Wilfredo Sotolongo Fandiño, director de Clientes de Lenovo: «Somos una empresa global y preferimos mercados abiertos»

Con más de tres décadas de experiencia en la industria de la Tecnología de la Información, en IBM y Lenovo, este ejecutivo estadounidense de origen gallego habla sobre el Internet de la Cosas, el «big data», la realidad virtual y aumentada y el coche autónomo


Hace un año, Wilfredo Sotolongo se desplazó a Galicia para buscar sus orígenes gallegos en la localidad de Frades (A Coruña). «Fui al cementerio y la mitad de los que estaban allí enterrados se apellidaban Fandiño, como yo», recuerda. Su abuelo emigró a Cuba y, a pesar de estar enfrentado a la dictadura de Castro, decidió quedarse en la isla -«tenía muchos cojones», reconoce su nieto-, mientras que su hija se exiliaba a Panamá. Allí nació Sotolongo (1963), actual director de Clientes de Lenovo Data Center Group (DCG). Con más de tres décadas de trayectoria en la industria de la Tecnología de la Información (tiene un grado en ingeniería aeronáutica y un máster en ingeniería mecánica) ha ocupado numerosos puestos de responsabilidad en IBM y Lenovo, donde fue hasta este año vicepresidente mundial del grupo de Internet de las Cosas (IoT). Lo entrevistamos en Orlando (Florida), donde Lenovo celebró su reunión annual bajo el lema Transform 3.0 at Accelerate.

Lenovo ha puesto mucho el foco en el «edge computing». ¿Puede explicar en qué consiste?

Edge computing es poner la capacidad de análisis de la información cerca de la información. Si tienes una cámara o sensores o una fábrica que produce cualquier cosa, es poner la computadora cerca de los sensores y darle la inteligencia para interpretar la información en tiempo real. El mejor caso es el de una ciudad, y en Europa sé que lo hacen por todos los lados, porque tienes cámaras en el centro y de repente roban un coche y saben la matrícula; entonces tú puedes preguntar a la computadora si alguna cámara está viendo esa matrícula. No necesitas un ser humano mirando las cámaras. Y eso está ejecutado en la cámara cerca del evento. Eso es edge computing, mover toda la capacidad de analizar y distribuirla al mundo cerca de los eventos físicos, ya sean las personas, los edificios, las fábricas, los coches...

Esta tecnología no solo tiene aplicaciones empresariales, sino puede ayudar por ejemplo a reducir la latencia en videojuegos. ¿No es así?

Correcto. Hay aspectos de la tecnología que no son nada nuevos. El smartphone existe como una forma de edge compunting. El teléfono inteligente emergió hace diez años como una forma de distribuir computadoras para darle una mejor experiencia al usuario. Ahora este tipo de tecnología está migrando hacia el grupo empresarial. Un ejemplo es Tesla: yo acabo de comprar uno recientemente -«el Model 3, el chiquito, todavía son muy caros», aclara- y dentro de este Tesla hay seis supercomputadoras que están analizando la información procedente de ocho cámaras y del radar. Tienen la capacidad de actuar instantáneamente, más rápido que un ser humano. Es un ejemplo claro de cómo al mover la capacidad de análisis cerca de los eventos, en este caso un auto moviéndose a 80 km/h, te permite hacer cosas que ante no podías. Y eso lo experimenté en mi coche: un día alguien se me tiró por un lateral, yo no lo vi, y mi coche el solo se apartó. Me sentí rarísimo, que el coche reaccione sin yo hacer nada.

¿Usted se fía de la conducción autónoma?

Yo ya lo he experimentado y al principio me ponía mucho más nervioso dejar que el coche conduciera que hacerlo yo. Ahora ya llevo meses haciéndolo y estoy totalmente relajado, porque he observado que la tecnología es lo suficientemente madura como para poder conducir incluso mejor que yo.

Al principio me ponía mucho más nervioso dejar que el coche condujera solo que hacerlo yo. Ahora ya llevo meses haciéndolo y estoy totalmente relajado

¿Habrá ancho de banda suficiente para todos los objetos conectados del universo IoT?

El ancho de banda va a ser ilimitado, sobre todo con la migración al 5G. Ya hoy es bastante robusto. Lo que menos nos preocupa es el ancho de banda. Nos preocupa más la disponibilidad, porque la expansión del 5G va a llevar varios años; también el coste, que al principio va a ser más caro, y los aspectos de seguridad, si alguien quiere interceptar un mensaje o tratar de tomar el control de un sistema. Pensemos en un coche: no puede ser posible que alguien tome el control por remoto, porque se convierte en un misil sobre ruedas.

¿Y qué está haciendo Lenovo para evitarlo?

Hay que introducir elementos de seguridad en todas las capas de la solución: en el hardware, en el sistema operativo, en el sistema de manejo y a nivel de política. Nosotros en el hardware tenemos chips dedicados a entender si alguien está tratando de entrar y modificar el sistema operativo de la máquina. A nivel del software que maneja todo el sistema estamos introduciendo habilidades de detectar intrusiones para evitar cualquier tipo de ataque externo. Trabajamos con empresas especializadas que se dedican a construir una infraestructura total de seguridad. Hasta ahora hemos tenido buena suerte, aunque siempre nos sorprende algo como ocurrió el año pasado con Spectre [una vulnerabilidad de los procesadores], pero hay todo un ecosistema trabajando alrededor. Es como las aerolíneas, cuando hay un accidente de avión el mundo entero para, observa y dice que ese avión no puede volar hasta que nunca más suceda algo así. Lo mismo ocurre con la seguridad informática, en cuanto hay una vulnerabilidad seria todo el mundo para hasta encontrar la causa básica de ese problema. Es un ambiente muy colaborativo para reforzar la seguridad.

