Twitter cumple diez años con el pico abierto y las alas caídas

La red social, ante el reto de no perder usuarios y ganar ingresos


REDACCIÓN / La VOZ

El 21 de marzo del 2006 Jack Dorsey, cofundador de Twitter, lanzó su primer tuit y cambió para siempre nuestra manera de comunicarnos. Desde entonces hay quienes ven en esta red social una revolución similar a la de la electricidad o el teléfono, en especial porque al combinar brevedad e inmediatez -en un mundo en el que el tiempo vale más que el dinero- es capaz de generar reyes a velocidad de vértigo. Si no que se lo digan a Donald Trump, que precisamente estos días de campaña, con sus debates intensos a través de esta red, ha conseguido ganar nada menos que siete millones de seguidores.

La eficacia de Twitter está de sobra demostrada desde el punto de vista comunicativo, pero no acaba de enganchar por igual a todos los usuarios. Hoy son 320 millones repartidos por el mundo, aunque muchos no han sabido sacarle su verdadero partido, lo que ha hecho saltar las alarmas de sus directivos, como su vicepresidente de Ventas, Bruce Daisley, quien hace poco declaró que una de sus misiones próximas es conseguir que la red sea más sencilla.

Depurar mucho e innovar

¿Realmente es así de complicada? El Barón Rojo, el gallego con más seguidores ahora mismo (210.000) -si obviamos a personajes conocidos- tiene muy claro que para él lo fundamental es que el usuario enfoque lo que realmente quiere obtener de la red: «Dentro de esa sencillez aparente de Twitter exige un esfuerzo por parte de quien la usa, de ahí que sea importante primero plantearse para qué se quiere. Si a uno le gusta el fútbol pues es mejor que siga solo ese ámbito, si le interesa la televisión, lo mismo; hay que depurar y no tener miedo a dejar de seguir a gente, porque lo importante es enfocar tus intereses», explica.

En su opinión, Twitter no desaparecerá a corto plazo, porque la comunidad está muy viva, pero debe adaptarse pronto para dar respuesta al mundo endogámico de los yonquis de la información. Ese es el principal desafío que se le plantea, su capacidad de innovar, según explica Manuel Gago, profesor de Comunicación de la USC: «Ahora los usuarios tienen una saturación enorme, hay mucho ruido, de ahí que haya empezado a introducir cambios como los tuits relevantes, pero Twitter debe huir de asemejarse a Facebook porque la historia nos dice que el pez grande acabará si no comiéndoselo». Esa visión la comparte el lalinense Carlos Gópez, social media mánager de una agencia digital de Madrid, para quien esta red es un generador potentísimo de noticias y poco a poco un sostén de publicidad. Una fuente de ingresos necesaria para un negocio, Twitter, que en el 2015 perdió 462 millones de euros y desde que salió a Bolsa en el 2013 ha caído en picado, lo que ha forzado que haya regresado su fundador, Jack Dorsey, para darle un revulsivo exprés: hacerla más intuitiva y progresar hacia los vídeos en directo. El tiempo dirá si, con estas alas, el pájaro sigue volando.

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