¿Qué son y qué consecuencias tienen las «fake news»?

Solo un 14 % de la población es capaz de detectar este tipo de contenidos, que se han convertido en uno de los principales problemas de las redes sociales


Solo el 14 % de los españoles es capaz de detectar las fake news, aunque seis de cada diez creen que pueden hacerlo. El año 2017 pasará a las páginas de la historia con las noticias falsas como una de las grandes protagonistas. Después de que este tipo de informaciones dinamitaran la campaña electoral hacia la Casa Blanca o se dejaran notar en las elecciones francesas y en el procés secesionista, la sociedad empieza a tomar conciencia de todo lo que arrastran consigo estos contenidos que campan a sus anchas por las redes sociales.

Tampoco es un problema que pase desapercibido para los mandamás. Soraya Sáenz de Santamaría es una de las últimas personalidades que ha introducido las fake news en la agenda política. La vicepresidenta del Gobierno aseguraba esta semana que las redes sociales y las plataformas digitales tienen la obligación de «garantizar» la veracidad del contenido publicado o «al menos advertir del potencial peligro» de ciertas publicaciones. Para la vicepresidenta del Ejecutivo de Rajoy, las fake news son «la punta del iceberg» del fenómeno de la desinformación que «amenaza seriamente» el modelo de toma de decisiones actual.

La cuestión tiene su importancia. Las noticias falsas contaminan el ejercicio informativo y libre de los ciudadanos y pueden incluso llegar a formar ideas erróneas basadas en mentiras. Por ello, es importante conocer las herramientas para detectar este tipo de desinformaciones y saber que su propagación tiene consecuencias.

1. ¿Qué son las «fake news»?

Detrás de las noticias falsas se esconden piezas de pseudo periodismo que son difundidas a través de portales de noticias y, sobre todo, redes sociales, y que buscan básicamente desinformar o incluso llevar a engaño a los ciudadanos.

Su objetivo es claro. Inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a alguien o incluso servir como mecanismo para conseguir algún rédito.

Las fake news han centrado el tiro en la diana política. «Wikileaks confirma que Hillary Clinton vendió armas al ISIS», es solo uno de los ejemplos de falsos contenidos que pulularon libremente por la red durante los trascendentales meses previos a que los americanos tuvieran su cita con las urnas. Pero las cuestiones gubernamentales no son las únicas afectadas. Noticias sobre patatas fritas de cadenas de comida rápida que curan la calvicie o enfermedades alarmantes que en realidad no existen corren y se reproducen en la red a una velocidad realmente vertiginosa. La salud es, sin duda, otra de las grandes afectadas en este mundillo.

2. ¿Qué consecuencias tienen?

Tras las fake news no se esconde ningún tipo de inocencia. Cualquier noticia con aire aparentemente inofensivo puede traer de su mano una extensa ola de alarma, indignación y en ocasiones hasta pánico. Las piezas falsas tienen consecuencias en el devenir de la sociedad. Muchos expertos aseguran que este tipo de contenidos se convirtieron en un interesante impulso para Donald Trump en su carrera hacia el Despacho Oval. Un estudio del Pew Research Center concluyó que un 23 % de los adultos americanos compartió noticias falsas sobre las elecciones en el 2016. Y la gran mayoría lo hicieron sin ser conscientes de lo que tenían entre manos. 

Edgar Maddison Welch irrumpía en la famosa pizzería Comet de Washington pertrechado con un gran fusil de asalto con el que, sin más explicación, comenzó a abrir fuego. ¿La razón? Quería investigar «por sí mismo» una presunta trama de prostitución infantil vinculada a Hillary Clinton de la que había tenido conocimiento a través de las redes sociales. Él no lo sabía, pero detrás de lo que había leído en Facebook o Twitter en realidad había una falsa conspiración. Lo bautizaron como Pizzagate y con el tiempo se ha convertido en uno de los grandes ejemplos de la peligrosidad de los contenidos falsos. 

3. ¿Cómo se puede detectar una noticia falsa?

A pesar de que Facebook y Google se han dedicado en pregonar su compromiso con el fin de las fake news, estas noticias siguen colándose a diario en sus plataformas sin ningún tipo de control. Como contrapeso, poco a poco van surgiendo iniciativas más pequeñas dedicadas exclusivamente a desenmascarar este fenómeno. Estos comprobadores pueden ayudar mucho a reconocer las informaciones veraces de las menos serias. Sin embargo, la pericia del lector y algunos pequeños detalles pueden ser suficientes para detectar estos contenidos. 

La forma más evidente es la de contrastar. Buscar si otros medios con cierto prestigio han publicado también la noticia es la manera más eficaz para detectar qué se esconde detrás de una información. Pero hay más. Las fake news esconden un sinfín de evidencias que nos dan pistas sobre su veracidad.

Los titulares demasiado agresivos o escandalosos (incluso llegando a echar mano de los signos de exclamación) son una primera evidencia. El autor o escritor de la información sirve como pista. Si la pieza viene sin firmar o el nombre usado nos lleva a pensar en que se trata de un pseudónimo es mejor desconfiar. Dentro de la propia noticia, la imagen también contiene mucha información. Y es que es realmente extraño que nadie haya sido capaz de capturar el suceso que ha provocado la noticia. 

Por último, un análisis sesudo de la web en la que se aloja la información ayuda a desenmascarar lo que hay detrás. Si en la página solo aparecen informaciones amarillistas y de dudosa veracidad es muy posible que sea un sitio falso.

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