Se buscan centinelas digitales

La demanda de profesionales de la ciberseguridad se ha disparado hasta los 1,5 millones de empleos. Expertos de los equipos de seguridad de Abanca, R
y la Amtega dan la visión de los sectores financiero, empresarial y de la Administración.


Abanca. Necesidades empresariales insatisfechas

Si unos padres le preguntan al director de Gestión de la Prevención de Pérdidas de Abanca, Roberto Baratta, qué debería estudiar su hijo, él tiene clara la respuesta: «Si le gusta la tecnología, que se especialice en ciberseguridad. Con eso tiene trabajo garantizado», asegura. Las necesidades del mercado han impulsado la demanda de estos profesionales. No dejan de crecer en todos los sectores. Tanto que a nivel global se calcula que hay 1,5 millones de empleos sin cubrir. Hay muchas razones que explican esta carencia: se trata de un área casi inexplorada, exige conocimientos muy técnicos y apenas tiene penetración en el tejido universitario. Por eso este experto pone énfasis en la formación. «Las necesidades son tremendas y las universidades son incapaces en la actualidad de cubrir solo la demanda gallega en personal en tecnología», señala. No solo eso. La mayoría de los centros no están orientando a los estudiantes hacia este nicho: «Hoy es más cool dedicarse al desarrollo de aplicaciones móviles (...). Tenemos que aprender a enfocar bien los estudios para atraerlos», insiste Baratta. También pone énfasis en identificar a tiempo las necesidades del tejido empresarial gallego. Eso es algo que tuvieron en cuenta en Abanca cuando decidieron potenciar el máster de ciberseguridad que se imparte en las universidades de A Coruña y Vigo. Pocas empresas están preparadas para gestionar riesgos digitales en un entorno de amenazas crecientes. «Solo Abanca, Inditex y alguna empresa más contamos con departamentos de ciberseguridad», explica Baratta. La mayor parte de las pequeñas y medianas empresas gallegas no tienen margen presupuestario para desplegar departamentos tan especializados y delegan estas funciones en expertos informáticos o externalizan la defensa de sus negocios. A pesar de que hay mercado y salidas laborales, Baratta cree que será difícil que los profesionales se queden en Galicia. Apunta a una más que probable fuga de cerebros: «Me temo que es así. Es inevitable. Hay que salir. Las consultoras de gran nivel están incorporando 500 profesionales al año. Se tienen que ir a Madrid. ¿Por qué no? En un mundo globalizado no podemos aspirar a quedarnos aquí», insiste. Pero para llegar lejos hay que pagar un peaje: Las prácticas laborales. Ni el más experto en telecomunicaciones o ingeniería informática las podrá esquivar: «La experiencia laboral es clave. Es muy difícil empezar desde cero por la elevada especialización que exige el sector».

Amtega. Preocupación por el robo de información

El jefe del Departamento de Seguridade e Calidade de Amtega, Gustavo Herva, admite que la Administración gallega tiene problemas para encontrar profesionales autóctonos. La urgencia es máxima: «Las amenazas siguen creciendo y tenemos déficits de expertos», señala. Para un organismo público como la Xunta de Galicia es vital salvaguardar el buen funcionamiento de los servicios electrónicos y la protección de la información: «Manejamos datos personales de ciudadanos y empresas. Si esa información fuera robada, se hiciera pública o la utilizasen terceros, tendría un enorme impacto», sostiene Herva. Por eso los expertos de la Amtega se afanan en cortocircuitar cualquier fuga de información. El año pasado detectaron y frenaron 27 millones de ataques cibernéticos. Es una guerra constante que exige reclutar nuevos centinelas: «A día de hoy la ciberseguridad no es algo opcional (...). Es una necesidad transversal. Nos afecta a todos». Cualquier agujero en las defensas puede echar abajo el funcionamiento de los servicios electrónicos de la Administración.

R. No es un gasto, es una inversión imprescindible

Susana Rey es la delegada de Protección de Datos de R, empresa que también ha puesto en marcha un cátedra en ciberseguridad. Asegura que «a principal necesidade das compañías é que a dirección entenda que a ciberseguridade non é nin un gasto nin unha opción, é un investimento imprescindible». No importa el tamaño o el sector, la protección es vital. Especialmente cuando se trata de negocios tecnológicos y digitalizados, como la telefonía. «Estamos moi expostos cara ao exterior e temos moitos servizos susceptibles de ser atacados», explica. La amenaza más común es la pérdida de información (ramsonware) por el cifrado de datos. «O chamativo é que é doado de minimizar este risco cun parcheado adecuado dos equipos informáticos e a formación dos empregados», indica Rey, quien cree que no existe un único perfil de «megaexperto». Hacen falta abogados tecnológicos, sociólogos de redes sociales, ingenieros de datos o expertos financieros. Pero «a universidade é moi lenta movéndose».

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