Cambridge Audio Evo, el sueño de todo audiófilo

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Probamos el nuevo reproductor todo en uno de la marca británica, con un diseño minimalista y la máxima tecnología de sonido para difrutar de fuentes digitales y en «streaming»

23 abr 2021 . Actualizado a las 12:41 h.

El mundo del audio high end ha cambiado radicalmente en los últimos años. Los sistemas de componentes han dejado paso a equipos más compactos que aglutinan buena parte de las funciones de aquellos y, además, permiten acceder al universo sonoro que se abre con las conexiones digitales y el streaming wifi. Cambridge Audio es una de las firmas que mejor se han adaptado a esta nueva realidad, como pudimos comprobar hace unos meses testando el amplificador integrado CXA61 y el reproductor de red CXN (V2). Ahora da una vuelta de tuerca a este concepto con Evo, una serie en la que la marca británica reúne su experiencia acumulada de más de 50 años.

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Los potentes reproductores todo en uno Evo 150 y 75 son el corazón de lo que ya se puede definir como la evolución del sonido británico: con la plataforma StreamMagic interna y una variedad de entradas digitales y analógicas, ambos equipos ofrecen conectividad total y un diseño minimalista y atemporal con materiales de alta calidad.

De alguna manera, los Evo 150 y 75 son los herederos del legendario amplificador P40, de 1968, que sentó las bases del conocido como «Gran Sonido Británico», en el que nada se añade o se deja fuera. Aquel ampli integrado contaba con perillas -o botones de función- sofisticadas e interruptores de palanca totalmente intuitivos. Los nuevos Evo disponen de paneles laterales intercambiables de madera de nuez o Richlite negro (un material compuesto por celulosa y resina fenólica, muy denso y resistente y que se utiliza por ejemplo en los diapasones de guitarras). Estas piezas de artesanía se unen magnéticamente a la carcasa metálica del equipo y le dan un toque sofisticado, a la vez que combinan con la decoración del hogar.

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El diseñador sénior de productos Ged Martin es el autor de esta serie, desarrollada en Londres, y que se caracteriza porque los dispositivos solo ocupan 305 milímetros de ancho y cuentan con una base especial, rebajada en sus bordes, que hace que parezca que flotan cuando están sobre una mesa o estantería. El frontal es un claro «menos es más», con una pantalla de 6,8 pulgadas de diagonal, una hilera de botones verticales muy finos y un knob con dos ruedas concéntricas que permiten navegar por las funciones y subir y bajar el volumen. En la esquina inferior encontramos un conector de 3,5 milímetros para auriculares. Todo es muy sutil y hasta el logotipo de Cambridge aparece en un formato reducido.

Pero vayamos al lío, como se dice popularmente. Hemos probado el Evo 75 conectado a unos altavoces de estantería Evo S, cuyo diseño combina perfectamente con el reproductor y con un tamaño contenido (28,3 x 19,9 × 21,6 cm) que hace que se puedan colocar prácticamente en cualquier sitio. Mientras el Evo 150 ofrece 150 vatios de potencia a 8 ohmios, el Evo 75 se queda en la mitad, más que suficiente para llenar cualquier salón salvo que vivamos en el palacio de Buckingham. Ambos cuentan con una amplificación excepcional de Hypex NCore Clase D, un estándar de gama alta que impresiona en términos de claridad y resolución. Acostumbrados a la reverberación de los bajos de la mayoría de los equipos tradicionales, que retumban en nuestros tímpanos y en los muros de la vivienda, los graves contenidos del sonido Cambridge permiten disfrutar de la música y apreciar frecuencias que antes estaban ocultas o tapadas. Da igual que escuchemos el One More Time de Daft Punk que el Diamonds And Rust de Joan Baez o las melodías acústicas de Joni Mitchell, la respuesta es brillante, clara y definida; eso sí, mejor elegir un servicio o emisora que utilicen formatos en alta resolución. En nuestro caso lo probamos con TIDAL y Radio Paradise, la cadena commercial free (sin anuncios) de música ecléctica que emite desde Los Ángeles (California).

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La tecnología que incluyen estos Evo es lo más avanzado que se puede encontrar actualmente. El convertidor digital a analógico se basa en el ESS Sabre ES9018K2M en el Evo 150 y ES9016K2M en el Evo 75, ambos con una resolución máxima de 32 bits/384 kHz. A nivel de conexiones dispone desde S/PDIF coaxial hasta ARC y entrada RCA analógica. Además del citado jack de auriculares frontal, en su parte trasera cuenta con una salida de preamplificador, y el Bluetooth integrado con el códec AptX HD posibilita una conexión rápida con el smartphone.

Evo 150 también tiene un imán móvil para tocadiscos y conectores XLR que consiguen el enrutamiento de la señal de forma equilibrada y sin interferencias. Y como no solo vivimos de la música, los gamers tienen una conexión Ethernet y una red inalámbrica (WLAN) con ambas frecuencias integradas. Basta conectarlo mediante HDMI ARC a una televisión o a un monitor para experimentar una inmersión sonora inédita en cualquier juego.

Streaming a la carta

El streaming de música es de última generación. Los reproductores están certificados como Roon Ready, un software que permite catalogar una colección musical, incluso si está en Internet, y obtener desde la web extensas colecciones de metadatos, como carátulas, letras de canciones y biografías de artistas. Tanto el Evo 150 como el 75 admiten servicios de alta resolución como TIDAL, incluyendo MQA, así como TIDAL Connect (para streaming en calidad master). La plataforma StreamMagic de Cambridge actúa como centro de control, permitiendo controlar cómodamente todo tipo de música digital a través de una app para dispositivos móviles. Además, los reproductores están preparados para Spotify Connect, Google Chromecast y Apple Airplay 2, por lo que las listas de reproducción y las canciones llegan a Evo de forma rápida y sencilla.