Un microrrobot con forma de mosca que vuela sin batería

El futuro ya está aquí: un equipo de ingenieros de Washington desarrolla un minúsculo dron que ya no precisa cables ni pila


Tienes alas y es capaz de volar, pero no es un ser vivo. Y no tiene batería ni tampoco cables. La respuesta al acertijo es una robomosca, desarrollada por un equipo de ingenieros de la Universidad de Washington, que se mueve sin motor. ¿A través de qué se alimenta? Únicamente por una pequeña célula fotovoltaica que funciona a modo de antena.

Robofly es la evolución de RoboBee, la abeja robótica de apenas tres centímetros engendrada en el 2009 que hoy, nueve años después, ya es capaz de pegarse a las paredes, sumergirse en el agua, nadar, salir a la superficie y aterrizar con seguridad. Ahora, el catálogo de especies se amplía y va un paso má allá, desprendiéndose de cables y pilas.

La capacidad de vuelo de este nuevo ejemplar es, de momento, modesta -apenas da unos saltos poco ágiles-, pero abre un interesante camino a explorar: el de esta nueva fuente de alimentación para microdrones. Funciona así: un haz láser se dirige a un micropanel fotovoltaico desde donde se transmite a un circuito que transforma sus seis voltios en los 240 voltios necesarios para volar. Así, la corriente se envía en forma de ondas, que impulsan las alas.

¿Y para qué servirán estas robomoscas? Para ayudar en tareas como inspeccionar el crecimiento de los cultivos en granjas grandes o detectar fugas de gas, para labores de espionaje o para colarse por lugares por los que no cabe ni el hombre ni otros vehículos aéreos no tripulados mayores. «Podrías comprar un caja llena de ellas, abrirla y volarían por todo tu edificio buscando gas emanado por tuberías con filtraciones -explican sus responsables-. Si estos robots pueden hacer que encontrar fugas sea más sencillo, sería mucho más probable repararlas, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se inspira en las moscas reales, que son realmente buenas a la hora de buscar cosas olorosas».

De momento, se trata solo de un prototipo que debe ser mejorado, ya que en cuanto comienza a volar, deja de recibir energía y, por lo tanto, regresa de nuevo al suelo. Su desarrollo pasa por mantener el láser todo el tiempo apuntando a la célula fotovoltaica del insecto en tiempo real.

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Un microrrobot con forma de mosca que vuela sin batería