Apple da la bienvenida al USB-C

El nuevo iPad Pro, sin sensor de huella y con un rendimiento multiplicado por mil, abraza el conector estándar de la industria y da el paso definitivo para unificar los sistemas de carga


Redacción

Al igual que hizo con el iPhone hace un año, Apple ha aplicado a su tableta digital la mayor renovación desde su lanzamiento en el 2010. El iPad Pro pierde el sensor de huella y el reconocimiento facial queda como único sistema para desbloquearlo. Como este tipo de dispositivos se emplean más de forma apaisada, la cámara realiza esta operación tanto si lo sostenemos horizontamente como verticalmente.

También desaparece el jack de auriculares de 3,5 mm. a pesar de que es un estándar en la industria del audio. Pero en la compañía de la manzana, siempre decidida a eliminar lo superfluo (y a ahorrar costes), consideran que es el momento de los audífonos inalámbricos como sus AirPods. Quien tenga unos cascos tradicionales con cable deberá usar un adaptador para conectarlo al nuevo puerto de carga del iPad. No es el tradicional Lighting, que Apple lleva utilizando desde que en el 2012 reemplazó al conector de 30 pines, y esta quizá es la noticia más importante.

Desde los inicios de la telefonía móvil la diversidad de cargadores ha sido un quebradero de cabeza para la industria. Con la llegada de la era smartphone se intentó unificar el puerto de conexión para todas las marcas e incluso la UE aprobó una normativa en este sentido. No ha sido posible hasta la llegada del USB-C, que ahora abraza Apple rendida a la evidencia de que este conector ofrece mayores tasas de transferencia. Esto permitirá cargar más rápido el iPad, aunque los usuarios del ecosistema de la manzana no podrán usar el mismo cable que utilizan para el iPhone (al menos hasta el año que viene, cuando probablemente también incorporará el USB-C).

El abandono de su conector propietario también abre la puerta a la conexión de discos duros externos con USB-C, algo que no es del agrado de Apple aunque ya existían pendrives con Lightning que permitían sortear el engorroso proceso de gestionar fotos y otros contenidos a través de iTunes.

Las dos nuevas versiones del iPad Pro tienen pantallas de 12,9 y 11 pulgadas, respectivamente. Los marcos han adelgazado notablemente y la cámara trasera pasa de 8 a 12 mpx, con capacidad de grabar vídeo en 4K. Lo más potente, sin embargo, es el nuevo procesador A12X Bionic, una versión mejorada del que llevan en su interior los iPhone XS y XR y que multiplica el rendimiento de la tableta por mil respecto a la generación anterior, presentada hace solo año y medio.

Los precios parten de 879 euros en la versión de 11 pulgadas con 64 GB, y se podrá elegir hasta con 1 TB (1.000 GB) de capacidad. El antiguo iPad Pro de 10,5 pulgadas se mantiene en el catálogo junto al iPad estándar (9,7 pulgadas) y al iPad Mini 4 (7,9 pulgadas).

Apple ha aprovechado para rediseñar su lápiz digital, que ahora se une magnéticamente al iPad y se carga de forma inalámbrica (el anterior Pencil usaba el desparecido puerto Lighting). También acepta comandos táctiles, de forma que se puede por ejemplo cambiar de herramienta cuando dibujamos con pequeños toques con el dedo.

Los iPad Pro ensombrecieron el anuncio de un nuevo MacBook Air, que estrena pantalla Retina e incorpora Touch ID (sensor de huella) como sistema de seguridad. Pierde el lector de tarjetas, pero se carga también -como el nuevo iPad Pro- a través de un USB-C.

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