La Tarugo20

La mayoría de los eventos «online» fracasan porque intentan trasladar, tal cual, contenidos y formatos pensados para el mundo «offline»


Esta Bonilista nunca tendría que haberse escrito porque la #Tarugo20 es un proyecto que nunca habría tenido que iniciarse. Es un producto que nadie demanda. Una auténtica receta para el desastre.

A nadie le gusta un evento online. A nadie. Ni siquiera a mí mismo, así que no parecía tener ningún sentido organizar uno. Nassim Taleb -que se ha hecho de oro recordándole a todo el mundo que shit happens y que lo único que se puede predecir es que, tarde o temprano, happens- afirma que el contenido de una conferencia es solo marketing, que es el resto lo que aporta verdadero valor a los asistentes, y cree que un evento online no puede proporcionarlo. El analista e inversor Benedict Evans no es tan radical, pero apunta que los eventos son «un paquete» en el que el contenido solo es una parte y -aunque son capaces de distribuir este último con eficacia- para que los eventos online tengan éxito deben ser capaces de proporcionar la experiencia completa, específicamente la oportunidad de hacer nuevos contactos profesionales y conocer personas interesantes. El famoso networking.

Puede que tengan razón, pero en mi humilde experiencia los que se las arreglan para hacer networking offline también pueden hacerlo online. Y al contrario: por muchas oportunidades y dinámicas de networking que crees para tus asistentes, si estos no son capaces de dar el paso de presentarse y saludar a alguien que no conocen -online u offline- este no llegará por simple ósmosis. Pero quizás -sólo quizás- si proporcionas las herramientas y el entorno adecuado, puede que las personas más introvertidas se sientan más cómodas y seguras haciendo networking online.

Y si con el networking soy optimista, respecto a la parte del contenido no tengo ninguna duda. En mi opinión, la mayoría de los eventos online fracasan porque intentan trasladar, tal cual, contenidos y formatos pensados para el mundo offline. Una charla de 45 minutos puede ser adecuada para una audiencia cautiva en un auditorio donde la escenografía y la iluminación te ayude a retener su atención, pero en televisión -el medio más parecido a una conferencia retransmitida en directo- diez minutos es una inmensidad de tiempo. ¿Queréis ver un ejemplo?

Si montábamos un evento online nuestra referencia no podía ser ninguna conferencia offline -ni siquiera la nuestra- sino programas de TV en directo que consiguieran atrapar a la audiencia durante horas, como Masterchef o Eurovisión. Tendríamos que identificar y replicar las mecánicas que usan, pero sobre todo crear contenido que pudiera ser consumido rodeado de gente, no aislándose de ella.

El problema es que nadie había hecho algo así antes. Al menos, no que yo supiera. Así que cuando les conté a mis amigos el concepto -una mezcla de contenido tecnológico, La Resistencia, Informe Semanal y Un, dos, tres... responda otra vez- me convencieron de que teníamos que hacer un vídeo, un teaser para explicar a la gente qué podía esperar del evento. Eso es relativamente sencillo, otra cosa es que les interese, que es algo muy diferente.

Los entrepreneurs entusiastas suelen soltar ese mantra de que «si Henry Ford hubiera hecho lo que sus clientes querían, no hubiera construido coches sino caballos más rápidos», pero dejaos de mierdas. Yo no soy un visionario como Henry Ford sino David Bonilla -alguien que aumentó la plantilla de su empresa un 40% una semana antes de que el Gobierno declarara el Estado de Alarma porque creía que lo del covid-19 era "algo que se estaba exagerando"- y por cada Henry Ford que triunfa hay decenas de miles de personas como yo, que se pegan una hostia. La mía, por pura probabilidad, tiene que llegar pronto porque últimamente todas las cosas me salen relativamente bien, más por suerte que por verdadera pericia. Y después de todo un texto intentando explicar el «qué» de la #Tarugo20, eso revela lo más importante, el «porqué» del evento. Precisamente, porque se supone que no deberíamos hacerlo.

La inmensa mayoría de conferencias técnicas estaban cancelando las ediciones de 2020, así que nadie nos habría reprochado nada por hacer lo mismo. Parecía lo más sensato. Además, acabábamos de vender la empresa y -gracias al esfuerzo de todo el equipo- habíamos conseguido navegar a través del COVIDgedón sin pérdidas ni bajas sino todo lo contrario, aumentando nuestra plantilla, renovando la web y desarrollando tecnología sin dejar de dar beneficios ni un solo mes. Parecía el mejor momento para no meterse en berenjenales y esperar a que acabara de pasar la tormenta y el año. Sin embargo, haremos justo lo contrario.

¿Por qué? Por el mismo motivo por el que no he dejado de escribir ni una sola Bonilista cada domingo durante los últimos 9 años: porque si alguna vez paro no sé si volveré a arrancar, porque si doy por buena una excusa quizás encuentre muchas más, porque me negaba a rendirme ante la adversidad sin ni siquiera luchar, pero sobre todo, porque hoy podemos hacerlo y si algo me ha enseñado la vida es a no dar por hecho que siempre podremos. Nos saldrá mejor o peor, pero este año lo importante es otra cosa. Este año el objetivo es seguir adelante. Seguir haciendo cosas. Esa es la única manera de luchar que conozco. Seguir juntos.

Si nos quieres acompañar también en esta aventura, ya puedes comprar tu entrada para la #tarugo20 y, hasta el 2 de agosto, con el código que tienes a continuación podrás hacerte con la entrada y la camiseta del evento por solo 50€ en vez de los 75€ que será el precio habitual de venta al público. Tienes toda la información disponible -primeros ponentes confirmados, agenda y hasta unas FAQ bastante completas- en la página del evento e instrucciones detalladas sobre cómo comprar tu entrada en el blog. Muchas gracias por seguir ahí domingo tras domingo y Tarugo tras Tarugo.

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Este texto se publicó originalmente en la Bonilista, la lista de correo de noticias tecnológicas relevantes para personas importantes. Si desea suscribirse y leerlo antes que nadie, puede hacerlo aquí ¡es bastante gratis!

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