Duelo de aspiradoras: el robot muerde el polvo

Los modelos de mano y sin cable, como la Dyson Cyclone V10, buscan romper la hegemonía que han alcanzado en los hogares productos automatizados como la Ecovacs Deebot Ozmo Slim 10


La tecnología de limpieza doméstica ha evolucionado en las últimas décadas con la aparición de las aspiradoras de trineo sin bolsa, primero; de los robots autónomos, después, y ahora con los nuevos dispositivos de mano (también con depósito vaciable) que se montan y desmontan como si fueran un transformer y permiten usos diversos. ¿Cuáles funcionan mejor? Para comprobarlo hemos enfrentado uno de los últimos aspiradores robóticos, el Ecovacs Deebot Ozmo Slim 10, y el modelo sin cable más reciente de Dyson, el Cyclone V10.

Las ventajas de un robot aspiradora son obvias: actúa solo y ni siquiera tenemos que preocuparnos de enchufarlo porque en la mayoría de los casos vuelve a su base a recargarse cuando agota la capacidad de su batería. En el caso del Deebot Ozmo Slim 10 (al igual que en casi todos los aparatos de este tipo) puede ocurrir que nos lo encontremos detenido en una habitación alejada, bien porque se ha terminado la autonomía, bien porque se ha quedado atascado en un rincón, como si fuera un laberinto que sus sensores no son capaces de desentrañar.

Lo mejor del dispositivo de la marca china (con sede en Suzhou, al norte de Shanghai, y fundada en 1998) es su capacidad para introducirse por debajo de los muebles y otras áreas de difícil acceso de la casa, gracias a una altura de solo 5,7 centímetros. Comparado con otros modelos del mercado, como la Roomba de iRobot o la popular Conga de la empresa valenciana Cecotec, es extraplano y ello le permite limpiar fácilmente la suciedad y el polvo ocultos en los lugares más recónditos del hogar.

El robot tiene un patrón de ida y vuelta y el modo Hard Floor garantiza una limpieza sistemática sin perder ni tener que repasar ninguna zona. Además cuenta con tres modos especializados: Auto, para la limpieza general; Edge, que se centra en bordes y esquinas, y Spot, que abarca áreas de difícil acceso. La toma de aire carece de cepillo, lo que Ecovacs denomina «libre de enredos», y permite recoger los residuos y especialmente el pelo sin que se bloquee. Por este motivo, el Deebot Ozmo Slim 10 puede ser una buena opción para aquellas personas que vivan con mascotas.

La tecnología que incluye este modelo le permite también fregar suelos. Utiliza una innovadora bomba de agua electrónica y un depósito que aplica el líquido uniformemente cuando limpia. Actualmente existen diversas marcas en el mercado que ofrecen también esta opción, pero la clave es la cantidad de agua que liberan: si es mucha, el suelo queda encharcado y tarda mucho en secarse; si es poca, el fregado es incompleto, con zonas que el paño desmontable apenas ha tocado. En el caso de Ecovacs, los resultados son intermedios, aunque superiores a rivales como la citada Conga.

El Deebot Ozmo está equipado con sensores anticaída, por lo que puede limpiar alrededor de escaleras de forma segura, sin el riesgo de precipitarse por ellas. Sus sensores anticolisión y sus amortiguadores evitan choques bruscos con los muebles o puertas. Es muy silencioso (68 decibelios) y dispone de tres filtros (malla metálica, esponja y filtro de aire de partículas finas) que reducen las partículas aerotransportadas asociadas a las alergias y el asma.

Aunque el kit viene con un mando a distancia, es posible controlar el robot mediante el móvil gracias a la app Ecovacs, que permite programar los tiempos de limpieza, seleccionar los diversos modos y ver el nivel de carga. En la caja encontraremos además dos cepillos laterales de repuesto y otros dos filtros de polvo fino, junto a una herramienta de limpieza y el manual de usuario.

Después de probarlo varios días, su punto fuerte está claro: la posibilidad de introducirse por debajo de los sofás y aparadores más bajos, donde otros robots no pueden entrar. Sin embargo, la baja capacidad de su batería de ion-litio (2.600 mAh) y el elevado tiempo para una carga completa (4 horas) limitan un poco su funcionamiento, especialmente si tiene que trabajar en entornos de mucha superficie. El tamaño del depósito es de 300 mililitros, algo escaso y que obliga a vaciarlo con frecuencia.

La alternativa de mano

La compañía Dyson, fundada en 1991 por el ingeniero e inventor James Dyson, se ha convertido en una multinacional con más de 12.000 empleados en todo el mundo. Su tecnología relacionada con el aire incluye secadores de pelo, ventiladores y secadores de manos. Pero es en el mercado de las aspiradoras donde se ha hecho especialmente popular, gracias a la innovación constante que desarrolla en los laboratorios de I+D de su sede central de Malmesbury (Inglaterra). Su última creación es el motor digital V10, que gira a 125.000 revoluciones por minuto y es el corazón de las nuevas aspiradoras sin cable Cyclone V10.

