Phil González: «Instagram puede hacer perder el foco a los jóvenes de lo que significa el éxito»

Alerta del peligro de que crean que tener seguidores les puede resolver la vida


redacción / La Voz

Es fundador de la mayor comunidad de usuarios de Instagram y uno de los expertos de referencia en España sobre la red social que más tirón tiene entre las estrellas, capaz de crear tendencias y de revolucionar el mundo de la publicidad. Phil González (París, 1967), francés de familia extremeña, intervino ayer (en una conferencia en streaming) en la última edición de Coruña Bloggers, un evento que reúne cada mes a personas interesadas el mundo virtual y nuevas tecnologías.

-Instagram ya tiene más de 800 millones de usuarios, ¿dónde cree que está la clave de su éxito?

-La primera es que basó sus triunfos sobre anteriores redes sociales de éxito. Es decir, retomó los estímulos de Twitter y esa necesidad de estar conectados y comentar lo que estamos viviendo, así como el aliciente de tener un número de followers (seguidores). Luego incorporó los likes o me gusta de Facebook. La otra razón del éxito es que cuando empezó solo se podía usar desde el móvil y, lo que podía parecer una limitación animó a la gente a contar lo que estaba viviendo en el acto. También llegó en un momento muy bueno para las redes sociales, donde se iban implementando nuevas herramientas y modas. Además siempre ha tenido una interfaz muy sencilla, muy internacional, que no necesitaba una tradición, y una tecnología robusta detrás.

-¿No cree que de alguna forma ha alimentado la cultura de la imagen más artificial, donde todo parece siempre perfecto?

-Es verdad que Instagram ha sido probablemente el detonador de que la gente comparta compulsivamente su vida a cada instante. En Facebook, por ejemplo, compartíamos con amigos de toda la vida y teníamos cierta censura por lo que pudieran decir de nosotros. Al principio, en Instagram no se subían fotos de uno mismo, porque llegaban a mucha más gente, hasta que comenzó el fenómeno selfie y, sobre todo, su democratización por parte de los famosos fue lo que hizo que se convirtiera en algo socialmente aceptado.

-Algunos llegan a cobrar más de medio millón de euros por publicar una foto con una marca y cada vez es más difícil distinguir qué es publicidad y qué no...

-Esto empezó hace tres o cuatro años, cuando las empresas empezaron a detectar a influencers que podían vincular a la marca a través de sus cuentas personales. En el último año ya hay cada vez más gente que publica cosas que no sabemos realmente si les pagan o no, o si lo hacen para llamar la atención. Y, de alguna forma, la parte genuina que tenía Instagram, donde acudíamos para conocer gente y pasárnoslo bien, se ha ido alterando por la publicidad.

-¿Puede convertirse en algo insano la obsesión por tener más seguidores y me gusta?

-Instagram está creando nuevos valores y es verdad que ahora muchos jóvenes quieren ser youtubers, influencers o instagramers porque han visto en ello una forma de ganarse la vida disfrutando que parece algo sencillo, al alcance de cualquiera. Instagram puede hacer perder el foco a los jóvenes de lo que significa el éxito y, en un momento dado, pueden creer que es algo fácil de conseguir, porque otros lo han logrado sin estudios ni nada. Para mí sí que hay un pequeño peligro en que esos valores del trabajo y la constancia se pierdan.

-¿Hacia donde piensa que debería caminar Instagram?

-Para mí, como empresario, debería ir hacia una rentabilidad de su plataforma, adaptándola a lo que la gente demanda. El futuro de Instagram está en saber integrar las nuevas tendencias que requieren sobre todo los jóvenes, porque son los menos fieles y los que se aburren más rápido de las cosas. Entre las cosas que se pueden prever, está que integre cada más el ecommerce o el flirteo, porque es una gran herramienta para conocer gente y enamorarte.

-¿Cuál diría que fue su gran error?

-Su mayor error fue alterar el orden de las fotos, que ya no es cronológico, sino de una forma aleatoria que responde a sus intereses y perjudicó a la comunidad.

-¿Y qué me dice de la censura?

-Personalmente estoy de parte de Instagram, que además tiene que seguir las normas de Apple Store o Android y se han llegado a eliminar aplicaciones porque no respondían a su política. Hay unas reglas del juego en una aplicación que se usa en el mundo entero, incluidos países con culturas religiosas, valores y culturas totalmente diferentes, y si no te gusta no juegas. Así de simple.

«Su mayor error fue alterar el orden de las fotos, que ya no es cronológico»

«La parte genuina que tenía se ha

ido alterando por

la publicidad»

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