Alfonso Ganzábal: «La robótica industrial va a exigir una evolución del ser humano en la fábrica»

Director genereal de la vasca Sisteplant, su empresa crea soluciones para la fábrica del futuro, en la que las personas, dice, seguirán siendo lo más importante


redacción / la voz

La compañía vasca Sisteplant, con sede en el Polígono Tecnológico de Vizcaya, está especializada en soluciones de innovación para las plantas de producción. Su director general, Alfonso Ganzábal, participó recientemente en Santiago en un jornada sobre la fábrica del futuro.

-¿Qué es la Industria 4.0?

-Es la cuarta revolución industrial. Busca conseguir una nueva transformación en las plantas hacia modelos avanzados de fabricación. Conocer y proporcionar, a través de la tecnología, información sobre el proceso de fabricación y poder obtener ventajas competitivas. Los modelos de consumo han cambiado, hoy en día los clientes demandan productos personalizados y las empresas tienen que fabricar series muy cortas para poder satisfacer esa demanda. Por eso deben implantar sistemas basados en la flexibilidad y la agilidad.

-¿Servirá para hacer frente a la deslocalización?

-Con estos nuevos modelos inteligentes, las industrias son más competitivas y pueden quedarse en las zonas donde están localizadas. Este paradigma nace en los albores de la pasada crisis económica, cuando se busca la fórmula para hacer frente a los países con bajos costes de producción a los que no cesan de trasladarse industrias, con el consiguiente efecto en el desempleo en Europa. Se complementan con algunas tecnologías habilitadoras como Big Data, Inteligencia Artificial, robótica colaborativa... que aumentan las capacidades de las personas que tienen que tomar decisiones en planta.

-El 41 % de las empresas gallegas no han iniciado la transformación a este nuevo modelo. ¿Qué tienen que hacer para adaptarse?

-Cuando se habla de Industria 4.0 se tiende a pensar en la digitalización, pero va mucho más allá. Lo primero que deben hacer las empresas es diseñar una estrategia global poniendo al cliente en el centro. Además, deben analizar el encaje de habilitadores tecnológicos como son Internet de la Cosas, Inteligencia Artificial, Realidad Aumentada, etc. En paralelo, deben revisar la organización en sí misma: cómo la gestionamos, cómo generamos aprendizaje en nuestras plantas productivas, y todo ello con foco en el factor fundamental de esta transformación, que son las personas. Por supuesto, sin perder de vista la rentabilidad.

-¿Cómo es la fábrica del futuro?

-Es un lugar saludable, en el que se emplea tecnología avanzada y en el que las personas juegan un papel fundamental. Está basada en tres pilares: una estrategia industrial dirigida a lograr robustez, flexibilidad y agilidad extremas; las Tecnologías de la Información, que permitan alcanzar un modelo híbrido entre el mundo físico y el virtual (machine learning, Realidad Aumentada, Realidad Virtual y procesamiento de información en tiempo real); y la redefinición del papel que deben jugar las personas y de las capacidades que deben adquirir, ya que se debe producir una evolución de los profesionales para que se conviertan en 4.0.

-¿Qué sectores están más avanzados hacia ese concepto?

-Aquellos que siempre suelen tomar la delantera a la hora de aplicar nuevos paradigmas: automoción, aeronáutica y generación de energía. Estamos viendo una evolución importante en otros como naval y agroalimentario, pero todavía están lejos.

-¿Qué áreas de una empresa suelen estar más retrasadas en la digitalización: producción/montaje, organización, logística, gestión...?

-No hay un patrón general. De nada me sirve digitalizar la planta si luego no tengo controlado o racionalizado el proceso de entrega al cliente. En Sisteplant hemos creado Human 4.0, un modelo para diseñar la organización de la industria 4.0. Propicia que las personas se diviertan en el trabajo y se dejen llevar por la curiosidad para incrementar su conocimiento. Se mueven por aspiraciones, en vez de por objetivos convencionales, y trabajan en red y por proyectos, configurando el mejor equipo posible para cada propósito y eliminando barreras departamentales y jerárquicas.

-¿Qué cambios y retos va a traer la robotización?

-Por un lado se incrementará la productividad de las plantas al encargarse los robots de desempeñar las tareas automatizadas, en las que son mejores que el ser humano. El crecimiento de la robótica industrial va a exigir una evolución del ser humano en la planta, que se convertirá en operario 4.0, las llamadas «personas aumentadas» que desempeñarán un rol más parecido al del ingeniero de procesos que al del operario que conocemos hoy en día. Pero la entrada de los robots no significará la salida de las personas, que juegan un papel crucial en la fábrica.

«Ya se ha conseguido que máquinas y productos ‘hablen’»

Ganzábal insiste en que «las personas deben evolucionar, a través de la formación, para poder adaptarse a esta nueva realidad que vivimos».

-En Galicia hay una empresa, Inditex, considerada ejemplar en cuanto a optimización de su modelo de negocio (capacidad de producir una prenda y ponerla en sus tiendas en un tiempo récord). ¿Hay más ejemplos?

-Efectivamente, Inditex es un referente en logística ágil en todo el mundo. Estoy convencido de que detrás de las decisiones para reubicar cada producto según los puntos de mayor consumo hay una gran ciencia. En Galicia se están haciendo bien las cosas en diferentes ámbitos. En la jornada que celebramos en Santiago, algunas de las grandes empresas gallegas como Navantia, Estrella Galicia, CIE Galfor o Jealsa expusieron cómo están evolucionando sus empresas hacia la fábrica del futuro y la industria 4.0. Son casos realmente avanzados e interesantes que pueden servir de ejemplo para otras compañías de su sector.

-¿Cómo puede ayudar el Internet de las Cosas a mejorar la gestión de una empresa?

-La influencia de Internet de las Cosas ya la estamos viendo. En las fábricas se ha conseguido que las máquinas y los productos hablen, de forma que pueden proporcionarse información mutuamente sobre el proceso de producción. Por ejemplo, una botella puede transmitirle a la máquina el tipo de líquido que debe contener o qué etiquetado debe implantarle. Este tipo de comunicación es el que permite añadir flexibilidad y agilidad al proceso para productos personalizados. La trazabilidad unitaria, un sistema por el que cada pieza fabricada contiene información sobre las condiciones en que ha sido fabricada, resulta tremendamente útil para detectar productos defectuosos y las causas origen. Otro de los grandes ámbitos es el del mantenimiento predictivo, es decir, máquinas y sensores van generando información sobre el estado de los sistemas para prever un futuro fallo y solucionarlo antes de que se produzca.

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