Pilas de litio contra el frío en moto

Tucano Urbano lanza unos guantes y un cubrecuellos calefactables que se alimentan mediante baterías y refuerzan la comodidad y la seguridad sobre dos ruedas


Ni el agua, ni el viento, ni el mal estado de la carretera, el frío es el gran enemigo del motorista en invierno: no solo puede helar el asfalto sombrío o hacer crecer el resbaladizo verdín en los arcenes, también impide que vayamos cómodos sobre dos ruedas y que podamos poner los cinco sentidos en la conducción. Y el frío se nota especialmente en las extremidades y en aquellas zonas del cuerpo que quedan desprotegidas. Por ejemplo, el espacio entre la mentonera del casco y la chaqueta, por donde se cuela aire gélido que en poco tiempo hace que se reduzca la temperatura corporal.

La misma tecnología que se utiliza para alimentar los móviles o, a mayor escala, los motores de los coches eléctricos, se aplica ahora a la ropa técnica. La firma Tucano Urbano ha lanzado el primer cubrecuellos calefactable que funciona con una batería de ion-litio. Confeccionado en poliester -material sintético muy flexible y de tacto muy suave- y fibra polar, ha sido diseñado para calentar la zona cervical y el cuello; dos áreas especialmente vulnerables y expuestas al frío por las que se pierde gran parte del calor.

El Neckwarm se coloca sobre los hombros y dispone de unas tiras de velcro situadas a la altura del pecho para que quede bien sujeto. Es talla única y el color negro hace que combine con cualquier prenda. Lo primero que llama la atención es la calidad de fabricación: es fino, sin costuras molestas y agradable al contacto con la piel. Podemos llevarlo apagado y nos brinda una protección extra para la parte superior del torso y la espalda, además de la base del cuello.

La batería externa se ubica en un bolsillo delantero y la calefacción se acciona gracias a un botón que se ilumina, de forma que podemos ver si está encendido por el espejo retrovisor. Debe tener un mínimo de 5.000 mAh de capacidad (5V/2 A), para ofrecer una autonomía de aproximadamente dos horas de duración. No está incluida, lo que permite, por una parte, abaratar el precio del Neckwarm (49,90 euros), y por otra que podamos utilizar cualquier batería externa que ya tengamos, puesto que la conexión es USB.

El cubrecuellos no tiene mucha potencia, así que no es molesto, pero calienta lo suficiente la zona de las cervicales y la clavícula, y este calor irradia hacia los lados ayudando a combatir las temperaturas invernales cuando circulamos en moto.

Este mismo sistema es el que utiliza la compañía italiana en sus guantes Handwarm, que proporcionan calefacción en la palma de la mano y los dedos -a una temperatura constante de 65,5 grados- gracias a su alimentación por batería de litio de 7,4 voltios. En este caso sí se suministran y se alojan en sendos bolsillos situados en la cara interior del guante, bajo las muñecas. No molestan en absoluto a la hora de manejar los puños y los botones de las piñas, y se activan también mediante un botón que se ilumina en rojo.

Los Handwarm tienen una construcción de altísima calidad, con acolchado térmico Primaloft, membrana interna Hydroscud cien por cien impermeable y transpirable, protección homologada en los nudillos y refuerzo en la palma. Esta zona cuenta también con una impresión de silicona para mejorar el agarre y la punta del dedo índice es compatible con las pantallas táctiles de los dispositivos móviles (smartphone, tableta, navegador...).

Las baterías se cargan al mismo tiempo con un cargador doble y proporcionan hasta cuatro horas de autonomía. Los guantes están disponibles en seis tallas y cuestan 189 euros. Lo bueno es que podemos usarlos también sin ellas, lo que aligera el peso, y lo cierto es que ya por sí solos son muy cálidos, gracias a su excelente aislamiento. Como todos los guantes de invierno, se pierde un poco de tacto por el grosor, pero es el precio a pagar para hacer frente al frío, y más si nuestra moto no dispone de paramanos.

Otro punto a favor es su diseño, elegante y urbano, en color negro y con una pieza de cuero con el anagrama de Tucano recorriendo transversalmente el dorso de la mano. Se ajustan mediante una única tira de velcro elástico y que no se sale de la hebilla, con lo que ponérselos y quitárselos resulta realmente sencillo.

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