Muere Paul Allen, el visionario de la tecnología a la sombra de Bill Gates

Cofundador de Microsoft, fue clave en el desarrollo del software y el ordenador personal


redacción / la voz

Paul Allen, cofundador de Microsoft mano a mano con Bill Gates, falleció en la tarde del lunes en Seattle a los 65 años por un agravamiento del cáncer que padecía desde hacía un tiempo. Así lo anunció la compañía Vulcan, de la que era fundador y propietario y que ayer habló de una «pérdida inexpresable». Allen (Seattle, 1953) anunció a principios de mes que la enfermedad, un linfoma no Hodgkin del que había sido tratado por primera vez en el 2009, había vuelto a hacer aparición, pero añadió entonces que los doctores eran «optimistas».

Elegido por la organización estadounidense SuperScholar como una de las diez mentes más brillantes del planeta por su coeficiente intelectual, apasionado de la informática y amigo de Bill Gates desde la adolescencia, Paul Allen fue una de las piezas clave en el desarrollo del software y en el nacimiento del ordenador personal que puso la informática al alcance de los hogares. Tuvo un papel muy relevante en la creación de un sistema operativo para el primer ordenador personal desarrollado por el gigante IBM, que en 1980 decidió comprar el MS-DOS desarrollado por Allen y Gates en lugar de crear el suyo propio.

Ambos estudiaron juntos en secundaria en una escuela privada de Seattle y compartían una pasión que hoy, gracias a ellos, es común entre los jóvenes: los ordenadores. En el garaje de los padres de Gates desarrollaron el germen de lo que habría de ser un día la empresa más valiosa del mundo. Fue Allen quien persuadió a Gates de que abandonara sus estudios en Harvard para fundar Microsoft.

En 1983, Allen abandonó la compañía cuando le fue diagnosticada la enfermedad de Hodgkin, que logró superar mediante radioterapia y un trasplante de médula ósea. Dos años después de su marcha, Microsoft creó el sistema operativo Windows, en el que él mismo había trabajado y que se convertiría con el tiempo en el más utilizado en todo el mundo. Gracias a eso, cuando Allen regresó a la empresa, en 1990, Bill Gates ya amasaba una fortuna, era el hombre más rico del planeta y mantenía un encarnizado enfrentamiento con Steve Jobs.

Desde ese momento, Allen ocupó un puesto directivo en la compañía, que finalmente abandonó en el año 2000 -aunque se mantuvo como consejero externo y conservó un gran paquete de acciones- para dedicarse a su propia empresa, Vulcan Ventures, un fondo de riesgo con el que entró en 140 empresas, entre ellas Dreamworks y Metricom.

Entre los más ricos del mundo

De acuerdo con la revista Forbes, su fortuna ascendía a 21.700 millones de dólares (18.700 millones de euros), lo que lo convertía en la cuadragésimo cuarta persona más rica del mundo.

Microsoft dijo ayer en un comunicado que las «contribuciones de Allen» a la compañía, la industria y la comunidad «son indispensables». «Como cofundador de Microsoft, a su manera tranquila y persistente, creó productos, experiencias e instituciones mágicas. Y al hacerlo, cambió el mundo», agregó el presidente ejecutivo, Satya Nadella.

Bill Gates aseguró que la muerte de Allen le rompe el corazón por tratarse de uno de sus amigos más antiguos y queridos, «un verdadero compañero». «Se merecía tener mucho más tiempo -señaló Gates-. Lo echaré muchísimo de menos».

Como Gates, Allen también dedicó parte de su fortuna a proyectos filantrópicos a través de su organización caritativa, Paul G. Allen Family Foundations. Realizó cuantiosas donaciones a distintos proyectos benéficos, participó con grandes sumas en el desarrollo inmobiliario de Seattle, fue conservacionista, músico y defensor de las artes. En el ámbito de la salud, invirtió 100 millones de dólares para fundar el Allen Institute for Brain Science en el 2003. Una década más tarde, fundó el Allen Institute for Artificial Intelligence, para estudiar el impacto de nuevas tecnologías en la sociedad, y el Allen Institute for Cell Science, para financiar la investigación para el tratamiento de enfermedades.

Gran amante del deporte, era dueño del equipo de fútbol americano Seattle Seahawks y del de baloncesto Portland Trail Blazers, así como de parte de los Seattle Sounders de béisbol.

También fundó Stratolaunch Systems, que construyó el avión más grande del mundo, diseñado como una enorme nave de lanzamiento que se promociona como el futuro del viaje espacial.

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