como League of Legends los jugadores tienen todos sus gastos pagados, alquiler, luz, agua, Internet, gas, alimentación, viajes, además de tener seguridad social y salario, como cualquier trabajo.

-¿Qué les dirías a esos padres que están preocupados porque sus hijos se pasan horas frente a la pantalla jugando a videojuegos y no salen de casa?

-Creo que poner el foco del problema en un videojuego es erróneo. El problema de la utilización irresponsable de lo que sea, un videojuego, un móvil, horarios de descanso incorrectos, malas prácticas de alimentación... parte de una educación deficiente, muchas veces por relajación o falta de tiempo por el ritmo de vida. Y siempre es más fácil decir que la culpa es de una película violenta o de un videojuego antes que hacer autocrítica y ver que somos nosotros, como educadores, los que estamos fallando.

-¿Qué nivel tiene Galicia en el mundo de los esports?

-Siempre ha sido una región con muchos consumidores de videojuegos y eso se ha traducido en un gran numero de jugadores que de forma individual han conseguido llegar a equipos profesionales. Nosotros somos el primero que se quiere integrar activamente con la región y espero que las administraciones abran las puertas a colaboraciones y apoyos. Hay que enfocar los esports como un nuevo marco tecnológico.

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