JBL Club One: hasta 45 horas de reproducción Bluetooth con cancelación de ruido adaptativa

Los auriculares de la marca estadounidense ofrecen un audio preciso con graves controlados y una construcción y acabados fuera de serie


Hace algunos años, visitando una cadena de electrónica, probé por primera vez unos auriculares de una nueva marca de audio. Se empezaban a poner de moda y se podían ver en las cabezas de algunos personajes famosos, especialmente DJ y futbolistas, una táctica de márketing que obviamente daba sus frutos. Exteriormente no me parecieron gran cosa, mucho plástico y un cable de color rojo como elemento más innovador. Pero lo más sorprendente fue que, al escuchar la música, el sonido que producían en absoluto estaba en consonancia con su elevado precio. Ese mismo día pasé por una tienda especialista en alta fidelidad y probé unos auriculares de otra marca con una larga tradición en el sector HiFi. La diferencia fue abismal, tanto en lo que se refiere a la calidad sonora como a la propia construcción de los auriculares.

La conclusión es clara: en el mundo del audio la experiencia es un grado. Y tras testar los nuevos JBL Club One, uno entiende determinadas cosas cuando se da cuenta de que esta compañía lleva casi tres cuartos de siglo (desde 1946) siendo una referencia para audiófilos. Estos auriculares cuentan con tecnología de vanguardia, incluyendo controladores de grafeno y cancelación de ruido adaptativa real. Pero vamos por partes.

La construcción de los JBL Club One está al nivel de lo que uno espera de la marca. La diadema es completamente metálica, incluyendo las bisagras que la unen a los auriculares -uno de los puntos débiles de la mayoría de los dispositivos de este tipo- y en la parte superior está revestida de cuero; no de cualquier manera, sino que se trata de dos piezas de piel con una costura doble todo a lo largo. El tacto y el acolchado de la parte que reposa sobre la cabeza son muy buenos.

Es más que notable la solidez de las bisagras y de las articulaciones que unen la diadema a los auriculares. Estos pivotan sobre sí mismos a derecha e izquierda y también hacia arriba y hacia abajo, por lo que es muy fácil encontrar la postura perfecta. Adicionalmente, la diadema se regula en 22 posiciones, así que se adapta a cualquier tamaño de cabeza.

Los auriculares son del tipo circumaural, es decir, rodean completamente la oreja y proporcionan un mayor aislamiento que los supraaurales, incluso aunque esté desactivada la cancelación de ruido. Un cable (grueso y revestido de material textil) conecta las copas derecha e izquierda a través de la diadema. Las almohadillas se unen magnéticamente, por lo que será fácil reemplazarlas cuando se desgasten. Al retirarlas aparece la joya de la corona de los JBL Club One: unos drivers de grafeno de 40 milímetros, de color naranja, diseñados a medida para conseguir el sonido más nítido posible. Este material increíblemente ligero, altamente conductivo y rígido, ha sido seleccionado por su capacidad de reducir drásticamente la distorsión y mejorar la precisión.

Los drivers están protegidos por una pieza rígida con rejillas, de modo que no hay miedo a dañarlos. Con 3.500 milivatios de potencia y gracias a unos controladores de última generación, las altas frecuencias se reproducen de forma muy precisa y real, mientras que los graves tienen el nivel justo para sonar auténticos y naturales. En muchos auriculares se potencian artificialmente, lo que produce reverberaciones y un efecto martillo que acaba cansando en sesiones prolongadas. En los JBL, la palabra que mejor define los graves es «controlados».

La experiencia inmersiva en cualquier ambiente se consigue mediante un sistema de cancelación adaptativa de ruido muy eficaz. Regula el sonido ambiental hasta 50.000 veces por segundo compensando en tiempo real las fugas de sonido que podrían ser causadas por el pelo, las gafas o el movimiento de la cabeza. Por supuesto, podemos usar los auriculares con él apagado.

Conexión inmediata

Una de las cosas que más me gustan a la hora de probar cualquier aparato electrónico es hacerlo sin tener que mirar el manual. En este sentido, los JBL Club One son totalmente plug&play. En la copa izquierda hay un botón de encendido, otro para activar el Bluetooth 5.0 y un tercero que permite, si lo mantenemos presionado más de dos segundos, activar o desactivar la cancelación de ruido. La copa derecha tiene los controles de volumen, que permiten además avanzar o retroceder canciones, pausar la reproducción y contestar/colgar/cancelar llamadas entrantes. También posibilita interactuar con los controles de Bixby (Samsung), Siri (Apple) y otros.

La gama JBL Club (que incluye también los modelos 700BT, supraaural, y 950NC, circumaural) viene equipada con la inteligencia de los servicios de asistencia de voz de Google y Amazon Alexa, así que podemos dictar mensajes de texto, consultar nuestra lista de reproducción o preguntar si va a llover sin necesidad de tocar el smartphone. Mediante Stage+, una vez activada a través de la aplicación Mis auriculares JBL, los aficionados a la música pueden personalizar sus propias preferencias de escucha y también seleccionar perfiles de sonido de los DJ más famosos del mundo. Todo esto se maneja mediante una cubierta pivotante a modo de botón ubicada en el centro de la parte exterior de la copa izquierda.

La batería se carga completamente en dos horas y con solo 15 minutos en el enchufe disponemos de dos horas de reproducción. La autonomía total estimada son 45 horas con el Bluetooth activado; 23 horas con Bluetooth y cancelación de ruido, y 25 horas con cable auxiliar y cancelación de ruido. El puerto USB C está situado en el auricular derecho. Si queremos utilizar el cable de audio auxiliar de 1,2 metros, que incopora micrófono, podemos engancharlo a cualquiera de los dos auriculares y además tiene un sistema de bloqueo. El Club One también incluye un cable de audio en espiral de 1,5 metros, un adaptador de vuelo y una clavija de 3,5 mm a 6,3 mm.

Para completar la versatilidad de estos auriculares, un ingenioso sistema permite que apenas ocupen 16 centímetros de ancho cuando están plegados. Se guardan en una funda semirígida igual de compacta y que apenas añade peso al conjunto. Precisamente, el peso es el único pero que se le podría poner a los JBL Club One, ya que los 378 gramos se dejan notar en la mano, aunque una vez puestos la calidez de los materiales mitiga el cansancio. También hay que asumir que es el peaje que debemos pagar por la calidad de los componentes y de la construcción.

Con un precio de 349, estos auriculares se sitúan en la cúspide de la gama de JBL, compañía estadounidense perteneciente al grupo Harman (AKG, Harman Kardon, Infinity, Lexicon, Mark Levinson, Revel), adquirido por Samsung a finales del 2016. Harman diseña y produce dispositivos y soluciones conectadas para fabricantes de automóviles, consumo y compañías de todo el mundo, incluyendo sistemas para coches conectados, aparatos de de audio y vídeo, soluciones de automatización para empresas y servicios de soporte para el Internet de las Cosas. Y es que la experiencia es algo a tener en cuenta.

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