Nintendo convierte la consola de salón en un dispositivo portátil

Switch es una tableta extraíble que se conecta a la tele y que tiene a cada lado dos mandos Joy-Con, que pueden usar dos jugadores


redacción / la voz

«Nintendo is different». Mientras la industria de los videojuegos apuesta por la potencia, las gráficas de última generación y discos duros de cientos de gigas, la compañía japonesa presenta una consola de salón que se convierte en portátil, pone énfasis en la movilidad y acepta cartuchos de juego. Un concepto totalmente innovador que flirtea con la idea de los dispositivos electrónicos modulares, con unos mandos de control que se acoplan a la unidad central -una especie de tableta- o se juntan para crear un joystick como si fuera un transformer

La nueva consola se llama Switch y fue desvelada ayer en un vídeo de la web de Nintendo. En casa, descansa sobre una base que se conecta al televisor y que permite jugar con amigos y familia desde la comodidad del sofá. Con solo retirarla del dock pasa automáticamente a modo portátil, gracias a que incorpora una pantalla de alta definición. De esta forma «la experiencia de juego de una consola doméstica va contigo al parque, en tren, en coche o a casa de un amigo», explican desde la firma nipona. 

A cada lado de la consola hay dos mandos denominados Joy-Con que se pueden separar para que los usen dos jugadores. Es muy fácil volver a conectarlos a la tableta con un solo clic y también pueden engancharse a un soporte especial para simular un mando de control más tradicional. Además, varios usuarios podrán poner juntas sus consolas para disfrutar de competiciones multijugador cara a cara.

Faltan todavía muchos detalles, como el tamaño de la pantalla y su resolución; si la tableta incorporará conectividad wifi (o solo la tendrá la base que se conecta a la tele), lo que permitiría jugar online fuera de casa; y, sobre todo, el precio. 

Switch llegará en marzo del próximo año, con lo que Nintendo renuncia a sacar partido de la temporada navideña. Sin embargo, el momento que vive el sector juega a su favor: Sony y Microsoft tienen sus respectivas PS4 y Xbox One a mitad de su vida útil -fueron lanzadas a finales del 2013- y están centradas en la realidad virtual. Sony acaba de lanzar las gafas PlayStation VR al nada tentador precio de 400 euros, mientras que Microsoft prepara Xcorpio, una consola cuyos componentes se podrían actualizar y mejorar, al estilo de los pecés.

Con Switch, Nintendo redondea un año en el que muchos la daban por acabada, después de que la Wii U no tuviera el éxito de su antecesora (curiosamente el mando principal de esta consola es también una tableta, pero no se puede jugar con ella fuera de casa). Pero el campanazo dado con el juego Pokemon GO, su entrada en los dispositivos móviles -Super Mario Run estará disponible para iPhone y iPad en diciembre- y esta sorprendente nueva consola han venido a revertir la situación. La compañía que inventó las maquinitas de bolsillo (Game&Watch); que salvó a una industria que agonizaba tras la debacle de Atari en 1983, y que lanzó consolas míticas como la Game Boy o la Wii (que fue la primera que contó con sensor de movimiento), vuelve ahora a demostrar que en cuestión de videojuegos sigue un paso por delante.

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