Lo que menos nos preocupa del 5G es el ancho de banda; nos preocupa más la disponibilidad, porque la expansión va a llevar varios años, el coste y la seguridad

Otro problema es el consumo de las baterías de los dispositivos conectados. ¿Cómo se soluciona esto?

Dos formas. Una, la tecnología de batería está aumentando de forma acelerada. Volvemos a los coches eléctricos, cada vez se puede poner mayor densidad de potencia dentro de una batería, casi el 20 o 30 % por año. Esto quiere decir que en dos o tres años se puede duplicar la capacidad de potencia de una batería. La segunda es que todos los creadores de chips siguen buscando funciones de menor consumo y más capacidad: últimamente la más interesante es la que está dentro de este teléfono [muestra un Motorola], no se qué modelo es el suyo pero los Samsung son ARM based y ARM se especializa en tecnología de bajo consumo de electricidad, y muchos de los sensores de IoT, la gran mayoría, están basados en ARM. El cómputo está basado en Intel pero los sensores están basados en ARM. Con ese esfuerzo conjunto ya hay sensores que se pueden poner en las carreteras y la batería dura cinco años. Tú en una carretera en Galicia no puedes estar cambiando la batería todos los años. Hemos evolucionado lo suficiente para resolver esa limitación, pero es más una limitación económica, porque las baterías y los sensores con caros.

En este congreso hemos visto nuevas soluciones como ThinkReality. ¿Las gafas de realidad aumentada van a cambiar la forma de trabajar?

Sí, por eso estamos invirtiendo no solamente en el equipamiento sino en el software. El equipamiento está ya casi ahí, la parte más difícil es el software, porque tiene que tener la capacidad de integrar a los sistemas. Piensa en Airbus o Boeing, que fabrican aviones, si quieres proveerle de esta capacidad a un mecánico que repara motores tienes que integrar el hardware a través de nuestro software a los sistemas de mantenimiento de ellos, esa es la parte más difícil. Porque los dibujos existen, los modelos electrónicos del motor, de las piezas y las instrucciones, todo eso existe, pero integrarlo a un sistema es la parte difícil.

¿Eso lo hace Lenovo o terceros?

Las dos cosas. El hardware y el software que permiten conectar a las aplicaciones de ellos los hacemos nosotros, pero los que diseñan las conexiones, porque todas con a customizadas al cliente, son los integradores. Curiosamente hay muy pocos estándares en el mundo de la realidad virtual y aumentada y cada uno tiene que crear su propia plataforma y buscar la forma de integrarla.

 Hay muy pocos estándares en el mundo de la realidad virtual y aumentada y cada uno tiene que crear su propia plataforma y buscar la forma de integrarla

Supongo que se puede aplicar también a la construcción de barcos.

Cualquier cosa. Como toda tecnología nueva siempre empieza donde el caso se justifica más fácilmente y cuando estás hablando de aviones y motores de aviones, cosas muy caras y que si no están operando cuestan mucho dinero, siempre empiezas por ahí. Eventualmente va a bajar de coste y va a llegar a automóviles en talleres normales. Yo me imagino que dentro de diez años el taller de coches de cualquier ciudad de España va a tener un headset y el mecánico, que está mirando un coche que nunca ha visto, abre el capó y mira el motor, se pone las gafas, aprieta un botón y le aparece qué es cada cosa, dónde está esto y lo otro.

Dicen que con los coches eléctricos ya no va a ser necesario llevar los coches al taller...

Bueno, eso va a llevar muchos años.

El Gobierno de EE.UU. tiene una política de desconfianza respecto a algunas empresas de origen chino, a las que incluso ha vetado. Pero parece que eso a Lenovo no le afecta. ¿A que se debe esa posición privilegiada en este país?

A nuestra reputación y a nuestro comportamiento. Observa este evento, mírame a mí, mira a mi jefe... Lenovo es una empresa global, aunque sus orígenes fueran obviamente en China. Fue creada de la unión de muchas culturas y de muchas empresas, muchas de ellas con sede en Estados Unidos, yo mismo soy estadounidense. Con ese enfoque de empresa global hemos establecido una reputación que cuidamos con mucho detalle, no queremos dañarla. Y no nos sentimos asustados por estas situaciones, nuestro enfoque total es en la satisfacción del cliente y de la sociedad. Y funciona, estamos cómodos. Obviamente preferimos un mundo donde el comercio sea libre entre todos los países y empresas, porque tenemos fábricas en todo el mundo y así podemos ajustarnos a las circunstancias, dónde fabricamos esto o aquello, para evitar esos problemas. Somos una empresa globlal y preferimos mercados abiertos, y si Dios quiere esto se resuelve.

¿El negocio del «big data» será superior al de la venta de hardware en Lenovo?

Big data es un concepto muy amplio. Es un negocio pequeño en este momento, es incipiente para nosotros. Hay empresas que han dedicado toda su vida a eso. Nosotros no vamos a entrar en el negocio de big data per se, vamos a entrar en el negocio de IoT. El big data es un elemento de una solución IoT. Dentro del framework de IoT vamos a tener soluciones de big data para hacer el análisis de los sensores, darte información y tomar decisiones del mundo físico con un modelo virtual. Es pequeño y complejo, así que estamos empezando, dentro de un año va a ser mucho más grande, en vez de docenas de millones de dólares van a ser cientos, pero aún así pequeño en tamaño relativo a la empresa; pero importante, porque es parte de nuestra transformación cultural. Nuestra empresa empezó en infraestructura, en PC, en servidores… y ahora se está expandiendo a otras áreas. Es una evolución natural, economías de países y empresas, y nosotros estamos pasando por esa evolución hacia soluciones. El big data es una de ellas. 

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