iPhone XR: ¿merece la pena el «low cost» de Apple?

Comparamos el más barato de los nuevos móviles de la manzana frente al modelo XS y al X, lanzado el año pasado. Los avances en rendimiento y autonomía y la doble SIM son las claves


En primer lugar hay que matizar lo de low cost, porque un móvil que parte de 859 euros no entra precisamente en la categoría de bajo coste. O por lo menos en la que engloba a los smartphones de otras marcas y que se mueven entre los 150 y los 300 euros (que ya es bastante). Pero en la compañía de la manzana tienen justamente ganado la etiqueta premium, no en vano fueron ellos los que inventaron el concepto de teléfono inteligente hace una década, y el iPhone XR es el más económico de los nuevos modelos de Cupertino y el único que baja de la barrera de los 1.000 euros. En el catálogo de Apple hay otros iPhone más baratos (el 8 y 8 Plus y el 7 y el 7 Plus), pero no fueron lanzados este año y por lo tanto no pueden considerarse una novedad.

Los usuarios interesados en los últimos iPhone, los que incorporan reconocimiento facial y pantalla completa con notch o muesca en la parte superior, se debaten entre tres alternativas: XS, XR y X, el modelo del año pasado, que todavía puede competir en muchos apartados. Externamente, el XR es más ancho y alto, consecuencia de tener una pantalla ligeramente mayor (6,1 pulgadas frente a las 5,8 de los otros dos modelos). Pero donde más se nota la diferencia es en el peso (194 gramos, 20 más que el X y 14 más que el XS) y el grosor (8,3 mm. frente a los 7,7 de sus hermanos). En cualquier caso, se siente bien en la mano, solo que algo menos compacto, y la construcción a base de aluminio aeroespacial en los bordes y botones (acero en el XS y el X) y vidrio ultrarresistente sigue siendo soberbia.

El panel táctil del XR es un LCD IPS, a priori inferior al OLED que llevan sus hermanos. Además de una tecnología que potencia menos los contrastes y el negro puro, tiene menor resolución y definición (326 puntos por pulgada frente a 458) y carece de HDR. Dicho esto, nosotros hemos puesto al lado un XR y un iPhone X y hay que tener muy buena vista (o ampliar las imágenes hasta el tope) para distinguir las diferencias. Se nota algo más de fuerza en el color en el segundo, pero poco más porque ambos (al igual que el XS) tienen el mismo nivel de brillo y cuentan con las tecnologías True Tone y P3 (gama cromática amplia). Desde luego, chateando por WhatsApp o navegando por Internet no vamos a notar mucho cambio; otra cosa es en la edición fotográfica, donde la pantalla OLED puede tener una ligerísima ventaja.

Lo que sí llama la atención es el grueso marco negro que rodea todo el frontal, de 4 milímetros (uno más que en el X y el XS) y que es consecuencia también de la menor flexibilidad de las pantallas LCD frente a las OLED.

El XR pierde el 3D Touch, la respuesta háptica al pulsar en la pantalla que permite diversas funciones adicionales como acceder al icono de una aplicación y mostrar acciones rápidas sin entrar en ella, activar la multitarea y cambiar de app con rapidez, o mover el cursor por el texto que hemos escrito y seleccionar texto. Hay que recordar que es una tecnología que se introdujo con el iPhone 6s hace ya tres años, así que estaba plenamente consolidada y su desaparición solo se justifica para rebajar el coste final del teléfono.

El iPhone XR tiene la misma calificación IP67 que presentaba el X, que permite sumergirlo hasta 1 metro de profundidad durante 30 minutos. El XS amplía su protección hasta la IP68, que supone la posibilidad de bucear hasta 2 metros, pero no parece que haya mucha diferencia. En cualquier caso, Apple advierte que la resistencia al agua y al polvo disminuye con el uso y la garantía no cubre los daños por líquidos en ninguno de sus terminales. 

Procesador a la última

Pasamos al apartado del procesador, y aquí es donde el iPhone XR empieza a mostrar sus poderes. Monta el mismo chip A12 Bionic con motor neural de última generación que los tope de gama de la manzana. Sus núcleos de rendimiento son un 15 % más rápidos que los del A11 del modelo del año pasado y tiene un consumo un 50 % más bajo. También es un 50 % más rápida la GPU o unidad de proceso gráfico, a la que se ha añadido un núcleo más (tiene cuatro), y esto se notará en los juegos, la edición de vídeo y las apps con mucha carga gráfica. Todo irá más fluido si cabe, un detalle importante.

