El escaparate que adivina quién mira

Cámaras que detectan el sexo y la edad del que observa y ropa deportiva que ayuda a mejorar el entrenamiento, entre las novedades del Mobile World Congress de Barcelona


BARCELONA / E. Especial

Barcelona ya es la capital mundial de la tecnología. Desde ayer y hasta el jueves la Ciudad Condal acoge una nueva edición del Mobile World Congress. La feria es un escaparate de nuevos productos y un lugar de encuentro para hacer negocios entre empresas de todo el mundo. Y también un lugar donde detectar tendencias que parecen tan imparables, como el Internet de las cosas (IoT en inglés) o los dispositivos de realidad virtual. El MWC no es lugar para escépticos. La sociedad del futuro será «hiperconectada» o no lo será. Muchos de los objetos de nuestra vida cotidiana serán «inteligentes» y estarán conectados a la Red. Tanto electrodomésticos como wearables.

Hay mucha vida más allá de los relojes y las pulseras. Por ejemplo llamaba poderosamente la atención la ropa deportiva que exhibía en un estand la compañía Qualcomm. Sus capacidades especiales le permiten ayudar a mejorar entrenamientos o determinadas jugadas. Esa tecnología le vendría de maravilla a equipos como el Barcelona a la hora de tirar los penaltis. Pero de momento no está disponible. La empresa, especializada en fabricar procesadores, intentará llegar a acuerdos con marcas de camisetas para poner el producto en el mercado en el segundo semestre del año.

Otro artilugio curioso del mundo del Internet de las cosas se escondía en el espacio que ocupa Vodafone. Se trata de una caja holográfica que dispone de una cámara capaz de detectar perfiles morfológicos. Por ejemplo, un escaparate equipado con esta tecnología sabrá si quién se para delante es un hombre o una mujer, y también intentará descubrir cuál es su edad aproximada. A partir de esa información el responsable de la tienda puede programar lo que le muestra a unos u a otros. Y averiguar con exactitud cuanta gente se detiene allí. Este tipo de pantallas pueden reproducir imágenes y vídeos. E integradas en un probador pueden sugerir prendas de ropa al posible comprador.

Este dispositivo de señalización digital está basado en una tecnología al alza, la M2M («Machine to Machine»). Sirve para conectar dos aparatos entre sí. Y es la que se utiliza en los nuevos contadores del agua. O en la gestión de flotas de transporte. O para dotar de puntos de acceso wifi a los coches conectados. Y también cada vez más se usará para alarmas domésticas. La lista de ejemplos podría ser muy larga: en cualquier recorrido por el Mobile World Congress es difícil no toparse con varias menciones al Internet de las Cosas.

Las conexiones M2M se multiplicarán en unos años y cada vez se extenderán a más ámbitos de la vida cotidiana. Sobre todo ligados al desarrollo de las ciudades inteligentes (Smart Cities). Su desarrollo puede ir parejo al de los dispositivos que ofrecen experiencias de realidad virtual. Ellos son los otros grandes protagonistas del MWC. Atraen a muchos de los participantes en la feria. Hay varias atracciones. Una de ellas consiste en subirse a un submarino amarillo, ponerse unas gafas VR y visitar el fondo del mar. Otra, la más popular, es la de Samsung, que ha creado un teatro virtual conjugando sus gafas Gear VR y unos sillones de sala de cine. Y llama poderosamente la atención de los curiosos el casco Vive, de HTC y Valve. Está diseñado para jugar. Y costará casi 800 dólares.

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