Dyson ha conseguido fabricar una aspiradora de mano con la misma potencia de succión que sus modelos con cable. Los ingenieros rotaron 90 grados tanto los ciclones como la cubeta del aparato para que tuviese un diseño totalmente horizontal. De esta forma, el flujo de aire viaja recto a través de la aspiradora, haciendo que su potencia (la cantidad de vatios/aire) sea alrededor de un 20 % mayor.

El motor es tan sofisticado que detecta altitud, presión barométrica y temperatura para mantener su rendimiento al máximo. Puede incluso saber si estamos limpiando el suelo o encima de una mesa, y utiliza toda esta información para hacer ajustes cada minuto. Es decir, que funcionará igual si estamos en una ciudad a gran altitud, como México DF, o al nivel de mar como A Coruña o Vigo.

La clave de este modelo (además de no tener que ir arrastrando un cable) es que no solo se utiliza para aspirar el suelo o alfombras, sino que gracias a sus diferentes accesorios y cepillos nos permite pasarla por tapicerías, persianas, paredes, techos, la encimera de la cocina, muebles, lámparas... Si retiramos el tubo largo se convierte en un aspirador de coche, un poco más voluminoso que los normales pero con una capacidad infinitamente superior.

El recipiente para los residuos, de 0,55 litros de capacidad, va integrado en el cuerpo principal, justo debajo del motor, y se vacía de forma sencilla e higiénica. Es muy cómodo, basta con deslizar una pestaña hacia abajo y se abre la tapa, sin que tengamos que agitarlo, ni por supuesto tocar la porquería acumulada. Además, se ha diseñado un modelo adicional con una cubeta un 40 % más grande, hasta los 0,76 litros.

La Cyclone V10 cuenta con 60 minutos de autonomía gracias a su batería de iones de litio de siete celdas. Lo bueno es que aunque esté cerca de agotarse no pierde potencia de succión (puede regularse en tres niveles); lo menos bueno, que hay que apretar continuamente un gatillo para que funcione, aunque esto precisamente sirve para ahorrar energía en los desplazamientos por la casa en los que no estamos aspirando. El diseño ha tenido en cuenta su uso en zonas residenciales y minimiza las turbulencias y el ruido de la máquina.

Otro de los aspectos en los que este modelo es muy completo es en la gama de accesorios. En la caja de nuestra unidad de prueba (V10 Absolute) se incluía un cepillo Direct-drive, un mini cepillo con un suave cabezal giratorio, otro mini cepillo motorizado, un cepillo suave, un accesorio rinconera y otro multifunción. Un soporte de pared permite colgarla y, automáticamente, empieza a cargarse.

Una aspiradora convencional expulsa polvo, alérgenos y bacterias al aire, que acaba respirando el usuario. Los ingenieros de Dyson han recubierto el motor con dos filtros, uno anterior y otro posterior, que se extraen como uno solo. De esta manera, la Cyclone captura el 99,97 % de los alérgenos de hasta 0,3 micras, liberando aire limpio.

La conclusión

¿Robot o aspiradora de mano? Indudablemente, el primero nos permite sentarnos cómodamente o marcharnos de casa mientras trabaja por nosotros. Pero a la hora de la verdad su efectividad es más limitada, tanto por la menor potencia de aspiración como por su incapacidad de limpiar algunas zonas en esquina, donde puede llegar incluso a quedarse atascado; lo mismo ocurre si encuentra cables o alfombras demasiado ligeras (tipo kilim) en su camino.Tiene el plus de la función de fregado, aunque si las manchas están pegadas o el suelo es rugoso no va a poder hacer mucho: aquí una mopa de microfibra o la fregona de toda la vida todavía son imbatibles.

La aspiradora de mano nos convierte en Freddie Mercury cantando I Want to Break Free, pero la ausencia de cable y su reducido peso (2,63 kilos) nos liberan y la hacen muy manejable. Rápidamente podemos limpiar una habitación o toda la casa, y no solo el suelo, sino algunos elementos que pueden acumular mucho polvo como colchones, estores o butacas. Su versatilidad es mucho mayor, al igual que su potencia, y el tamaño de su depósito hace que no tengamos que vaciarlo tan a menudo como en una aspiradora robótica (que prácticamente obliga a hacerlo cada vez que se usa).

La diferencia de precio es importante pero la Ecovacs Deebot Ozmo Slim 10 ya se pone en 300 euros (a partir de 529 la Dyson Cyclone), no es precisamente de bajo coste. Si nuestra casa no es muy grande, no tenemos niños _que suelen dejar juguetes y pequeñas piezas por el suelo_ y en general no tiene grandes necesidades de limpieza, el robot puede ser una buena solución de mantenimiento. Pero si queremos un aparato que realmente se lleve por delante toda la suciedad y además lo haga de forma rápida y en todo tipo de superficies, la aspiradora de Dyson es la mejor opción, aunque tengamos que echarle una mano.

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