Precisamente, esta mejora del procesador es también responsable, junto al mayor tamaño de la carcasa del teléfono, de la excelente autonomía del XR, uno de los puntos donde supera a sus rivales dentro de Cupertino. Ofrece hasta 25 horas de conversación, 15 de navegación por Internet, 16 de reproducción de vídeo y 65 de audio en modo inalámbrico. Estamos hablando de entre dos y cinco horas más, dependiendo de cada apartado; por ejemplo, cinco horas más de música. Y lo mejor es que el tiempo de carga es el mismo, recuperando hasta un 30 % de la autonomía con solo 30 minutos enchufado. Al igual que el XS y el X, permite la carga inalámbrica mediante las bases con el estándar Qi.

Cámara de un solo objetivo

Acostumbrados de ver móviles con triple y hasta cuádruple cámara trasera (Samsung A9), el solitario objetivo que presenta el iPhone XR puede hacer dudar a los aficionados la fotografía e instagramers profesionales. Pero cuidado, la cámara principal sigue teniendo una resolución de 12 megapíxeles y una apertura f/1,8 que garantiza imágenes muy luminosas. Pierde la capacidad de gran angular y teleobjetivo, al no tener una segunda cámara que trabaje en asociación, así como el zoom óptico de 2 aumentos (tiene zoom digital hasta 5x). Pero puede hacer retratos con efecto bokeh avanzados y con control de profundidad (esto último no lo tenía el iPhone X), y mantiene el HDR inteligente, el flash con cuatro leds y sincronización lenta y varios modos de iluminación de retratos. Herramientas más que suficientes para hacer fotos de gran calidad.

En grabación de vídeo no hay muchas diferencias respecto al XS (capta en 4K hasta 60 fps o cuadros por segundo) y frente al X lo mejora en rango dinámico y añade el sonido en estéreo.

Repecto a la cámara frontal, es idéntica a la del XS y supera al X en el modo retrato (incluye bokeh) y en la estabilización de vídeo con calidad de cine (a 720 p o 1020p), de la que carece el modelo del año pasado.

En otros aspectos, como la compatibilidad con Apple Pay, el desbloqueo por reconocimiento facial o el asistente digital Siri, el XR es igual que los otros dos. Incluso, en reproducción de audio, se beneficia de un sonido estéreo más amplio que el del iPhone X.

Una última consideración acerca de la conectividad: el iPhone XR es compatible con doble SIM (Nano SIM y eSIM), lo que nos permite utilizar dos números de teléfono distintos (por ejemplo, el personal y el del trabajo). Es una de las novedades introducidas por Apple este año y también permite tener dos planes diferentes, uno para voz y otro para datos; o añadir un plan de datos local cuando viajemos a otro país (esto no afecta a la UE, donde tras la eliminación del roaming podemos seguir utilizando nuestras tarifas en las mismas condiciones).

Precio y conclusión

El iPhone XR cuesta 300 euros más que el XS, ambos con 64 GB de capacidad. Lo mismo si nos vamos a la versión de 256 GB (1.029 frente a 1.329 euros). Para los que necesiten mucho espacio, el XR no puede ir más allá (el XS está disponible hasta con 512 GB), pero hay una versión de 128 GB que todavía está por debajo de los mil euros (cuesta 919). La diferencia es notable (300 euros es lo que cuesta, por ejemplo, un Apple Watch Series 3) y se puede invertir en accesorios como unos AirPods inalámbricos (uno de los mejores productos de la manzana en los últimos años, profusamente copiados) o una buena funda original para proteger nuestro dispositivo.

El XR sigue siendo un móvil premium y apto para las necesidades de la mayoría de los usuarios. Con el mismo procesador que el XS y la mejor batería montada jamás en un iPhone, que supera en autonomía incluso a la del XS Max. La calidad de la pantalla es muy buena, pese a no ser OLED, al igual que el acabado. Solo si queremos algo más exclusivo, ligeramente más compacto y una cámara con mayores prestaciones tendría sentido decantarse por el XS. Además de la versión de mayor capacidad (algo que hoy en día, con la nube, ya no es imprescindible para guardar fotos o vídeos), este último ofrece conectividad móvil LTE de clase Gigabit, lo que implica descargas más rápidas siempre que tengamos una SIM que lo admita.

El iPhone X del año pasado ya no se puede adquirir en la tienda de Apple, pero sí en diversos vendedores online a través de Amazon, donde se encuentra por alrededor de 850 euros (64 GB). Es decir, prácticamente lo mismo que debemos desembolsar por el XR. También es posible que algunos operadores de telefonía salden las existencias del anterior modelo. Sin embargo, el avance en materia de rendimiento y autonomía, las mejoras en el modo retrato y las posibilidades de la doble SIM nos hacen decantarnos por el iPhone más actual. El XR también tiene una pantalla un poco más grande y además se puede elegir en seis colores diferentes (azul, blanco, negro, amarillo, coral y rojo).

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