Con las manos en el iPhone 7

Acostumbrarse al nuevo botón home es más sencillo que encontrar un móvil de demostración en las tiendas

A la izquierda el iPhone 6s y a la derecha el nuevo iPhone 7
A la izquierda el iPhone 6s y a la derecha el nuevo iPhone 7

Redacción / La Voz

Lo verás, pero no lo tocarás. Este parece ser el primer mandamiento de Apple el día que el iPhone 7 sale a la venta en 25 países, incluido España (durante la crisis, la compañía de la manzana apartó a nuestro país de los privilegiados que recibían las novedades unas semanas o meses antes que el resto; que en esta ocasión volvamos a la primera línea podría ser utilizado por Rajoy como argumento de que la recuperación económica va por buen camino...). Muchas cajas con el móvil de la manzana en las tiendas, pero casi todas volaron durante la mañana, y ningún terminal al que poder echar mano físicamente.

Recorremos El Corte Inglés, donde les quedaba una sola unidad en color rosa, «prohibido tocar el precinto»; el Media Markt, cuyos dependientes de la sección de telefonía llevan todo el día recibiendo llamadas de potenciales clientes interesados en el móvil de la manzana; y la Fnac, que, al igual que el anterior establecimiento, no da datos de cuántos teléfonos han despachado, ni cuántas reservas tiene por delante el incauto que se presente cualquiera de estos días en busca del santo grial de los smartphones. Alto secreto.

Por fin, en K-tuin, reseller oficial de Apple, con tiendas en A Coruña y Vigo, encontramos un ejemplar del iPhone 7 en rosa. Es tan parecido al 6s que lo hemos confundido con los otros que hay sobre la mesa, pero no hay duda, es un 7. Lo delata la ausencia del jack de auriculares en su base, que ha sido ocupado por más orificios para el altavoz. Si lo miramos por delante, es exactamente igual que el anterior modelo; si miramos por los lados, lo mismo. Solo cambian la parte inferior y la trasera: la protuberancia de la cámara es un poco más grande y forma parte de la misma carcasa de aluminio, una solución menos elegante que el anterior bisel circular pero que hace que parezca más integrada en el teléfono. Dos de las bandas de la antena, arriba y abajo, han desaparecido y dan una sensación más lujosa a la cubierta. La manzana sigue en su sitio.

El iPhone 7 parece algo más ligero, pero debe ser una sugestión porque solo pesa cinco gramos menos que el 6s (138 frente a 143). Los bordes son igual de resbaladizos, aunque la mayor parte de la gente no se arriesga a llevar sin funda un móvil que parte de los 769 euros (32 GB) y que puede llegar a los 1.129 (iPhone 7 Plus de 256 GB).

Una de las grandes novedades es el nuevo botón home con tecnología táptica. Externamente es imposible de distinguirlo del anterior, pero cuando hacemos presión sobre él no se hunde. En su lugar recibimos una ligera vibración, muy sutil pero suficiente para darnos cuenta de que realmente hemos pulsado. Es sencillo acostumbrarse, aunque algunos extrañarán el viejo sistema, que había permanecido inalterable desde el primer iPhone 2G en el 2007. En el fondo es un alarde tecnológico: Apple elimina una función analógica y la simula por medio de un motor táptico que reproduce una sensación física.

Siguiente cambio: la cámara. No es la doble del 7 Plus, pero basta tomar una foto y compararla con la del 6s que tenemos al lado para darnos cuenta de que la mayor apertura (f/1,8 en lugar de f/2.2) produce imágenes más luminosas. En la tienda da igual, incluso la foto se ve demasiado clara, pero en zonas oscuras o cuando el sol se haya ido se notará bastante. La apertura es la capacidad del objetivo de que llegue más o menos luz al sensor, y tiene consecuencias directas en la calidad de las fotografías: nos permite una mayor velocidad de disparo y consigue imágenes con menos ruido (ese granulado que aparece en condiciones de poca luz).

La pantalla Retina HD sigue siendo soberbia y con una reproducción de colores mucho más natural que las que ofrece la competencia, como las saturadas Amoled. Sin embargo, no notamos nada especialmente diferente respecto al anterior iPhone a pesar de que, según Apple, su nuevo panel tiene «amplia gama cromática». En Cupertino insisten en que es la pantalla más brillante y colorista de todos los iPhone, incluso hablan de «colores cinematográficos», pero lo cierto es que en 4,7 pulgadas es difícil distinguirlo. Es muy buena y basta.

Sí que es notable el cambio en la calidad del sonido, más grave y lleno que en la gama precedente. Apple afirma que el iPhone 7 ofrece el doble de volumen que el 6s y mayor rango dinámico. Y hasta aquí podemos leer. Si los ponemos uno al lado del otro, los dos móviles se parecen como dos gotas de agua, aunque el rosa de esta nueva versión es un poco más oscuro, menos Hello Kitty. Probablemente, la cámara dual del iPhone 7 Plus sea el argumento definitivo para quienes quieran renovar su terminal o dar el salto a la manzana. Y también la resistencia al agua, recuerden, IP67: hasta 30 minutos sumergido a un metro y medio de profundidad. Pero esto no nos dejaron probarlo.

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